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Este año la celebración Día Mundial del Agua coincide con el inicio de la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2023 en Nueva York. Una nueva oportunidad para poner sobre la mesa la importancia de una agricultura sostenible y la gestión integral del agua para enfrentarnos al cambio climático.

 

No podemos bajar la guardia con el desastre que se cierne sobre el elemento más importante para la vida en nuestro planeta. Baste como señal de alarma el tratamiento como un producto más para mercadear y especular a futuros en Wall Street, los regadíos ilegales que sobreexplotan acuíferos y que políticos sin escrúpulos permiten su continuidad, aunque esto suponga el colapso de todo el sistema o la contaminación de estos recursos hídricos.

 

Rewa Assi

Rewa Assi

 

Nuestros recursos hídricos se vuelven escasos, y nuestra producción agrícola se ve reducida afectando, así, a la economía, lo que también afecta a los agricultores. Cuando hablamos de agricultura sostenible, nos centramos en tratar de hallar formas de adaptación al entorno cambiante en el que estamos inmersos, [y] al crecimiento de una población variable con el que tenemos que lidiar.

 

Con el aumento de la población, la demanda de alimentos está creciendo. De este modo, la demanda de nuestros recursos propios también crece. Y cuando se trata de agricultura sostenible o prácticas sostenibles, no es algo solo importante actualmente, sino que es alto vital a causa del aumento de la población; necesitamos asegurar la cantidad adecuada de alimentos que proveerán al planeta.

 

Haremos uso de todas las herramientas a nuestro alcance, cada recurso que tengamos y todo aquello posible que sirva para avanzar hacia una seguridad del agua y una justicia climática. Ahora, puedo también prever que nos centraremos todavía más en el sector hídrico porque si uno se fija en las distintas vertientes del cambio climático, estamos considerando el tema del agua como algo común en todas ellas, así que para actuar frente a esto creo que necesitamos tener una perspectiva realista y un enfoque que tenga en cuenta los sistemas.

 

 

Rewa Assi, ingeniera agrónoma y representante de la juventud, UNICEF MENA.

 

 

El agua es la savia de nuestro mundo. De la salud y la nutrición a la educación y las infraestructuras, el agua es vital para todos los aspectos de la supervivencia y el bienestar humanos y para el desarrollo económico y la prosperidad de cada país.

 

Pero gota a gota, este precioso recurso vital está siendo envenenado por la contaminación y absorbido por una sobreexplotación insaciable, y se prevé que la demanda de agua supere a la oferta en un 40 % al final de la década.

 

Mientras tanto, el cambio climático está causando estragos en el ciclo natural del agua. La contaminación por gases de efecto invernadero sigue aumentando hasta niveles sin precedentes, lo que está calentando peligrosamente el clima mundial. Este calentamiento agrava las catástrofes relacionadas con el agua, los brotes de enfermedades, la escasez de agua y las sequías, al tiempo que causa daños a las infraestructuras, la producción de alimentos y las cadenas de suministro.

 

El tema del Día Mundial del Agua de este año nos recuerda el costo de estos fracasos para los miles de millones de personas que carecen de acceso a agua potable y saneamiento.

 

De cada 100 habitantes del planeta, 25 obtienen toda su agua de arroyos y estanques abiertos, o pagan precios elevados para comprar agua de dudosa salubridad. Otros 22 hacen sus necesidades al aire libre o utilizan letrinas sucias, peligrosas o deterioradas. Y 44 ven cómo sus aguas residuales vuelven a la naturaleza sin haber sido tratadas, con los consiguientes efectos desastrosos para la salud y el medio ambiente.

 

En resumen, el mundo está dramática y peligrosamente lejos de alcanzar nuestro objetivo de que el agua y el saneamiento se gestionen de forma segura para todos de aquí a 2030.

 

El Día Mundial del Agua de este año nos recuerda nuestro papel individual y colectivo en la protección y el uso y gestión sostenibles de este recurso vital para la humanidad en favor de las generaciones presentes y futuras.

 

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, que arranca coincidiendo con su día mundial, es un momento crucial para que los Gobiernos nacionales, las autoridades locales y regionales, las empresas, los científicos, la juventud, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades unan sus fuerzas y para que diseñen conjuntamente soluciones destinadas a obtener agua limpia y saneamiento para todos e inviertan en ellas.

 

Mientras tanto, los Gobiernos, las empresas y los inversores, con el G20 a la cabeza, deben tomar medidas mucho más audaces para limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC. Debemos romper nuestra adicción a los combustibles fósiles y adoptar las energías renovables, apoyando a los países en desarrollo a cada paso del camino.

 

No podemos perder ni un instante.

 

Hagamos de 2023 un año de transformación e inversión en la savia de la humanidad.

 

Actuemos para proteger, gestionar de forma sostenible y garantizar un acceso equitativo al agua para todos.

 

 

António Guterres, Secretario General de la ONU

 

 

 

 

 

 

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