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El juicio a Carlos Mazón que nunca verás. Atirohecho, Barret y la Koordinadora de Kolectivos Parke Alcosa propone un juicio teatral construido con testimonios reales y memoria vecinal.

 

¿Qué pasa cuando los telediarios apagan los focos y pasan a la siguiente noticia? Al final, las tragedias se quedan en una fecha más en el calendario, pero en la calle las heridas siguen abiertas. Sobre todo porque falta gente dispuesta a escuchar de verdad. Justo ahí, en ese vacío donde se mezclan el dolor, la rabia y las ganas de hacer algo, es donde nace El juicio a Carlos Mazón que nunca verás. Pero ojo, que nadie se confunda: aquí no se viene a jugar a los jueces ni a suplantar a los tribunales. Esto va de recuperar la esencia del teatro de toda la vida, la de soltar las preguntas más incómodas en mitad de la plaza para tener que mirarlas de frente. Nos guste o no.

 

 

 

Detrás de todo esto están la Koordinadora de Kolectivos Parke Alcosa, la compañía de teatro político Atirohecho y la cooperativa audiovisual Barret. Lo que han armado entre todos es una pieza comunitaria que va directa a las tripas de lo que fue la gestión de la DANA de octubre de 2024. Olvídate de la típica obra de ficción para evadirte el fin de semana; esto juega en otra liga. Han creado un formato híbrido que mezcla investigación periodística, memoria de barrio y testimonios reales. Y parten de una idea muy sencilla: el teatro ayuda a los vecinos a ordenar sus propios recuerdos y a pasar el duelo juntos. Es la tradición del teatro documento de siempre, ese que rasca donde escuece y saca lo que todavía duele.

 

 

Sus creadores lo dicen sin rodeos: es una acción política colectiva con forma de obra de teatro. Su objetivo es juntar en un mismo espacio a los que de verdad estuvieron al pie del cañón. Hablamos de la gente de los barrios que lo vivió en primera persona, de quienes se dejaron la piel en el barro gestionando la emergencia y de los colectivos que siguen exigiendo respuestas. Las voces que casi nunca entran en los discursos oficiales. En el escenario te encuentras de todo: preguntas directas al público, datos de la investigación y, sobre todo, un proceso comunitario donde los ensayos valen tanto como el día del estreno. Porque aquí lo que importa es abrir el melón y remover conciencias.

 

 

Si nada se tuerce, el estreno llegará este próximo mes de octubre, coincidiendo con el segundo aniversario de la catástrofe. Y se presentará en l’Horta Sud, un lugar con una carga emocional tan bestia que el propio territorio se convierte en un personaje más. Todo el proyecto nace de ese runrún constante, de la indignación compartida ante tantas preguntas que siguen en el aire sobre las responsabilidades políticas y los límites de la justicia. Ahora que vivimos a mil por hora, saltando de titular en titular y tragando vídeos de tres segundos en el móvil, propuestas así te recuerdan que la cultura cura y que el teatro es una herramienta democrática real. Un sitio donde poner el cuerpo, recordar juntos y, sobre todo, impedir que el silencio termine ganando la partida.

 

Puedes cofinanciar «El juicio a Carlos Mazón que nunca verás» en goteo.org/project/el-judici-a-carlos-mazon-que-mai-voras

 

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