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Internacional en Achtung! | Por Joaquín Calvente

La situación era insostenible, y las presiones acuciaban al Gobierno a tomar medidas. El Tesoro español no podía asumir por más tiempo pedir dinero con tipos de interés en torno al 7% y se ha visto forzado a acudir al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Tras el acuerdo alcanzado, el Gobierno podrá pedir hasta un máximo de 100.000 millones de euros. Mucho más de lo que, en teoría, se necesita para recapitalizar la banca (40.000 millones de euros según cálculos del Fondo Monetario Internacional), pero es un margen con el que el Ejecutivo espera despejar toda clase de dudas sobre el futuro del país, y de la zona Euro. Los que han aplaudido el rescate prevén que los mercados rebajen las exigencias para prestar dinero a España. Los críticos, que esto es solo alargar la agonía de un sistema económico herido de muerte.

Este crédito se canalizará a través del FROB (Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada), tal y como pedía el Gobierno español. Pero el hecho de que sea este instrumento y no el propio Ejecutivo el destinatario del dinero es una mera formalidad de cara al exterior, puesto que el responsable último, el que tendrá que responder de él,  es el Estado español.

Entonces, ¿Se trata de un rescate, o no? ¿Va a venir la troika?

Cuando un país acude al Fondo Europeo de Estabilidad se trata de un rescate. Es un organismo creado para que acudan los países en situación de crisis económica. Otra cosa es que el presidente Mariano Rajoy y su equipo,  conscientes de la pérdida de crédito político de los partidos gobernantes  en los países que han sido intervenidos, se han empeñado en usar eufemismos para evitar la palabra maldita, jugando a una especie de tabú con el resto del mundo: ayuda financiera, línea de crédito en excelentes condiciones…

El Fondo Europeo de Estabilidad, a grandes rasgos, funciona de la siguiente manera: El país miembro de la UE en crisis solicita ayuda financiera. Presenta un programa a la Comisión Europea y al Fondo Monetario Internacional (ahora  cobra sentido el viaje de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a Nueva York para entrevistarse con Christine Lagarde, la directora del FMI). Acto seguido, el programa debe ser aceptado por el Ecofin (la reunión de los ministros de Finanzas de los países de la eurozona, como la que tuvo lugar el sábado). Entonces, en cosa de un mes, se prepara un programa para asistir al país en crisis con expertos en el terreno de la Comisión, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Es decir: la troika.

Y por si alguien tenía alguna duda, Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán, lo confirma: «Habrá una troika. Se encargará de controlar con precisión que el programa se cumple». Si es así, y con la experiencia del rescate en otros países, previsiblemente obligarán al Gobierno a subir el IVA, aumentar la edad de jubilación y adelgazar el sector público con privatizaciones y despidos.

Rescate o rescate blando, intervención o supervisión, lo cierto es que la Unión Europea gana algo de tiempo a la espera de las elecciones en Grecia del próximo domingo y que, de ganar la coalición de izquierda Syriza, se especula con la posibilidad de su salida de la Unión por su negativa a aceptar las políticas fijadas por la troika y que han acrecentado la recesión en el país heleno.

@jcalventegalan

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