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En cuestión de días, los británicos The Psychedelic Furs volverán a los escenarios españoles. Lo harán con el pulso firme de quienes nunca abandonaron del todo la penumbra ochentera, pero esta vez con una compañía inesperada: Dear Boy, un cuarteto de Los Ángeles que ha sabido encontrar su propio equilibrio entre melancolía y vitalidad.

 

Los californianos abrirán los conciertos que los Furs ofrecerán en Barcelona (Apolo, 13 de noviembre), Santander (Escenario Santander, 14), Sevilla (Custom, 17), Málaga (La Trinchera, 18), Pamplona (Sala Totem, 20), Madrid (Wagon, 21) y València (Auditorio Roig Arena, 22). Todo un recorrido emocional entre el claroscuro británico y la luz difusa del Pacífico.

Dear Boy se formaron hace poco más de una década en Los Ángeles. Lo que empezó como una búsqueda de identidad entre clubs y autopistas se convirtió en un proyecto sólido, sostenido por una escritura cuidada y una sensibilidad poco común en el panorama alternativo. Su música respira influencias del post-punk y del pop británico de los noventa, pero sin nostalgia servil: en lugar de imitar, reinterpretan.

 

 

Tras un par de EPs iniciales y el largo Forever Sometimes (2022), donde exploraban los pliegues de la melancolía con precisión casi artesanal, el grupo regresó este año con Celebrator (2025). El título no engaña: es un disco más abierto, con un tono de reconciliación interior. Si el anterior era un atardecer lento, este nuevo trabajo parece amanecer despacio, sin prisas, como si la banda hubiera aprendido a respirar.

Compartir cartel con The Psychedelic Furs no es solo una coincidencia estética. Hay un diálogo tácito entre ambos universos: el de quienes siguen buscando belleza en la sombra. Dear Boy llega a esta gira no como telonero complaciente, sino como un eco contemporáneo de aquel espíritu. Y, a veces, el eco suena más nítido que la voz original.

 

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