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Dijo el británico que la Plaza de España era el lugar más bonito en el que jamás había tocado y no parece que fuera el típico cumplido, pues realmente la plaza lucía como tiene por costumbre en el ICÓNICA Sevilla Fest, con un sonido inmejorable en cualquier parte del recinto y acompañado por una banda de ensueño.

 

Si a todo ese color magníficamente orquestado del espectáculo de luces le unes el que se ha convertido en auténtico himno del festival, Todo es de Color, en la magnífica versión que idearon Dorantes y Riqueni, tienes la perfecta bienvenida a Jamie Cullum y su casi big band. Casi porque son sólo ocho pero grande porque está compuesta por auténticos virtuosos.

Y no digamos el estado de forma de Jamie Cullum, con una tesitura de voz inconcebible, un manejo del piano a un altísimo nivel y una soltura en el escenario sabiendo contagiar su energía a público y resto de banda.

Comienzan con el temazo Get Your Way de Catching Tales-2005, todos los músicos ya a punto, y calientan con What’d I day, primer cover que bordan al estilo de Jamie: suena a Ray CHarles, pero es no es lo mismo. Al final del tema se lucen Aisha Stuart y Marc Henderson, que forman los coros de lujo que tiene la banda.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

 

Tras These Are The days, donde la trompeta de Rory Simmons toma protagonismo, presenta a la banda, que completan Tom Richard (saxo, órgano, percusión, clarinete), Tom Varral (guitarra) y la sección rítmica formada por la batería de Brad Webb y Loz Garrat al bajo.

Con Everybody Wants to Be a Cat comienza el contagio de feeling con el público: un walking and bass in crescendo seguido de sendos solos de saxo y trompeta que casi duplican la duración del tema original, pero que a todos nos dejó ganas de más.

Tras el repaso a otros temas, Cullum se luce al piano en Twentysomething, en principio con ese riff incisivo que culmina con un muy inspirado solo marca de la casa, que enlaza con una versión muy particular del tema Taller, del disco homónimo de 2019, donde un ritmo con un simple goliat (al estilo Moe Tucker), un bajo obsesivo y una guitarra acústica con sonidos añejos de blues nos sumergen en una música bordada en su final por unos coros que rozan la perfección.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

 

A partir de aquí el eclecticismo de este genial músico llega a a su zenit y se suceden uniones imposibles como su cover Everlasting Love, que apenas esboza, al que sigue Next Year Baby (tema suprimido de la versión USA del disco Twentysomething) o la maravillosa versión del Love for Sale, de Cole Porter, donde Tom Varral se luce marcándose un solo con ecos de Wes Montgomery o el Sinnerman, de Nina Simone.

Tras un apoteósico Mixtape, The Pursuit-2009, ya todo un clásico en sus conciertos, despedida obligada pre bises, el público ovaciona al pedazo de banda que acabamos de disfrutar, Jamie se queda solo, con su piano, y nos regala los tres últimos temas: What a diferente a Day Makes, All at Sea y un colofón imprescindible con Gran Torino, de la película del mismo nombre, dirigida por otro genio.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

 

 

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