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El próximo 20 de marzo se representará en el Centro San Miguel  de Alcalá de Guadaira (Sevilla), Quiral, obra que nos trae la compañía La Basal. Un trabajo que no ha parado de evolucionar, y merece la pena asistir a una de sus “paradas” en el enriquecedor camino, que le ha tocado recorrer.

La Basal es una joven compañía que con la obra MIMI empezaron su andadura, la cual  se estrenaría en el Teatro Távora de Sevilla en 2019, año en el que participarán en la VIII edición del Encuentro de Jóvenes Creadores Emergentes. Además ese mismo octubre iniciaron el ciclo de Danza La Távora Danza de Sevilla y posteriormente han estado en Madrid en el Centro Cultural de Moratalaz.

 

En Junio 2019 ampliaron el repertorio de la compañía con la producción de la pieza QUIRAL junto a Luna Sánchez, estrenada en Madrid y representada en las calles de Cádiz y Rivas-Vaciamadrid.

Actualmente trabajan en la ampliación de la compañía, desarrollando nuevas propuestas artísticas como Estoy aquí Todos los extraños que habitan en mí, un proyecto de danza inclusiva que surge de la inquietud de utilizar el arte para la integración y la transformación social. Esta misma obra han sido seleccionados dentro de las Residencias a la Creación de la Compañía Nacional de Danza 2020.

Y precisamente, la pieza Quiral es la que aquí nos convoca. Una pieza que he estado siguiendo con atención desde las redes sociales, en especial por su estética tan sencilla y elegante. Se suele decir en las artes escénicas, que con sólo la presencia ya tienes la mitad del trabajo hecho.

No obstante, si uno se adentra más en la web de esta compañía, se encuentra que sus intérpretes, Rocío Barriga y Luna Sánchez, nos declaran que su percepción de esta pieza ha evolucionado tras la irrupción de la pandemia, que estamos padeciendo desde hace más de un año. Dicen al respecto: “Estar encerrados, ha alterado nuestra forma de relacionarnos y sobre toda la conciencia que tenemos sobre el contacto humano. ¡YA NO NOS TOCAMOS! Por ello la idea de que dos cuerpos permanezcan unidos, comparta un mismo espacio y tiempo, construyan formas en el espacio y jueguen con la transferencia del peso, ya no puede ser vista de la misma manera que antes”.

Pero por qué el «tocarse» tiene tanta incidencia en esta pieza, pues, acudamos a la sinopsis de Quiral, esto es: “es una propuesta coreográfica que busca distintas identidades dentro de un mismo ser. Cómo sería convivir con ellas, cómo sería descubrir que lo que parecía idéntico y afín a ti, puede llegar a convertirse en tu mayor adversario. De esta manera dos cuerpos construyen una sólida unidad, comparten espacio y tiempo y se unen a través de las manos, la «zona roja», algo a lo que el ojo se ha desacostumbrado en esta nueva normalidad”.

Por tanto, se nos presenta una obra que aunque su estreno sea relativamente reciente, en junio de 2019 en la Real Academia de Arte Dramático (siendo presentada como proyecto de final de estudios). El caso es que me resulta de lo más seductor verlas “reinterpretarla” (si cabe decirlo), en este contexto donde no hay manera de hacer un pronóstico certero de cuándo volveremos a la vida que hemos dejado en suspenso, desde marzo del año pasado. Es más, se nos anuncia en este evento, que habrá un coloquio con las intérpretes después de la representación de Quiral. Ejercicio más que útil para comprender y acompañar, a las intérpretes en el tránsito que siguen recorriendo, a pesar de que la pieza haya sido expuesta en distintos puntos de España.

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