Las paredes de la Nau Bostik llevan años hablando. Algunas susurran nombres, otras gritan color. En ese diálogo incesante entre arte y barrio, llega una nueva cita: el B-Murals Fest, una jornada que no solo celebra el arte urbano, sino también la vida colectiva que se organiza a su alrededor. Será el sábado 15 de noviembre de 2025, de 11 de la mañana a 10 de la noche, en el corazón de La Sagrera, en Barcelona.
Este año el encuentro tiene un sabor especial. Se cumplen diez años desde que la Nau Bostik abrió sus puertas como equipamiento cultural, transformando una antigua fábrica en un punto de encuentro entre artistas, vecinas y visitantes. El festival se integra además en Mondiacult 2025, la conferencia internacional de la UNESCO dedicada a las políticas culturales, aunque aquí las políticas se pintan, se tocan y se viven de cerca.
El B-Murals Fest es, ante todo, una jornada abierta. No hay distancias entre artistas y público, ni protocolos que separen la creación de la curiosidad. En el espacio B-Lab, por ejemplo, las mañanas se dedicarán a los talleres participativos. Rockaxson enseñará la técnica del stencil, Edmundo García mostrará el proceso completo de un mural, Tropidelia abrirá el universo del graffiti y Les Rupestres invitarán a construir tòtems bestials con materiales reciclados. Todo huele a pintura fresca y conversación, con el sonido del compresor de fondo.
La intención es compartir procesos: que quien se acerque entienda cómo nace una idea, cómo se prepara una pared y cómo se transforma un espacio. En ese sentido, el festival no se limita a exhibir arte, sino que lo convierte en una práctica viva y común.
Por la tarde, la actividad se desplaza hacia las fachadas. Emilio Cerezo inaugurará un mural en la entrada principal de la Bostik, una pieza que celebra la década de vida del espacio con su característico uso del color y la abstracción. No muy lejos, Martí Sawe, seleccionado por convocatoria abierta, intervendrá el Pont del Treball Digne, ampliando el radio de acción del arte urbano hacia el paisaje cotidiano de La Sagrera.
La convocatoria Murales de La Bostik 2025 reúne a ocho artistas seleccionados por un jurado especializado: Andrea Devia Nuño, Búnker, Chylo, Dan Bonssai, Danalessi, Laura Merayo, NSN997 y Vantees, acompañados por los invitados Werens y Rockaxson. Entre todos trazan un mapa diverso de estilos, generaciones y procedencias, una especie de termómetro del arte mural contemporáneo en Cataluña.
Una mención especial merece Schoko Tanaka, artista residente en el espacio B-Murals, cuya obra fusiona el muralismo con el arte textil. En sus piezas, el hilo se convierte en trazo, y el color adquiere textura, como si la pared respirara desde dentro.
La jornada cerrará con La Rutina del Sueño, una instalación inmersiva de Emilio Cerezo que forma parte de WCUB3, el programa de exposiciones efímeras de B-Murals. Es un proyecto que va más allá del mural, una experiencia que invita a entrar en un espacio de luz y materia donde el color se vuelve atmósfera.
En conjunto, el B-Murals Fest funciona como un espejo de la ciudad que lo acoge: múltiple, imperfecta y vibrante. Barcelona sigue encontrando en sus muros un medio para hablarse a sí misma, para cuestionar su propia identidad y, sobre todo, para recordar que el arte urbano no se mira, se vive.
Cuando caiga la noche y los andamios se vacíen, quedará la sensación de haber participado en una jornada donde la creación fue un acto compartido, una forma de hacer comunidad con pintura, conversación y barrio.



