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De las más de quinientas obras que se presentaron este año, solo 34 llegaron vivas a la final de los Premios Max 2026. Al final, repasar la lista de ganadores es como hacerle una radiografía a la cultura de ahora mismo: te dice exactamente qué nos remueve, qué nos asusta y de qué tenemos ganas de hablar en España.

 

 

 

El premio gordo, el de Mejor Espectáculo de Teatro, se lo ha llevado 1936. Es un montaje tremendo en el que se han aliado el Centro Dramático Nacional, Checkin Producciones y El Terrat. Y ojo, porque este triunfo no es casualidad. Se nota que los creadores de hoy necesitan mirar atrás, hurgar en nuestra historia reciente, para entender por dónde sangra el presente. Ya no nos vale la típica recreación histórica de libro de texto; ahora la dramaturgia prefiere tirarnos a la cara un espejo incómodo. Ya no importa tanto el qué pasó, sino qué de todo aquello sigue latiendo hoy en nosotros. Que una obra con ese título acapare los focos demuestra que la memoria interesa, claro, pero sobre todo avisa de que los debates sobre quiénes somos, cómo convivimos y qué salud tiene nuestra democracia siguen escociendo.

 

 

Y no ha sido la única propuesta que ha ido a rascar donde duele. La tercera fuga se llevó el gato al agua con los premios a mejor texto, elenco y un papelón absoluto de Ton Vieira. Da gusto ver que aún se reconocen historias complejas que no te lo dan todo masticado. En una época en la que nos tragamos vídeos de quince segundos en el móvil casi sin pestañear, que triunfe un teatro que te obliga a frenar, sentarte y digerir lo que ves tiene un punto casi revolucionario.

 

 

Por otra parte, si el teatro se apoya en la palabra, la danza se mete de lleno en lo que no se puede explicar con el lenguaje. El éxito de No como mejor espectáculo y el premio coreográfico a Irene Tena y Albert Hernández van por ahí: pura investigación física sobre los límites y las contradicciones que llevamos dentro. La danza contemporánea en España está viviendo un momento increíble, mezclándose sin complejos con la performance, lo visual o el ruido experimental, rompiendo moldes. Además, los premios individuales para Juan Berlanga por JUANCABALLO e Irene Tena te dejan un poso especial. Te recuerdan que una coreografía no es solo un dibujo colectivo en el escenario, sino la piel, el sudor y la historia que cada intérprete lleva grabada en el cuerpo.

 

 

Para no convertirse en una pieza de museo aburrida, la escena necesita aire fresco. Los Max lo han tenido claro al coronar a Zorra Dorada como espectáculo revelación y a Iván López-Ortega por el texto de Taxidermia de una alondra. A veces gastamos la palabra “revelación” de tanto usarla, pero en el teatro significa algo mucho más potente: encontrarte de golpe con unos ojos nuevos para mirar los dilemas de siempre. Cada generación viene con sus propias heridas y sus propios códigos; lo mejor que pueden hacer estos premios es ponerles un altavoz bien grande.

 

 

Casi siempre nos fijamos en los actores o en quien dirige, es inevitable. Pero una obra es un engranaje con un montón de gente detrás de la que casi nadie habla. Menos mal que el palmarés se ha acordado de los que sostienen la magia desde la penumbra. Ahí están la escenografía de Blanca Añón en Orlando, junto al vestuario de Agustín Petronio, y las luces de Pedro Yagüe en Blaubeeren o la producción de El Aedo Teatro para Poeta (perdido) en Nueva York. Un apagón a tiempo, un foco bien puesto o una chaqueta que define a un personaje te encogen el estómago tanto como el mejor de los textos. En el escenario todo cuenta.

 

 

También da gusto ver cómo conviven el riesgo y lo popular sin pisarse. Hacia ecos de lo sagrado, que ganó en la categoría musical, nos devuelve a esa fibra mística de la que el arte nunca se despega del todo. Al mismo tiempo, el premio a Gota de Txema Muñoz en teatro de calle, o el aplauso unánime del público al Vuela de Sara Baras, dejan claro que las artes escénicas no se encierran solo en teatros solemnes con moqueta roja. La cultura se hace fuerte en las plazas, en los finales de festival, al aire libre y de tú a tú. Esa capacidad para emocionar a cualquiera sin rebajar el listón es, sin duda, la mayor virtud de nuestros creadores.

 

 

Con el ritmo que llevamos en el día a día, donde todo nos empuja a consumir rápido y pasar a lo siguiente, la gala de los Max nos deja una certeza. El escenario sigue siendo uno de los poquísimos sitios que nos quedan para frenar, sentarnos a oscuras y, sencillamente, ponernos a pensar.

 

 

 

 

Galardones:

  • Mejor espectáculo de danza

No de La Venidera, Centro Danza Matadero – Madrid Destino, Cultura, Turismo y Negocio, Festival Grec y Fira Mediterrània de Manresa

 

  • Mejor espectáculo musical o lírico

Hacia ecos de lo sagrado de Nao d’amores

 

  • Mejor espectáculo de calle

Gota de Txema Muñoz

 

  • Mejor espectáculo para público infantil, juvenil o familiar

La Maestra de Anita Maravillas & Portal 71

 

  • Mejor espectáculo revelación

Zorra Dorada de Elisa Forcano y Barbecho Productions

 

  • Mejor autoría teatral

Victoria Szpunberg y Albert Pijuan por La tercera fuga

 

  • Mejor autoría revelación

Iván López-Ortega por Taxidermia de una alondra

 

  • Mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica

Xavo Giménez por Yo soy 451

 

  • Mejor composición musical para espectáculo escénico

Raquel Molano, Pablo Peña y Darío del Moral por Fuenteovejuna

 

  • Mejor coreografía

Irene Tena y Albert Hernández por No

 

  • Mejor diseño de producción privada

El Aedo Teatro por Poeta (perdido) en Nueva York

 

  • Mejor dirección de escena

Lucía Carballal por Los nuestros

 

  • Mejor diseño de espacio escénico y/o videoescena

Blanca Añón por Orlando (diseño de espacio escénico)

 

  • Mejor diseño de vestuario

Agustín Petronio por Orlando

 

  • Mejor diseño de iluminación

Pedro Yagüe por Blaubeeren

 

  • Mejor actriz

Mona Martínez por Los nuestros

 

  • Mejor actor

Ton Vieira por La tercera fuga

 

  • Mejor intérprete femenina de danza

Irene Tena por No

 

  • Mejor intérprete masculino de danza

Juan Berlanga por JUANCABALLO

 

  • Mejor elenco de danza

Faula de Roser López Espinosa, Consorci Mercat de les Flors

 

  • Mejor elenco de teatro

La tercera fuga de Teatre Nacional de Catalunya

 

  • Premio especial Max Aplauso del Público

Vuela de Sara Baras

 

 

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