Seleccionar página

Al igual que en la primera edición de Danciberia, las creaciones seleccionadas han estado dentro de la programación del ciclo Ahora Danza!, y posteriormente, éstas serán representadas en Faro (Portugal). Ello, digamos, es lo que le llega a la mayoría de sus espectadores, siendo que estos proyectos superaron una convocatoria coordinada entre la PAD (Asociación Andaluza de Profesionales de la Danza) y la asociación portuguesa REDE MORE, en la cual se habilitan espacios para el diálogo entre los profesionales involucrados; talleres de tres horas impartidos por los propios profesionales de los montajes seleccionados,  en donde se abordan varias de las directrices que los hicieron posibles; el conocimiento de espacios de creación y de representación de obras para fomentar un mayor dinamismo entre ambos territorios; etc.…

 

Sin olvidar, que este proyecto transfronterizo ha contado con la colaboración de la Secretaría General de Acción Exterior de la Consejería de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía. También tuvieron la complicidad de CICUS- Universidad de Sevilla y el Espacio Camada, espacio coreográfico (Faro). Por tanto, les doy paso a mis comentarios a Prática de Coreografia y a Disturb.

 

Foto: Rafa Núñez Ollero

Foto: Rafa Núñez Ollero

Proyecto Portugués

JOÃO DOS SANTOS MARTINS Y ADRIANO VICENTE (Santarem/Lisboa)

PRÁTICA DE COREOGRAFIA

 De cara al proyecto Danciberia se apostó por incorporar a Marcos Pereira, quien en su condición de persona sorda, supo sumarse en tiempo récord (dos días intensivos de trabajo), para que en esta ocasión especial convivan e interactúen las lenguas de signo de España y Portugal, como también, el idioma portugués y el castellano. Ahora bien, Prática de Coreografia es un trabajo que se ha representado en varios espacios y contextos desde el 2020, en donde en un principio, se ponían en común la lengua de signos de Portugal y el idioma portugués. Tras varias experiencias en Corea de Sur, Portugal o en Brasil, esta vez se decantaron por una fórmula en la que esta pieza esté al acceso de cualquier persona que forme parte del público del CICUS y de los que vayan a verla en Faro los próximos 1 y 2 de julio (asimismo sucederá con Disturb).

Tal fue la compenetración entre Marcos Pereira con Adriano Vicente que, el efecto espejo a la hora de signar y pronunciar las palabras por las que transitaban en sus respectivos idiomas, se llevó hasta su última instancia. Sí es que tipo de dinámicas siempre han sido útiles para trabajar la improvisación y la conexión con algún compañero de clases de danza y teatro, pero conseguir que ello sea sostenible durante cuarenta minutos sin dar a entender que se había quedado sin “nuevas ideas», pues, allí está el mérito a nivel compositivo e interpretativo de todos estos profesionales.

Estos profesionales portugueses no son los primeros en investigar en torno a las diferentes posibilidades de «bailar» las palabras a través de sus sonoridades, o incluso sacar a relucir lo bello e interesante que es ver a dos o más personas hablando en lengua de signos. Pero que de allí a que uno logre traspasar la barrera de lo que parece una “buena idea”, a que la misma transcienda a lo que se había planificado inicialmente, es una auténtica locura. Desde luego que, João Dos Santos Martins y su equipo se habrán dejado la piel durante incontables horas para estilizar el que hayan dos personas signando, pronunciando y bailando las palabras en juego. No obstante, dar con los cambios de ritmos y de escenas en los momentos adecuados, es de maestros. Sobre todo, en una pieza donde “no pasa nada”, sólo hay dos personas siendo “obedientes” con las pautas que estructuran a Prática de Coreografia.

Adriano Vicente y Marcos Pereira nos tuvieron, a nosotros los espectadores, sin la capacidad de predecir el cómo le darían un nuevo giro a dichas pautas, siendo que ellos supieron jugar con la manera en el que lo íbamos a recibir: ¡Justo de esto se trata representar desde el aquí y el ahora una pieza escénica cerrada! Y claro que aquellas cosas que forman parte de esta pieza eran de lo más intuitivas (primero no había una interacción entre ellos, luego había un diálogo más fluido entre ellos, y demás cosas por el estilo); sin embargo, todo estaba hecho con tanta verdad, mimo, inteligencia, rigurosidad y pasión que, nos pudieron haber llevado a cualquier lugar teniéndonos comiendo de sus propias manos.

Adriano Vicente y Marcos Pereira constituyeron un ambiente que osciló entre lo solemne, lo surrealista y lo grotesco, para que de un modo u otro, ofrecer un sentido homenaje a los idiomas que a ellos les juntó a través de este proyecto, y a la comunicación en general. Si bien es cierto que es de sobra conocido que el castellano y el portugués son idiomas muy cercanos en sus respectivas morfologías, sintaxis y sus fonemas, el ver a las lenguas de signos de Portugal y España compartiendo y coincidiendo en algunos signos, fue cuanto menos mágico: casi un ejercicio de antropología comparada. De verdad que, Prática de Coreografia es una obra que merece seguir de gira durante muchos años. Mientras, por qué no, el portugués y la lengua de signo de Portugal se continúan entremezclando con las de las personas que se vayan encontrando en el camino.

 

 

Foto: Rafa Núñez Ollero

Foto: Rafa Núñez Ollero

 

Proyecto Andaluz

CARLOS LÓPEZ CAMPS & ISRAEL VEGA

DISTURB (Estreno)

Durante toda la representación de Disturb lidié con un forcejeo entre la parte de mí que decía que las cosas yo las haría de otra manera a cómo las ejecutaron estos dos profesionales andaluces, y la premisa de que este trabajo aún debería estar en fase de investigación y montaje. No me mal interpretéis, Disturb es un trabajo que apunta muy alto, y como tal Carlos López Camps e Israel Vega no deberían conformarse. Sinceramente, se nota que se entienden de lo lindo y que creen mucho en lo que están haciendo, lo cual implica que lo que está “bien encaminado” en esta pieza brille, por encima de todo lo que precisa ser estudiado más a fondo.

El vestuario, la música, el cómo se relacionan estos profesionales con el espacio, los materiales con los que interactúan (cintas adhesivas, las pinturas, etc.) …, es como poco acertado, pero todavía se percibe que ellos son capaces de sintetizar mucho más en el marco conceptual y en el modo en cómo accionan sobre el escenario, para dar lugar a que los contenidos de Disturb transciendan. Quizás en este caso me estoy poniendo más exigente de lo común, pero ello se debe a que confío que Carlos López Camps e Israel Vega tienen los recursos suficientes para echarle más horas, probar esto y lu otro, trasladar a esta creación a los escenarios más dispares e insospechados… El caso es que ellos tienen el germen de un trabajo que está llamado a ser algo muy potente y más sencillo de descifrar.

Y si a ellos no se les hubiese dado la oportunidad de actuar en el marco del ciclo Ahora Danza!, es probable que se hubiera dilatado el momento de estrenar y poder cotejar las impresiones que han recogido de los que hemos integrado al público; el cómo ellos se han sentido ante un público representado esta pieza; y bueno, el cómo alguien que escribe sobre artes escénicas reacciona ante Disturb. He allí que uno de los valores de que se reserven espacios a representar a los llamados working in progress y a las piezas que se “salen” de lo que está más en boga. Sin lugar a dudas, ello es algo que tienen presente los integrantes de la PAD en otros proyectos en lo que están involucrados como Circula (en este caso, en coordinación con otras asociaciones de varias comunidades autónomas de España) o Vertebraciones, ya que, lamentablemente, es común privar al público de los suficientes contextos en el que se induzca a reflexionar sobre lo que “no se ve/ no se deja ver”. Todavía no he dado con la solución sobre cuál ha de ser el papel que han desempeñar las asociaciones de artes escénicas a la hora de promover y sugerir cambios en las programaciones de los teatros y festivales. De cualquier modo, creo que proyectos como Danciberia nos ayudan a emplazarnos en semejantes problemáticas sin “distraernos” el visionado de montajes absolutamente maravillosos y de indiscutible calidad, o la falsa dicotomía de que los “emergentes” están o no preparados para presentar sus piezas en ciclos profesionales y demás cosas por el estilo. Cosas que no han hecho más que asentar dinámicas de estratos entre profesionales de lo escénico que no permiten un mayor desarrollo de estas disciplinas que, precisamente, son de las que más requieren que se fomente la pluralidad de lenguajes y la libertad en la creación. Por eso yo defiendo que los gustos y tendencias de los espectadores más asiduos, las de los programadores, las de los distribuidores y las de las personas que escribimos sobre artes escénicas, es algo que se ha de desenvolver en paralelo al libre devenir de las artes escénicas.

 

Comparte este contenido