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La compañía belga Peeping Tom estarán los días 20 y 21 de marzo en el Teatro Central con su nueva creación, Chroniques, concebida y dirigida por Gabriela Carrizo. Una pieza que sumergirá al espectador en su universo inquietante y muy personal.

 

En escena, cinco personajes se mueven atrapados en un laberinto temporal. Sus identidades se transforman, se superponen y, a veces, chocan entre sí. Todo transcurre en un paisaje sulfúrico, amplio y extraño, que se despliega como una serie de crónicas fragmentadas. Y mientras los seguimos, aparece una duda inevitable: ¿estamos ante algo que empieza o frente a los restos de algo que ya terminó?

 

Entre los inmortales, cada acto (y cada pensamiento) es un eco de aquellos que lo anticiparon en el pasado o el fiel presagio de aquellos que, en el futuro, lo repetirán hasta el vértigo.

Jorge Luis Borges

 

Los cuerpos reaccionan a leyes que parecen inventadas sobre la marcha. Se estiran, se quiebran, buscan nuevas formas de existir. Y en ese movimiento constante se construye la verdadera esencia de la obra: una metamorfosis poética y física que desafía la percepción del tiempo. La narración no es lineal; lo que emerge son imágenes, atmósferas densas y momentos que recuerdan más a un sueño, o incluso a una escena de cine que se descompone, que a un relato convencional.

 

Foto: Camille Leprince

 

Chroniques se estrenó en junio de 2025 en el Théâtre National de Nice, abriendo un nuevo capítulo dentro del imaginario de Peeping Tom y reafirmando su capacidad para mezclar lo familiar con lo extraño de manera intensa.

Gabriela Carrizo empezó muy pronto su vínculo con la danza, con solo diez años estudiaba en una escuela multidisciplinar que, en aquel momento, era la única que ofrecía danza contemporánea para niños y adolescentes. Más tarde, bajo la dirección de Norma Raimondi, aquel centro se convirtió en el Ballet de la Universidad de Córdoba, donde Carrizo bailó y firmó sus primeras coreografías.

Peeping Tom nació de la unión de Carrizo y Franck Chartier. Su primer proyecto conjunto fue Caravana (1999), ambientada en una casa rodante y desarrollada junto a su colaboradora durante años, Eurudike De Beul. A esta le siguió la película Une vie inutile (2000). Antes de fundar la compañía, ambos trabajaron con algunas de las formaciones más importantes de la danza y el teatro contemporáneo: Alain Platel, Rosas, Maurice Béjart, Angelin Preljocaj o Needcompany.

 

 

 

La estética hiperrealista sigue siendo la seña más reconocible de Peeping Tom. Cada obra se construye a partir de un espacio muy concreto, que se convierte en un universo propio. Así ocurre en la trilogía Le Jardin (2002), Le Salon (2004) y Le Sous-Sol (2007), ambientada respectivamente en un jardín, una sala de estar y un sótano. Después llegaron otros escenarios igual de potentes: dos caravanas en medio de un paisaje nevado en 32 rue Vandenbranden (2009); un teatro calcinado en À Louer (2011); o una residencia de ancianos en Vader (2014). En todos ellos, lo cotidiano se vuelve inquietante, y esa tensión entre lo familiar y lo extraño es el motor que da fuerza al lenguaje único de la compañía.

 

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

  • Dirección Gabriela Carrizo En colaboración con Raphaëlle Latini
  • Creación y performance Simon Bus, Seungwoo Park, Charlie Skuy, Boston Gallacher y Balder Hansen
  • Asistencia artística Helena Casas
  • Composición de sonido Raphaëlle Latini
  • Escenografía Amber Vandenhoeck
  • Asistente de escenografía Edith Vandenhoeck
  • Diseño de iluminación Bram Geldhof
  • Ingenieros de iluminación Bram Geldhof / Kato Stevens
  • Diseño de vestuario Jana Roos, Yi-Chun Liu en Boston Gallacher
  • Consejos artísticos Eurudike de Beul, Horacio Camerlingo
  • Creación técnica Filip Timmerman
  • Asistencia técnica Clement Michaux
  • Ingeniero de sonido Jo Heijens
  • Colaboración especial Lolo y Sosaku
  • Becarios Laura Capdevila Millet, Ivo Hendriksen
  • Agradecimientos a Franck Chartier, Uma Chartier, Cyrille de canson
  • Pintura de fondo Seungwoo Park

 

 

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