Seleccionar Página

El patio de la Diputación de Sevilla acoge del 16 al 19 de septiembre un ciclo único donde la intimidad del espacio multiplica el impacto de Tanxugueiras, Morgan, Los Planetas y Ginebras.

 

Del 16 al 19 de septiembre, el Patio de la Diputación de Sevilla abre de nuevo sus puertas para acoger una nueva edición del Festival del Patio. Hablamos de una propuesta que pasa de largo del gigantismo comercial para volcarse en lo que realmente importa: la cercanía. Cuatro noches, cuatro nombres clave de nuestra escena —Tanxugueiras, Morgan, Los Planetas y Ginebras— y una gran oportunidad para recordar que un directo gana muchísimo cuando se vive a solo unos metros de las tablas.

 

 

Tanxugueiras: la tradición hecha vanguardia (16 de septiembre)

El arranque lo darán Tanxugueiras el 16 de septiembre. Desde que Sabela Maneiro, Aida Tarrío y Olaia Maneiro unieron fuerzas en 2015, lo suyo ha sido un terremoto. Han conseguido algo al alcance de muy pocos: agarrar las panderetas, la lírica gallega y el folclore de toda la vida para cruzarlo sin rodeos con sonidos urbanos y bases electrónicas.

Lo que empezó a coger forma en Tanxugueiras (2018) y Contrapunto (2019) terminó de explotar con Diluvio (2022). Tras superar los 60 millones de reproducciones, colocaron una lengua cooficial en lo más alto de las listas. Pasan de abarrotar recintos inmensos como el Bernabéu, Castrelos o el Coliseum a la intimidad de un patio sevillano. Con el aval de premios como los MIN, Odeón o Martín Códax, llegan dispuestas a demostrar que las raíces están más vivas que nunca.

 

 

Morgan: elegancia, calma y alma analógica (17 de septiembre)

El 17 de septiembre el cuerpo pedirá otro tono, y ahí estará Morgan para marcar la pausa. Desde que echaron a andar en Madrid allá por 2012, Nina (Carolina de Juan), Paco López, Ekain Elorza y David Schulthess han ido completamente a lo suyo. Han pasado de modas efímeras para centrarse en un sonido orgánico donde mandan el soul, el rock clásico y un mimo en los arreglos que pone los pelos de punta.

A base de carretera y kilómetros se ganaron una parroquia fiel tras North (2016) y Air (2018). Después vino el salto con The River and the Stone (2021) y ahora aterrizan en Sevilla con Hotel Morgan, su cuarto disco, grabado en Noruega y producido por Martín García Duque. Es un trabajo que suma nuevos matices sin perder esa carga emocional tan característica. Escuchar la voz de Nina resonar entre los muros de piedra va a ser, sin duda, uno de los grandes momentos del ciclo.

 

 

Los Planetas: la vigencia del mito (18 de septiembre)

El 18 de septiembre llega el turno de las palabras mayores. Hablar de Los Planetas es hablar de la historia viva del indie en español; es más, es que ellos mismos escribieron las reglas del juego. Han pasado más de tres décadas desde que Super 8 (1994) lo cambiara todo, arrancando una carrera guiada por la independencia creativa y las ganas de experimentar.

Por el camino nos han dejado discos que son patrimonio emocional de varias generaciones, de Una semana en el motor de un autobús a La leyenda del espacio o el reciente Las canciones del agua. En sus temas, la psicodelia, la distorsión y el flamenco se entrelazan de forma natural. Y nada de tirarse a la bartola con la nostalgia: sus conciertos siguen siendo un muro de sonido hipnótico, un ritual eléctrico donde resulta imposible no dejarse llevar.

 

 

Ginebras: la efervescencia de lo cotidiano (19 de septiembre)

El cierre, el 19 de septiembre, vendrá de la mano de la energía contagiosa de Ginebras. Magüi, Sandra, Raquel y Juls han firmado una de las trayectorias más frescas e irresistibles del pop actual. Tienen una soltura envidiable para convertir el día a día en estribillos adictivos, combinando la inmediatez del punk-pop con un humor directo al grano.

Aparecieron haciendo ruido con Ya dormiré cuando me muera (2020), se consolidaron con ¿Quién es Billie Max? (2023) —Premio Ondas al Fenómeno Musical incluido— y llegan ahora con su tercer álbum, Donde nada es para tanto. Traen guitarras afiladas, un sonido algo más cañero y esa mezcla perfecta entre vulnerabilidad y ganas de fiesta. Las madrileñas cerrarán el festival demostrando por qué se meten al público en el bolsillo allá donde van.

Durante cuatro noches, el patio de la Diputación devolverá a la música su formato más honesto: el de una emoción compartida sin filtros, muy cerca de las tablas. Cuando se apague el equipo y vuelva el silencio, la piedra sevillana guardará el eco de una cita inolvidable.

 

 

 

 

 

Comparte este contenido