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Los próximos 29 y 30 de junio, se representará Erritu en el Teatro Romano de Itálica (Santiponce, Sevilla).  Pieza creada mano a mano, entre Kukai Dantza y Sharon Fridman. Y que se ha sido galardonada con el  Premio Max 2019, a mejor coreografía (Sharon Fridman), y premio al espectáculo  más original e innovador en el TAC Valladolid (2018).

Siempre pienso en esas danzas, cantos, espacios… que te emocionan al ver, oír o respirar. Rituales, de siempre, y casi no sabemos de cuando, pero que prevalecen en nosotros aquí y ahora. Y que siempre nos hacen sentir.

Este proyecto nace de las ganas de profundizar y reflexionar en estas danzas, melodías, espacios… y de querer unirlas en un espacio-tiempo donde el público también sea cómplice de ese sentir y donde el espacio de representación sea tan único como el momento creado y vivido. Armonía entre danza, música coral y  arquitectura

Jon Maya Sein

De esta manera nos introduce el creador de la compañía vasca, Kukai Dantza, a la pieza Erritu. Compañía que es conocida por sus investigaciones contemporáneas, que a su vez son articuladas, con  una fuerte herencia de las danzas tradicionales. Sin olvidar de que ha sido ganadora del Premio Nacional de Danza 2017, el PREMIOS MAX a las artes escénicas 2009, entre otros. O sea que les estoy hablando, de una de las compañías más importantes de la escena de este país.

Por otro lado, está el bailarín, maestro y creador israelita, Sharon Fridman. Quien es conocido por ser el creador de una técnica que ha hecho dotado de personalidad a las coreografías, de este intérprete afincado en Madrid. Me refiero a su técnica INA (Contact INcreation), esto es: cuya “base técnica se centra en la relación entre la gravedad y el equilibrio, y está inspirada en la madre del mismo, quien nació con el síndrome de Arnold Chiari. A partir de esta técnica, ha desarrollado un nuevo lenguaje corporal”. Lenguaje que vemos perfectamente materializado, por ejemplo, en su pieza Hasta dónde…? Que los residimos en Sevilla, tuvimos la oportunidad de verla en la edición de 2014 del festival de danza contemporánea, Mes de Danza. Una pieza que es un alarde de trabajos de portés, de sujeción y soltura del peso…, en fin, una obra digan de ser estudiada con suma atención; por más que cueste resistirse a sus encantos hipnóticos.

 

“Erritu es un viaje vital que atraviesa mediante ritos de paso individuales y colectivos los distintos estados de la vida en relación con la naturaleza y con la comunidad. Estados que van desde el nacimiento al caos, pasando por el desierto de la soledad, hasta llegar al encuentro, el amor y, finalmente, la muerte.

Los ritos ejercen a modo de puentes para intentar descubrir el sentido de las conexiones entre nuestra existencia individual -cargada de pasado, presente, promesas de futuro y opciones- y la experiencia colectiva ritualizada, siempre referencial pero también en movimiento y cambio.

Espiritualidad, ternura y decisión  personal se dan la mano con un viaje que, al final, resulta colectivo pero influido por las trayectorias de los más conscientes.

En Erritu se funden dos modos de entender la danza. La diferencia entre los dos lenguajes está la riqueza y el atractivo. El trabajo de Sharon Fridman ofrece a los y las bailarinas de Kukai una nueva fisicalidad y calidad de movimiento basada en el contacto, que contrasta y complemente ricamente con la pureza y vitalidad de sus movimientos habituales”.

 

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