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La Basal representó en el Teatro Távora de Sevilla, Quiral, MudarseInstalarse y Mientras. Tres piezas cortas en donde nosotros los espectadores, tuvimos la oportunidad de ser testigos de en qué punto están y hacía dónde se dirigirán, sus creaciones. He allí que defienda que vimos una “fotografía” que precipita, a que más pronto que tarde, se vayan consolidando como una compañía a tener en cuenta,  cuando se dé un cambio generacional en la danza contemporánea de este país.

…Tras la representación de las tres piezas, todo el público se puso en pie para darles una cálida ovación. Al tiempo en las puertas del Teatro Távora, se respiraban ganas de que salieran todas las intérpretes, para que sean recibidas con una sonrisa, y todo el cariño que les abrazó de principio a fin de esa noche del pasado 25 de junio. Para así darles una devolución por una noche mágica, y hermosa. Sin embargo,  puede que lo que les narro no pase a la historia, aunque estoy seguro que lo que emanaron desde que entraron en escena, todavía no se ha diluido.

Desde mi punto de vista, las tres piezas se mueven en un espectro entre una declaración de intenciones, y el proceso de asentamiento de una forma de desarrollar sus creaciones. Lo cual supone una responsabilidad con los que la seguimos, como también, una ferviente esperanza por verlas materializando todo lo que todavía están cultivando. Y por si queda alguna duda, no les hablo de unas novatas, les estoy describiendo el cómo están saliendo a la luz como unas profesionales, quienes en cualquier día transmutarán en escena hacía un nuevo estadio, dejando a sus espectadores desorientados.

Lo bonito de todo esto, es que ellas ya están en el circuito profesional actuando, impartiendo cursos, etc…, de tal forma, que por más que resulte agotador gestionar una agenda como la que han llevado hasta ahora, el caso es que está aprendiendo y dominando a esta dura profesión, caminando hacia adelante. Por eso me gustaría, que muchos jóvenes estudiantes de conservatorios de danza, observen con atención a estas intérpretes y creadoras, para que se sientan reflejados, para que vean que personas como ellos  hacen cosas geniales. Se trata fomentar el conocimiento sobre los que están protagonizando los escenarios de este país, porque deberíamos ocupar más tiempo a ver danza, a comprender en qué contextos nos estamos desenvolviendo. No es suficiente que quienes estamos de una manera u otra involucrados con esta noble disciplina, nos quedemos encerrados en nuestras salas de ensayo, en bibliotecas escribiendo textos de danza, entre otras cosas por el estilo. Siendo que compañías como La Basal, están entregando todo lo que tienen y ello merece que les demos una respuesta que las haga sentir en casa, porque su generosidad y esfuerzo, han de ser reconocidos.

Quiral-1,5m. Foto: Jimena Marcos López

Quiral-1,5m. Foto: Jimena Marcos López

 

Quiral (interpretado y coreografiado, por Rocío Barriga y Luna Sánchez): En primer lugar he decirles, que la versión que he visto en el Teatro Távora es diferente a la que vi en el Centro San Miguel de Alcalá de Guadaira (provincia de Sevilla) en marzo pasado, siendo que en este caso, fue de alrededor de quince minutos (la otra tuvo una extensión de media hora). Por tanto, muchas de las cosas que comenté en aquella crítica que fue publicada en este medio, las dejaré entre paréntesis, para sí centrarme en esta versión más corta.

El concepto de Quiral en química, es algo que es inherente a cada molécula, propiedad que sale a relucir si lo hacemos en medio de un ejercicio de comparación, con su imagen especular; así ésta quedaría indicando, que cada molécula tiene otra que sería percibida como diferente al ser puesta en otro plano. Lo cual supone que si esa molécula es contrastada con su imagen especular, ambas imágenes no son superponibles.

Quiral es una pieza que puede dar la impresión, que es una buena idea que al final se queda en algo interesante, que no llega consumarse, o madurar del todo. Pero cuando es vista con atención se identifica que cada uno de sus elementos, están dispuestos de tal manera que su unidad es lo que sitúa a Quiral como algo sólido, elegante e íntegro. He allí que defienda que esta pieza, no se ha de analizar como un conjunto coreográfico bien ensamblado; sino más bien, como una única emisión que se extiende en el tiempo, durante su representación.

Ésta no pretende sorprendernos, ni ser monumental; siendo que parte de su esencia, radica en que a nosotros los espectadores, se nos permite presenciar un momento de suma intimidad y fraternidad, entre sus intérpretes. Ello enriquece su interpretación, sustentando el cómo abordan la dramaturgia de una pieza que versa de algo tan abstracto, como es representar el concepto de quiral en química, en una obra de danza contemporánea.

Además, no se han quedado con lo literal (o sea, primero hay un cuerpo compuesto de dos personas, y luego, éste se va descomponiendo hasta que quedan separadas quienes lo integraban, tras un forcejeo venido de un cambio de “ciclo evolutivo”), dado que en el proceso de escenificar lo anterior, han sabido dotar de profundidad a cada mirada que dirigían al público, cada respiración que buscaba reposo, cuando se posaban en esos momentos de aparente pausa…, estas dos intérpretes andaluzas,  nos han demostrado el qué tan lejos se puede llegar apostando por una investigación basada en localizar dinámicas de desplazamientos, figuras que proveían diversos volúmenes y texturas a su disposición en el espacio.

Les hablo de un trabajo minucioso hecho con mimo y amor a lo que hacían, pero no en detrimento de un rigor en la ejecución de cada movimiento, se vio avalada esta pieza que no ha de ser percibida como una composición hecha con un par de pautas de improvisación. He allí que entienda a Quiral como acto valiente, y si siguen estas dos profesionales  por esta línea, ello promete que conseguirán dar con algo innovador a medio y largo plazo.

MudarseInstalarse. Foto: Alba Muriel @albiiru

MudarseInstalarse. Foto: Alba Muriel @albiiru

 

MudarseInstalarse  (Dirigida por Luna Sánchez, y sus intérpretes son: Claudia Bosch, Aurora Constanza  y Luna Sánchez): Desconozco  cuáles han sido las referencias estéticas, en las que se han acogido en la composición de esta pieza. Pero me resultó inevitable pensar que dentro de ellas, estuviesen los videodanzas de Anne Teresa  de Keersmaeker, albergados en Fase: Four Movements to the Music of Steve Reich. Lo digo por su carácter minimalista: a nivel musical y coreográfico. Por tanto, ellas se han atrevido a trabajar explorando los limitados márgenes de creación personal, que supone asumir la responsabilidad de enfrentarse a una forma de bailar, que hasta podría ser un género (indagar sobre ello, nos llevaría fuera de lo que aquí nos convoca).

Con este lenguaje, con un vestuario que me remitió (guardando ciertas “distancias cromáticas”) a la pieza Rain, de la compañía Rosas (fundada y custodiada por Anne Teresa Keersmaeker)…, empecé con la expectativas muy altas sobre lo que iba a ver. No  fallaron, defendieron como unas guerreras esta “osadía”, mostrando que la versatilidad de esta compañía no deja de abrirse paso.

No les voy a negar que se me pasó por la cabeza, que estaba viendo una especie de trabajo de fin de grado, de un grupo de estudiantes de conservatorio superior de danza (tal y como si hubieran escogido abordar un tema de actualidad, valiéndose de elementos de una indiscutible referencia de la historia de la danza contemporánea.  Como lo es la mismísima Anne Teresa Keersmaeker). Pero no considero edificante quedarme allí, porque el tema de esta pieza usó de herramienta a lo anterior, revalorizándolo  y justificando que hicieran lo que hicieron. Esto es: ¿De qué otra manera se puede representar que uno se asienta en un sitio, y al tiempo se va hacia otro. De tal  forma que parezca que uno está envuelto en un ciclo, que sus dinámicas estructurales, no te permiten hacer otra cosa?  ¿Cómo tratar un problema demográfico que afecta a los jóvenes de este país, basado en que los mismos buscan ampliar su bagaje profesional. Llevándolos de un lugar a otro, o incluso volviendo al piso de sus padres tras unos años de independencia…, sin entrar en melodramas?

¡Y de repente! Se generó un juego en el que sus tres intérpretes, emitían una serie de palabras que estaban relacionadas con esta trágica realidad. De tal forma, que el estado hipnótico en que nos llevaron desde el principio de MudarseInstalarse, se iba disipando para que nos acordemos que por abstracta y sobria que sea esta pieza, ello no quita que han abordado algo serio con repercusiones políticas, y psicológicas para los implicados. Es más, tuvieron la destreza de tratar tan complejo tema respetando la inteligencia del público, y de un forma sintetizada   ¡Maravilloso!

Mientras. Foto: Fernando Careaga

Mientras. Foto: Fernando Careaga

 

Mientras (Creada por Luna Sánchez): En primer lugar hay que detenerse en quiénes han interpretado esta pieza, más allá de que hayan estado bailando Luna Sánchez, Rocío Barriga, Claudia Bosch y Aurora Constanza. Me refiero, a que con un breve taller de un par de días, las anteriores estuvieron acompañadas de un grupo de alumnas de 4º y 5º de la especialidad de danza contemporánea, del Conservatorio Profesional de Danza Antonio Ruiz Soler  (Sevilla). Llevando a escena, un “ejército” de bailarinas que desde su formación en línea del principio, ya imponían con su presencia escénica.

Lo cual es una experiencia súper bonita y más que repetible, dado que es conocido que en una formación profesional de danza, siempre faltan más oportunidades de salir a escena: echo en falta experiencias bajo la dirección de alguien diferente a las profesoras que les evalúan, o bien con piezas propias. Lo digo, porque los conservatorios profesionales de danza, están enfocados (en general) a la adquisición de recursos técnicos, o a cómo abordar una clase de manera profesional. Aquí no nos compete desarrollar más a fondo este tema (ello tiene su correspondiente explicación: convenza o no). No obstante, considero un acierto que a estas alumnas se le haya otorgado la confianza de demostrar, que ya tienen los recursos suficientes como para cumplir una misión de manera escrupulosa, y encima luciéndose: Cada una de ellas me generaron orgullo.

En lo que respecta a la pieza Mientras, cabe destacar que emplazaron un conjunto arquitectónico en el escenario, que iba mutando al trascurso de la “carrera” en la que estaban imbuidas. Esto es: ya la sinopsis de esta pieza nos avisa que Mientras pone en escena un camino impuesto. La lucha por alcanzar una meta que no sabemos hasta qué punto hemos elegido ¿Es esto una carrera? ¿Hacia dónde?” Entonces, la distribución en el espacio de cada una de sus intérpretes aludía que esa “comunidad” en su desplazamiento, me sugería que en realidad eran un solo cuerpo que estaba en un proceso de evolución interna, que le llevaría dialécticamente a otro estado (un esquema formal similar a Quiral, aunque fue abordado desde otro camino).

En medio de esa “mutación” sus intérpretes trabajaron en equipo, manteniendo un telón de fondo de cuerpos, el cual perdía parte de sus integrantes para hacer más evidentes, los cambios de velocidad, de texturas…, una manifestación de que algo estaba por suceder. Desde luego, no tuvieron prisa en exponernos la genealogía de cómo iba a descomponerse la estructura inicial; eso sí, ya con los breves dúos que hubo entre Aurora Constanza, con Luna Sánchez por un lado, y con Rocío Barriga por otro;  se acercaba un colapso que interrumpiría de una vez por todas, la inercia en la que estaban sometidas las que se mantuvieron en el fondo del escenario.

Había cuerpos cayendo y recuperando la verticalidad: sí, había caos, pero un caos que iba adquiriendo una coherencia interna, que lo iba diluyendo, de tal forma, que lo que lo detonó terminaría constituyendo el inicio de un nuevo orden, unas nuevas “reglas de juego”.  A estas alturas, el cómo se iría solucionando lo plateado por la pieza, sería predecible, pero Rocío Barriga nos presentó un solo. En un primer momento me desorientó a la hora seguir la línea narrativa de Mientras, pero una vez más las integrantes de La Basal, eludieron lo predecible para mostrarnos otra cara del “dado”, que he identificado como metáfora que representa a cada una de estas tres piezas cortas.  

Dicho solo se convirtió en la personificación del pasado, el presente y el futuro, de lo que había sido planteado durante la pieza Mientras. Un solo potente en presencia escénica, de movimientos nítidos y contundentes…, ello me conducía a pensar que por más determinación que se tenga a la hora de afrontar algún consecución de un objetivo, ello no quita que la situación sea desequilibrante, que te lleve a hacer rodeos porque hay caminos que están “cortados”, o porque los mismos todavía no han sido explorados por quienes nos podrían dar testimonio de ello. En fin, la pieza continúo…, certificándose que es un trabajo sólido y maduro.

 

 

 

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