Cuarenta y un años ya del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Una longevidad insólita. Del 14 al 24 de octubre, la ciudad vuelve a ser ese cable que conecta dos orillas.
El cartel de Andi Rivas resume bien la pulsión de esta edición: el Hércules gaditano plantándole cara al Dios de los Báculos andino. Dos colosos aguantando el peso del mundo. El mito hecho carne y patio de butacas.
Exhumar, de los chilenos El Niño Proletario viene a diseccionar. Encerrarse en el Centro de Arte Flamenco la Merced para escarbar en los escombros de La Moneda más de medio siglo después te deja la garganta seca. Memoria cruda. Y no es el único tajo. Los brasileños de Aquela Cia traen Venas Abiertas 60 30 12 SEG. Un despiece escénico brutal del imaginario de Galeano. Las heridas de siempre servidas frías.
Pero la asfixia necesita tregua. Respirar. Los argentinos de Cía Criolla y Emiliano Dionisi tiran de comedia negra en La Diabla (o como destruir el mundo). Puro cinismo de café concert. Frente a esto, el viaje casi arqueológico de Círculo de Artes Escénicas persiguiendo el origen amazónico del cacao en La Deliciosa Historia del Xocolate. O las derivas clínicas de Cerebro —también a cargo de los chilenos de El Niño Proletario— y el pulso de La escena invertida, de los colombianos Los Reincidentes. Piezas que exigen un público que no esté adormecido por el ruido del bar de enfrente.
La escena de aquí responde sin complejos. Como debe ser. Itzulera, de los vascos Dejabu, levanta una road movie escénica sobre el desarraigo cruzando cine y dramaturgia en directo. Brillante. Y luego está Alessandra García con ¿Tú sabes lo que es una posidonia?. Una creadora decidiendo soltar la tabla para pensar desde fuera. Habrá que estar.
Manolo Alcántara toma la Plaza de San Antonio con Refugi, persiguiendo un equilibrio somático imposible. O Truca Circus metiendo acrobacia y flamenco en la barriada de Loreto con Alboroto. Puro nervio.
Y claro, los recintos sagrados. El Falla y el Baluarte de la Candelaria. Allí se atrincheran los nombres insoslayables. Atalaya desentrañando El Rey se muere. Ron Lalá con La Desconquista. La guasa inteligentísima de Las Niñas de Cádiz. La dramaturgia de orfebre que siempre garantiza Mauricio Kartun, esta vez con Baco Polaco. A eso súmale la revisión epistolar de Lorca por El Aedo Teatro en Poeta [Perdido] en Nueva York, el descaro del colectivo Las Nenas con su ruidoso Torcidxs, recientemente nominado en los Max, y la contención impecable de los portugueses en El cielo no nos responde.

