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Los Planetas marcaron en los 90 el rumbo del pop independiente en España. Más de tres décadas después, el eco de J, Florent y compañía sigue reverberando con la misma urgencia distorsionada del primer día. Ante su inminente cita el próximo 18 de septiembre en el Festival del Patio, echamos la vista atrás para detenernos en la arquitectura de un mito y desgranar cinco composiciones fundamentales sin las cuales es imposible entender el ADN de la música alternativa en castellano.

 

Hablar de Los Planetas es, indiscutiblemente, hablar de la banda sonora vital de muchas generaciones. El grupo granadino, liderado por Florent y Jota, nos ha mostrado desde sus inicios como canalizar la frustración, el desamor y la euforia a través del ruido, el descaro y su tan característico muro de guitarras distorsionadas. Desde la Granada de principios de los noventa hasta el convulso mapa cultural de hoy, Los Planetas han sabido transformar su propia trayectoria en un mapa sentimental de la música independiente en España. En Achtung! marcaremos cinco hitos en ese camino, cinco canciones que nos bastarán para entender cómo unos jóvenes obsesionados con el noise británico acabaron convirtiéndose en una institución viva del rock en castellano.

 

 

«De viaje» (1994): El despegue

A principios de los noventa, entre casetes de shoegaze importadas del Reino Unido y húmedos locales de ensayo en Granada, Los Planetas, que ya habían asomado la patita con la salida de su EP Medusa en el por entonces sello bandera del indie en español, Elefant Records, rompen la baraja publicando Super 8 con una multinacional como RCA/BMG, abriendo así la brecha por donde se colarían los demás grupos de música alternativa de la época. «De viaje» no era solo el primer corte de un debut icónico, era también la invitación clara y formal a subir a bordo de una nave espacial de distorsión y ruido, la puerta de entrada a su universo personal. Con esa muralla de guitarras acopladas y una letra que se mueve entre la huida y la utopía, el tema capturó el espíritu de una juventud que pedía a gritos otro tipo de pop en español. No hacía falta cantar perfecto ni impostar cualquier tipo de épica: la emoción cruda y la actitud bastaban para despegar. Los Planetas acababan de llegar y lo hacían volando alto, muy alto.

 

 

 

«Segundo premio» (1998): La catarsis y la consagración

Si Super 8 abrió la puerta, Una semana en el motor de un autobús la derribó a patadas, aunque el precio que estuvieran a punto de pagar por ello fuera la disolución del grupo. Debido, sobre todo, a la marcha de miembros fundadores y a las cada vez más intensas tensiones internas, y con el fantasma del colapso rondando cerca, Los Planetas convirtieron ese abismo al que comenzaban a asomarse en su obra maestra. «Segundo premio» representa el momento exacto en que la banda se ve obligada a madurar a hostias. Es un himno monumental al despecho, al rencor y a la supervivencia, construido sobre una progresión increscendo que estalla en una sinfonía de ruido hipnótico. En 1998, Los Planetas demostraron que la angustia personal podía convertirse en el hito cultural de toda una generación.

 

 

 

 

«Un buen día» (2000): El himno

Llegado el cambio de milenio, Los Planetas deciden echar la vista atrás y, bajando las revoluciones de la distorsión ya por entonces marca de la casa, volver al camino del pop más melódico y luminoso ya explorado en su segundo disco, POP. En su trabajo del año 2000, Unidad de desplazamiento, «Un buen día» logró lo que muchas canciones intentan y muy pocas consiguen: capturar con absoluta precisión el pulso de una época, sin perder además en el intento un ápice de poética ni de autenticidad. Leer el Marca o unos tebeos de Spiderman, el desamor y los colegas, tomarse unas cañas, celebrar un gol de Mendieta realmente increíble o meterse cuatro millones de rayas; el costumbrismo más simple y cotidiano convertido en un clásico instantáneo. La banda fotografió la aparente intrascendencia de la juventud del nuevo siglo y la transformó en ese refugio colectivo al que poder volver siempre.

 

 

 

«Si estaba loco por ti» (2007): La reinvención

Cuando muchos ya no esperaban nada del grupo y casi todo el mundo daba su sonido por asentado, Los Planetas firmaron el giro más arriesgado, genial y loco de su carrera con La leyenda del espacio. Con los ojos puestos en la tradición y en su tierra, y bajo la influencia indiscutible del maestro en esas lides de fusionar y experimentar que fue Enrique Morente, la banda se abrazó al cante jondo para reinventarse desde dentro, conservando siempre su identidad primigenia y no dejando nunca de ser ellos mismos. «Si estaba loco por ti» adapta las verdiales al lenguaje del rock psicodélico con una elegancia y una naturalidad pasmosas. Las guitarras ya no suenan a Mánchester sino que dialogan con el quejío, el compás, la melancolía y la hondura del folclore andaluz. Muy lejos de la pose y de parecer un experimento impostado, los granadinos demostraron que para poder ser la verdadera vanguardia siempre es imprescindible mirarse uno dentro y entender primero las propias raíces.

 

 

 

«Islamabad» (2017): El presente

Más de veinte años después de su debut, Los Planetas demostraron en su disco Zona Temporalmente Autónoma que seguían siendo una banda conocedora del momento en el que vive el mundo, que aún eran capaces de tomar la temperatura al presente y arriesgarse para no tener así que vivir del pasado. «Islamabad», la canción que abre el disco, es una pieza monumental y devastadora de más de seis minutos donde el trap converge con la hipnósis psicodélica, la densidad mística y la crítica política. La música urbana de entonces con la de ahora, pasado y presente en una nueva línea temporal que fusionaba de manera natural ambos mundos de pesadilla y deseo. Con esta reinterpretación del tema «Ready Pa Morir», del trapero urbano Yung Beef, la banda tendió un puente intergeneracional demostrando que el underground, el inconformismo y la rabia seguían, y seguirán, siendo parte del ADN Planetas.

 

 

Los Planetas actuarán en Sevilla el próximo 18 de septiembre, en el Patio de la Diputación de Sevilla, enmarcados dentro del Festival del Patio 2026.

 

 

 

 

 

 

 

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