Quince años después de la declaración de la UNESCO, Patricia Guerrero capitanea Flamenco Patrimonio una obra coral que transita desde la ortodoxia de Arturo Pavón hasta el eco insondable de Enrique Morente.
Los próximos 17 y 18 de abril de 2026, el Teatro Central de Sevilla servirá como caja de resonancia para esta colisión entre el ayer y el mañana. Al mando de esta expedición se encuentra Patricia Guerrero, Premio Nacional de Danza 2021, quien asume la dirección artística y coreográfica como la canalizadora de un impulso coral. En un gesto que subraya la filosofía del montaje, Guerrero ha compartido la creación coreográfica con los propios bailarines de la formación, diluyendo las jerarquías para reivindicar a la compañía como una cantera inagotable de talento.
El andamiaje de Flamenco Patrimonio se sostiene sobre un arco narrativo concebido en dos grandes movimientos, una estructura que permite transitar desde la pulcritud formal hasta el desgarro visceral. El primer acto arrancará bajo el influjo y la elegancia del pianista Arturo Pavón, un nombre indispensable para entender la intelectualización del género en el siglo XX. Desde esa sobriedad inicial, la obra descenderá hacia las entrañas del cante: explora la densidad trágica de las peteneras, rescata la métrica narrativa de los romances y estalla en la cadencia rústica de los verdiales. El flamenco se presenta aquí como un atlas sonoro en constante mutación.
El tránsito geográfico y emocional encontrará su clímax en el segundo movimiento, concebido como un tributo íntimo a la Granada natal de la directora. El escenario abandonará la abstracción para impregnarse del humo y la cal del Albaicín y el Sacromonte. Es en esta topografía agreste donde la figura de Enrique Morente emerge no como un recuerdo, sino como una presencia insoslayable. Reinterpretar el legado del ronco del Albaicín exige audacia, y el montaje asume el reto sumando a la ecuación la voz y la jondura del artista invitado Sergio "El Colorao", cuya intervención ancla la audacia contemporánea en la raíz más profunda del cante granadino.
Todo este despliegue adquiere una capa extra de significado al coincidir con otra cifra fundacional: han pasado exactamente tres décadas desde que el maestro Mario Maya plantara la semilla de esta misma institución. La obra dialoga directamente con su fantasma, recordándole al patio de butacas que la vanguardia de hoy es la tradición del mañana.
PROGRAMA
1.- Noche de Triana.
2.- Caña.
3.- Caminos malagueños.
4.- Fe, te habito.
5.- Corridos y romances.
6.- Aljibe.
7.- Sacromonte.
8.- Maestro.
9.- Eterno.

