Casi dos décadas después de su primera edición, el Canela Party sigue totalmente a lo suyo. Y la verdad, qué alivio. Del 27 al 29 de agosto, Torremolinos vuelve a ser el refugio perfecto de quienes huimos de la rutina clonada de los macrofestivales. Mientras media industria vive obsesionada con inflar aforos y repetir hasta la saciedad los mismos nombres de siempre, la cita malagueña se mantiene fiel a su fórmula: riesgo, descubrimientos, cero postureo y ganas de pasarlo bien de verdad.
Jueves 27 de agosto: El primer asalto arranca fuerte. Baiuca pondrá patas arriba el recinto a base de folclore gallego y electrónica. A su lado, la psicodelia elegante de Melody’s Echo Chamber y ese groove maravilloso de Ruban Nielson con Unknown Mortal Orchestra, que saltan del funk al rock alternativo sin despeinarse.
Y esto es solo para ir abriendo boca. La cuota de guitarras y actitud internacional viene servida por Basement, Getdown Services, Man/Woman/Chainsaw, Maruja, Me and the Bees, Speed y The Beths. Una toma de contacto ideal para ir entrando en calor a golpe de decibelios.
El viernes 28 de agosto demuestra de maravilla lo que mejor se le da al festival: juntar en un mismo cartel a proyectos consolidados con bandas emergentes que lo están petando en el circuito alternativo.
En esta segunda jornada coincidirán Ángeles Toledano, FUET!, Gazella, High Vis, joseluis, La Paloma, Mala Gestión, Mannequin Pussy, Rufus T. Firefly y Weird Nightmare. Un cruce de estilos donde todo encaja con una naturalidad pasmosa.
Quien ha pisado el festival alguna vez lo sabe de sobra: el sábado del Canela es sagrado. La mítica fiesta de disfraces es el auténtico corazón del evento. Ese momento del año en el que la frontera entre el foso y el escenario salta por los aires y el recinto entero se convierte en una fiesta colectiva donde todo vale.
En lo musical, la despedida es una apisonadora de punk, pop, ruido y cero prejuicios: Carolina Durante, Deafheaven, Nation of Language, DITZ, Skegss, Upchuck, Wavves, Karen Dió, CERVATANA, Las Petunias, Amor Líquido y Sandré. Casi nada.
Ojo también al apartado visual de este año, porque tiene su miga. La imagen oficial lleva la firma del diseñador portugués Bráulio Amado, todo un referente del arte vinculado a la música independiente.
Lo bonito es que la jugada cierra un círculo bastante emocionante: en 2009, mucho antes de ganarse el reconocimiento internacional como ilustrador, Bráulio pisó las tablas del propio Canela Party tocando en la banda screamo Adorno. Un guiño precioso a la memoria del festival y a la comunidad que lleva tejiendo desde sus inicios.




