El Teatro Central acepta el desafío de El día del Watusi la novela desbordada Francisco Casavella, donde la ciudad de Barcelona emerge llena de zonas oscuras y alejada del discurso oficial. Viernes 9 y sábado 10 de enero a las 20:30 h.
El día del Watusi, de Francisco Casavella, pertenece a esa estirpe incómoda y excesiva que no se conforma con el silencio del papel. Su materia es el cuerpo —el cuerpo de una ciudad, el de una generación, el de un hombre que aprende pronto que sobrevivir implica mentir— y por eso su destino natural parece ser el escenario, ese lugar donde la memoria se encarna y el mito se discute en voz alta.
Casavella escribió El día del Watusi como quien levanta un edificio sin planos cerrados, dejando que las historias se contaminen, se contradigan y regresen transformadas. A lo largo de tres décadas, Fernando Atienza atraviesa una Barcelona que cambia de piel mientras arrastra sus viejas costuras: de las chabolas de Montjuïc al interior de los bancos, de la épica lumpen a la resaca olímpica. No hay en este recorrido voluntad ejemplarizante ni nostalgia urbanística; lo que hay es una mirada feroz sobre cómo se fabrican los relatos colectivos y quién paga el precio de creer en ellos.
La figura del Watusi —delincuente legendario, invención compartida, fantasma útil— opera como motor narrativo y como pregunta política. ¿Qué necesita una comunidad para seguir adelante? ¿Un culpable, un héroe, una coartada? En la novela, ese mito nace en los márgenes, pero acaba infiltrándose en todas partes, como lo hacen las mentiras bien contadas. El teatro, con su capacidad para trabajar la repetición, la máscara y el desdoblamiento, encuentra aquí un campo de juego especialmente fértil.
Las tres partes de la obra proponen registros escénicos radicalmente distintos: la violencia primaria y casi infantil de Los juegos feroces; la comedia siniestra del poder en Viento y joyas; y el derrumbe íntimo, químico y sentimental de El idioma imposible. No se trata solo de un cambio de épocas, sino de lenguajes, ritmos y cuerpos. La Barcelona que emerge no es una postal reconocible, sino un organismo contradictorio, lleno de zonas oscuras que el discurso oficial prefirió olvidar.
Quizá por eso El día del Watusi sigue resultando incómodo. Porque no confirma el relato triunfal de la Transición ni el de la ciudad reinventada, sino que los atraviesa desde dentro, mostrando sus trampas y sus daños colaterales. Llevar este material al teatro implica asumir ese conflicto, resistirse a la tentación del homenaje y aceptar que Casavella escribió contra la complacencia, incluso —o sobre todo— cuando parecía estar celebrando algo.
Más de quince años después de su muerte, su literatura conserva una rara cualidad: no se deja cerrar. Sigue pidiendo ser dicha, discutida, contradicha. Tal vez por eso, cada vez que El día del Watusi vuelve a aparecer —en una librería, en una conversación, en un escenario— no lo hace como un clásico domesticado, sino como un recordatorio incómodo de que toda ciudad se construye también sobre sus ficciones, y que algunas de ellas todavía no hemos terminado de representar.
AUTOR Francisco Casavella
DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN Iván Morales
INTÉRPRETES EN GIRA Guillem Balart, David Climent, Raquel Ferri, Anna Alarcón, Vanessa Segura, Artur Busquets, Eduard Alves
DIRECCIÓN MUSICAL Jordi Busquets y Eduard Alves
ESPACIO Jose Novoa
VESTUARIO Oriol Corral
ILUMINACIÓN Ana Rovira y Toni Ubach
MOVIMIENTO David Climent
AYUDANTE DE DIRECCIÓN Júlia Barbany
COORDINACIÓN TÉCNICA Joan Martí
DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN Júlia Simo
PRODUCCIÓN María G. Rovelló FOTOGRAFÍAS Juan Miguel Morales y Kiku Piñol
DISTRIBUCIÓN Sit and See (Iñaki Díez y Raquel Jiménez)
COPRODUCCIÓN Los Montoya, Teatre Lliure y Festival Grec de Barcelona
CON EL APOYO DE Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC), Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural (OSIC) y becas CREA Barcelona (ICUB)
- Parte 1: Los Juegos feroces (1H15’)
- Parte 2: Viento y joyas (1H25’)
- Parte 3: El Idioma Imposible (1H)




