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Los próximos 4 y 5 de febrero se representará en el Teatro Central (Sevilla), Danse Macabre, de la mano de Martín Zimmermann. Uno de esos trabajos en los que tantas cosas se juntan, que es muy difícil no sacarle jugo a la hora de verlo y reflexionar sobre el mismo.

 

Mi humor es la forma risible de la tristeza. Se exagera en lo cómico y, por lo tanto, se supera. Lo tragicómico, para mí, tiene la fuerza de un poder poseído: es radical, incisivamente afilado, comprometido con la maldad, pero también travieso, preciso y enigmático. Esta multiplicidad de capas proporciona inspiración y un punto de partida para mi trabajo.

Martín Zimmermann

Si la cita anterior la ponemos a la par de esa famosa sentencia del filósofo Fiedrich Nietzsche, que rezaba algo así como: “La inteligencia de un ser humano se mide, por su capacidad de sacarle sentido del humor a todo”. Entonces, resulta de lo más intuitivo pensar que reírse de una tragedia (en especial las propias), no tiene porqué significar un signo de maldad o cinismo. De todas formas, siempre las cosas hay que contextualizarlas.

De no ser así ¿No estaríamos limitando nuestras capacidades de interpretación de la realidad que nos rodea, la que nos ha hecho posibles? ¿Hay temas en los que el arte no ha de tratar, o bien le hemos marcar unas pautas al mismo en el cómo debe operar en ciertos temas? ¿En qué lugar se quedarían los clowns y los bufones de este mundo? Desde luego me nacen muchas más preguntas, pero la cuestión está en tener la suficiente madurez y templanza para saber leer lo que nos plantean los artistas más descarados y despreocupados.

Les reconozco que no he visto hasta el día de hoy una pieza de Martín Zimmermann, pero me lo recomiendan con sumo entusiasmo, y me pongo a investigar sobre su trabajo… Parece que mejor carta de presentación no se puede tener. Este creador, clown, bailarín y escenógrafo suizo comenta al respecto de Danse Macabre:

En Danse Macabre, continúa mi interés en las figuras humanas que se encuentran física, social y existencialmente al margen de la sociedad y revelan mucho sobre su “centro”. La ubicación exacta de esos márgenes se define desde el centro, y «marginal» generalmente significa que algo ya no es necesario, ya no pertenece realmente y puede separarse del resto en cualquier momento.

Debido a que las estructuras sociales se están disolviendo cada vez más, las personas viven cada vez más a menudo en comunidades de su propia elección basadas en actitudes similares para satisfacer sus necesidades sociales. Este es el escenario ideal. Pero requiere que las personas tengan libertad de movimiento y opciones. Cuando la supervivencia existencial es una prioridad, las comunidades no se forman por razones inmateriales, sino que se caracterizan por consideraciones estratégicas y, de hecho, materiales. Las personas ya no están unidas por visiones similares de la vida, metas y deseos, sino por su enemigo común: la marginación, el peligro, la muerte.

Y de esta manera, es presentada Danse Macabre desde la web del Teatro Central:

La nueva creación del artista suizo pone sobre el escenario a una familia constituida por necesidad y llena de angustia. Uniendo sus fuerzas en una especie de no man’s land donde se amontonan las inmundicias de nuestro mundo moderno, individuos a la deriva llegan para desplegar y desarrollar su propia estrategia de supervivencia fuera de toda norma. El basurero es el medio en el que vive la escoria de la sociedad; donde los cuerpos y los materiales son abandonados y arrojados sin piedad.

Con este nuevo proyecto, Martin explora el tema de la pertenencia al grupo de una forma que marca, cada día más, nuestra realidad política y social: la alianza de naturaleza familiar entre los excluidos. Los personajes que pueblan el escenario podrían ser calificados de monstruosos o tragicómicos. Son seres en constante descompensación entre su parte humana y la naturaleza muerta, pero a la vez poseen una energía bulliciosa si evocamos el famoso cuadro de Brueghel, que representa una lucha festiva y caótica en la plaza del pueblo. En definitiva, una producción que gira en torno a la lucha de los personajes por su propia existencia.

 

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