La copla es un traje de peso, un legado cultural y emocional que exige verdad en quien lo defiende. En el panorama actual, donde los géneros de raíz a menudo quedan relegados frente a la implacable maquinaria de la industria comercial, la figura de Laura Gallego se erige como un bastión fundamental. Queda ya muy lejos aquella adolescente jerezana que deslumbró a Andalucía en televisión; hoy nos encontramos ante una artista madura, plenamente consciente de la responsabilidad que recae sobre sus hombros.
En un momento de sequía de grandes letristas y de inmediatez en el consumo, Laura asume la misión de proteger, dignificar y revitalizar un tesoro sonoro indisoluble de nuestra tierra. Con la autoridad que le da su imponente voz, profundamente anclada en el eco y el compás flamenco, la intérprete nos atiende para reflexionar sobre el estado de la canción española, la evolución de su carrera, la alargada sombra de los genios y la libertad intrínseca que esconde este género.
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¿Qué queda de aquella Laura de Jerez y qué ha cambiado en tu forma de entender la profesión?
Laura Gallego
De aquella niña de Jerez queda bastante poco ya, porque he dejado atrás la niñez, he dejado atrás la adolescencia y me he visto obligada a convertirme en mujer responsable muy rápido. Así que se me ha ido hasta la inocencia. Lo único que no he perdido son las raíces, la familia, los amigos de siempre. He conservado a las personas, pero poco más.
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Hablando de raíces… ¿Sientes una responsabilidad extra al defender este género en los escenarios de nuestra tierra con respecto a los del extranjero o del norte?
Laura Gallego
Siento mucha responsabilidad tanto aquí como fuera, porque me estoy quedando cada vez más sola defendiendo este género. Y es muy duro que, no solamente en Andalucía, sino en toda España, todavía la gente no llegue a ser consciente de que podemos perder un tesoro tan valioso como un género musical que ha nacido en España, ha sido parido por España y que quizá, más allá de nuestras fronteras, sí que se valora un poquito más.
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A menudo la copla y el flamenco caminan de la mano o se cruzan. ¿Cómo vives tú esta frontera? ¿Sientes que te nutres del eco flamenco en tu forma de frasear?
Laura Gallego
Yo creo que siempre han ido súper ligados. Llevo escuchando mucho tiempo cuplés por bulerías, muchas letras de copla que el flamenco mete en algún palo. Las coplas utilizan todo el rato al flamenco en cuanto a que van por tiempos diferentes: por bulerías, por tangos… Siento que es algo muy unido, muy mezclado, pero el flamenco puro no tiene la necesidad de interpretación y de escenificar lo que se cuenta. Yo creo que casi que vienen de lo mismo, que son lo mismo. Son raíces de nuestro país y son tradiciones que deben permanecer siempre unidas y de la mano, porque se van nutriendo una de otra.
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Al elegir tu repertorio, ¿buscas adaptar los clásicos a tu propio registro o prefieres mantener una fidelidad a los arreglos de origen?
Laura Gallego
Lo que estamos haciendo ahora es intentar conservar la esencia de la copla, pero adaptándola a los tiempos que corren. Por lo tanto, es todo igual, mi voz es la más flamenca y la más folclórica de España, y con los arreglos estamos intentando darle un pequeño punto de innovación respetando muchísimo la esencia. Son mezclas muy amenas. Está claro que yo hago coplas muy flamencas, y por muy moderno que le pongan los arreglos, si yo canto «Campanas de Linares» no puede sonar más flamenco. Es un adorno dentro de la modernidad que conserva mucho la raíz.
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¿Qué letrista o compositor crees que ha sabido leer mejor el alma humana y con el que te sientes más conectada?
Laura Gallego
Tengo que decirte Manuel Alejandro. El trío de Quintero, León y Quiroga ha creado unas joyas que durarán por siempre y que van a pasar de generación en generación porque forman parte de la memoria de nuestro país, pero tengo mucha pena porque ya no nacen letristas, ni autores, ni compositores de estas características. Antes la copla podía desarrollarse de una forma súper libre porque había una mentalidad más romántica, más dramática, que casaba muy bien con la forma de sentir el género. Ahora los tiempos son mucho más pobres en cuanto a creadores.
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¿Cómo es tu proceso a la hora de montar el orden de las canciones para una gira? ¿Qué curva emocional o narrativa buscas dibujar desde que se abre el telón hasta los bises?
Laura Gallego
Yo lo único que pretendo es contarle a la gente que la copla simboliza libertad. La copla es la libertad que tuvieron los flamencos a la hora de ponerse de pie para cantar, de dejar la silla de enea y empezar a pasear por el escenario. La libertad de la copla es que ahora ya puedes vestirte como quieras, mientras te sientas folclórica. Tienes el poder de ser tú mismo a través de un género. Eso es lo que intento explicar: que hay un abanico tan amplio que ni siquiera podemos imaginarlo. Entro de una forma muy gamberra, me monto en una Harley y le cuento a la gente que estar en los 30 no me impide tirar de algo tan antiguo. Luego termino con una fiesta por todo lo alto para enseñar hasta dónde ha llegado la copla.
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Del disco Vintage, llama la atención que la canción Veneno acabe en reguetón. ¿Fueron arreglos posteriores al trabajo del maestro Paco Cepero?
Laura Gallego
¡Pues el que ha querido que eso fuera reguetonero era Paco Cepero! Él ha elegido absolutamente todo en ese disco. Nos ha provocado dolores de cabeza porque los dos tenemos un carácter súper fuerte y nos estábamos matando (ríe). Él lo tenía clarísimo; decía “yo quiero que esto sea como una canción moderna de Enrique Iglesias”, para que sonara de juventud pero conservando la identidad. Paco lo ha decidido todo: los arreglos, la dirección… Yo me he considerado muy por debajo de su arte, así que he preferido que dirigiera y yo dedicarme a acatar sus órdenes y ponerle la voz.
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¿Qué crees que le hace falta a la copla hoy para seguir llenando teatros frente a la invasión de otros géneros ultra promocionados?
Laura Gallego
Gente. Hasta hoy, estoy descubriendo que público para la copla sí que hay, porque estoy llenando todos los sitios presentándome como La última folclórica. Lo que estamos perdiendo es esa cantera, esa juventud, ese relevo en la creación que tienen todos los géneros musicales y que aquí se está perdiendo un poco.
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Para terminar. Si la copla fuera un paisaje, un olor o un rincón concreto de Andalucía, ¿Cuál sería para Laura Gallego?
Laura Gallego
La copla para mí sería un atardecer de los rojos. Porque al final, es belleza; es algo natural que ha ido surgiendo, a lo que le hemos ido dando forma a lo largo de los años y que no deja de encandilar a todo el que se acerca a mirarla y le da una oportunidad.
Ese ‘atardecer de los rojos’ del que habla Laura Gallego cobra vida con un fulgor innegable cada vez que pisa las tablas. Su actual espectáculo, La Última Folclórica, es mucho más que un concierto de repertorio clásico: es una declaración de intenciones apabullante y una celebración del género en toda su amplitud. Con una puesta en escena audaz que viaja sin complejos desde la rebeldía de una cazadora de cuero a los mandos de una motocicleta, hasta la majestuosidad escénica del purismo, Laura demuestra en cada pase que la copla es un ente vivo. Y el patio de butacas responde de manera rotunda. En una industria asfixiada por la fugacidad, ella sigue colgando el ansiado cartel de “entradas agotadas”, constatando que la verdad vocal y el respeto absoluto a nuestras raíces no necesitan algoritmos para triunfar. La Última Folclórica se consagra así como una experiencia escénica imprescindible; un refugio para la memoria musical y un torrente de talento que nos garantiza que la canción española, mientras queden gargantas como la suya, tiene cuerda para rato.
- 11 de julio de 2026 – Madrid– Teatro Albéniz (Villanos del Flamenco)
- 8 de agosto de 2026 – Torremolinos – Plaza de Toros
- 26 de septiembre de 2026 – Puertollano– Auditorio Pedro Almodóvar
- 02 de octubre de 2026 – Logroño – Riojafórum
- 31 de octubre de 2026 – Albacete – Teatro Circo
- 21 de noviembre de 2026 – Valencia – La Rambleta
- 11 de diciembre de 2026 – Cartagena – Teatro Batel
- 12 de diciembre de 2026 – Murcia – Teatro Circo
- 15 de enero de 2027 – Pamplona – Teatro Gayarre
- 29 de enero de 2027 – San Sebastián – Auditorio Kursaal






