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Hemos hablado con varios de los que integran la compañía andaluza Sennsa Teatro (International Physical Theatre Research Company). Y más en concreto con su director J.M Mudarra, y cuatro de sus intérpretes: Thais N. Izquierdo, Sandra Pozo, Javier Martín y Patri Jiménez. Lo cual es una señal de que estamos ante una compañía, que se ve a sí misma como una comunidad a la cual una forma de hacer y entender el teatro, les ha unido por más que sus orígenes y fechas de nacimiento, puedan ser dispares.

Sennsa Teatro es de esas compañías que una vez que las conoces, no hay manera que te pasen por desapercibida. No sólo porque su lenguaje en escena  es  netamente físico y contemporáneo; sino que además, el rigor en la ejecución de cada una de las acciones de sus intérpretes, la conservación de un ritmo interno de sus obras, entre otras cosas; hacen que como poco resulte apabullante verlos en escena.

Y quien haya tenido la oportunidad de verlos en medio de un entrenamiento, un ensayo, o impartiendo uno de sus cursos monográficos; se habrá dado cuenta que esas puestas en escena, vienen de algo que está enraizado en cada uno de ellos. Lo cual responde a sus modos ritualizados de abordar la rutina de trabajo, o qué decir, de que tengan tan presente a sus referentes teatrales, quienes les guían de un modo u otro, para saber seguir adelante.

No obstante, esta frontalidad con la que se presentan ante sus semejantes, no les ha librado de estar rodeados de polémicas. Lo cual es una manifestación de varias, de quien levanta ampollas sólo por su mera existencia. Por si queda alguna duda, uno de mis principales cometido a la hora de desarrollar esta entrevista, ha sido tratar de comprender el por qué de su funcionamiento, y hasta qué punto la coherencia de sus principios les puede llevar tan lejos.

Les invito a dejarse llevar  en esta lectura, por unos profesionales de artes escénicas que como poco, os ofrecerán una serie de reflexiones y preguntas, dignas de profundizar para cualquiera que esté involucrado con estas nobles disciplinas. Sin más dilaciones, les dejo con esta entrevista a cinco de los miembros de Sennsa Teatro:

-Tenéis un ritual a la hora de entrar y salir de la tarima, en vuestros entrenamientos: vestís de un riguroso negro entre otras cosas; que me imagino que forman parte de vuestra filosofía ¿Cómo es el día a día en vuestra compañía?

J.M Mudarra: Tú lo has definido perfectamente, un día para nosotros es rito y filosofía. O sea, de la filosofía viene el rito, y viceversa.

Para mí el negro de nuestros vestuarios, es algo que te empasta, lo que te uniforma con la tarima. Ello se traduce en que todos somos iguales; o dicho de otra manera: nadie es superior a nadie.

Por otra parte lo negro es lo neutro, es desde donde nosotros podemos establecer un personaje. Asimismo, es un homenaje a la expresión corporal clásica, y a Grotowski.

Javier Martín: Igual que un sacerdote lleva una ropa para oficiar una misa (lo cual le va metiendo en “el personaje”). Digamos que el negro te ayuda a meterte en situación de trabajo.

-Claro. Como una manera de diferenciar el tiempo de trabajo, del de lo cotidiano.

Javier Martín: Sí, tanto el vestuario, como el rito de entrada a la tarima, o las oraciones…

-¿Oraciones?

Javier Martín: Sí. Hay veces que uno se acuerda de alguien en medio de una función o un ensayo. Yo no sé vosotros, pero he dedicado ensayos a personas a las cuales me he acordado.

J.M Mudarra: Nosotros tenemos una vivencia espiritual, y en comunidad.

-¿Cómo habéis sacralizado algo, que en primera instancia es secular?

J.M Mudarra: No se puede hacer teatro como un vehículo de transformación social y personal, de otra manera. Es decir: Limitarnos a montar una obra con el fin de actuar y vender entradas, no sacia nuestra sed de encuentro.

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

 

-El actor y maestro, Fernando Lahoz, suele decir algo así como: “Hay quien trabaja para hacer teatro, y yo vivo para hacer teatro”. Supongo que ustedes no tendrían problema, de secundarlo.

Patri Jiménez: Es más importante el viaje que el resultado.

Por ejemplo, en el contexto del montaje de la nueva obra en la que estamos trabajando, tuvimos un proceso de hacer propuestas. Y disfrutaba de estar con los compañeros, mientras coordinábamos los diversos lenguajes que proponía cada uno. Para mí fue súper bonito, porque al final será más valioso el viaje, que el día que presentaremos nuestra propuesta.

-Si es que lo que se presenta ante un público, no deja de ser una síntesis (que ni siquiera abarca todo lo que se ha trabajado hasta aquél momento). Porque cada día en que se representa la obra en cuestión, entrarán otras cosas en juego.

J.M Mudarra: Así es. Porque el conflicto y las heridas quedan abiertas; he allí que el viaje no acaba.

Para nosotros no es importante hacia dónde vamos, sino el camino. Eso sí, como viajeros no como turistas.

-Sin embargo, el público sólo tiene acceso al resultado de un día concreto…

J.M Mudarra: Pero si somos capaces de hacerlos viajar por sus ideas, su mentalidad, sus miedos, sus recuerdos…, ese espectador ya está viajando con nosotros, no sólo en lo que respecta al resultado.

He allí que ese espectador participe de todo lo que sucede en una sala, es decir: la energía que le das, la fuerza que le das, la vivencia del personaje que le das…, también el hacer viajar por su imaginación.

-En todo el proceso interviene un diálogo interno en el intérprete, esto es: En el transcurso del mismo el intérprete ha de responder  a preguntas como: qué, cómo, dónde y cuándo comunico a los espectadores. Dentro de todo ello hay una situación muy trágica, porque un profesional de artes escénicas, al encontrarse en medio de la tesitura de ser versátil en lo que fuere que se proponga, éste casi nunca estará preparado para ser el más eficaz ¿Cómo gestionar esa coyuntura?

Thais N. Izquierdo: Para mí, entre otras cosas, vistiéndome de negro. Es decir: cuando voy vestida de negro mi cuerpo se coloca, siendo que llevo mucho tiempo entrenando mi cuerpo y mi mente, para ello. De esta manera, una termina predispuesta para el trabajo, haciendo que mi tensión corporal cambie, mi mirada cambie, mi discurso mental cambie.

Ha habido ocasiones en las que no he podido calentar, o en las que no ha habido tiempo de preparar mis emociones, o la voz para personaje. En definitiva, todo lo que quería.

De hecho cuando nos estamos cambiando, no podemos hablar, como una manera de ponernos nuestras propias “máscaras” de que vamos a hacer teatro.

Sandra Pozo: Luego no hay que tenerle miedo a nada, porque para que un cantante sea bueno en lo que hace, debe practicar. Por tanto, el tener arrojo, y salir a escena con todo lo que tenemos, ayuda a equilibrar la balanza ante eso que no solemos estar preparados del todo.

Dead Hamlet. Foto: Curro Cassillas

Dead Hamlet. Foto: Curro Cassillas

 

-Estoy convencido que les has pasado a ustedes y a otras compañías, que tras haber recibido una ovación en pie del público, dentro de ustedes mismos, están enumerando los momentos en los que se han equivocado en aquella actuación.

J.M Mudarra: Sí. Eso forma parte del viaje, dado que no hay autosuperación.  Y si no hay autocrítica y escucha. Ello será falaz.

Por eso en el viaje, uno ha de hacer balance de lo positivo y lo negativo.

Javier Martín: Ese es uno de los principios que creo que dirigen a las compañías: la honestidad. Para que así, no nos deslumbre una ovación de seis minutos; sino más bien, ser honestos y evaluar todo lo que hemos hecho, y que hemos de cambiar.

Uno ya es actor viejo, y conozco los trucos que funcionan. Eso no es suficiente, dado que lo importante, es que la acción que yo realice tenga coherencia con lo que el director me haya señalado, y el acto de comunicación lleve a cabo como actor.

-De cualquier modo, aún me viene la duda sobre el cómo hacer ese balance de autocrítica, de tal forma que no se confundan los medios con los fines. O dicho de otra manera, si el objetivo es comunicar para que un mensaje determinado le llegue al público, y el mismo ha salido contento ¿En dónde hemos centrar más nuestra atención?

Sandra Pozo: Eso no se le dice al público. Por ejemplo: cuando estuvimos actuando en Ecuador (momento en el que fuimos sin “padre”- se refiere a Mudarra-), en un  teatro en el que cabían alrededor de mil personas; hubo una actuación en la que todo el público se puso a aplaudir en pie. Al volver al camerino, pensamos que nos habíamos enfrentado a un espacio muy amplio, que habíamos generado un poco de ruido durante la representación, alguna vez un objeto se había revelado antes de tiempo al público, etc… Pero en el momento en el que entraba alguien a darnos la enhorabuena, eso no es importante, porque pasa en el primer plano pasa el recibir que ha percibido de nuestro trabajo, esa persona que se nos ha acercado.

Ello nos lo ha enseñado Mudarra. Es decir: esos son los momentos de recibir a esa persona, y de los mismos, al final aprendes. Lo cual no quita que a la mañana siguiente una entrene, para que ese fallo no vuelva a suceder.

Mudarra nos dice que cuando alguien nos felicita, debemos recibirlo con humildad, y evitar decir que uno no ha acertado en esto y en lu otro.

J.M Mudarra: Uno debe mostrarse agradecido. Y muchas veces ello te hace reflexionar sobre si uno ha estado mal, o no tan mal.

Thais N. Izquierdo: Nuestro trabajo suele ser muy coreográfico, lo cual es muy difícil que el mejor profesional, no falle en un momento determinado. En todo esto entra el personaje, las emociones entran un más allá de los códigos naturalistas. Por tanto, siempre habrán fallos técnicos en ese aspecto. Por ejemplo: hay veces que Mudarra quiere que todos los cuerpos en escena  sean un mismo cuerpo, y todos hemos de estar agachados en el mismo nivel. Y si se quiere simbolizar que todos formamos parte de un todo, y uno sobresale, entonces se pierde el símbolo que se quiere representar(que hacer una fotografía resulta muy útil).

El ritmo siempre hay que conservarlo, hay que evitar hacer ruidos, o cambiar una palabra del texto, que termine alterando el contenido lo que se va a decir, etc…, son cosas que el espectador puede que no les llegue, porque son detalles.

J.M Mudarra: Para nosotros no nos supone un dolor reconocer que uno mismo se ha equivocado. Más bien lo identificamos, y seguimos caminando.

Javier Martín: Es una oportunidad para mejorar.

Cuando nosotros en escena hacemos un giro de cabeza todos a la vez, donde un sonido le da pie. El público se puede sorprender, pero en realidad, lo que queremos es que el sonido de pie a ese giro de cabeza al unísono.

La idea es que al público se le quede ese gesto de forma inconsciente, y para ello se requiere  que todos seamos muy precisos. Así el público no se podrá distraer, con que a un actor de les “ha idos un poquito”.

Thais N. Izquierdo: Yo recuerdo que haciendo de Medea, Mudarra me decía: “quiero que digas tu texto en esta escena, como si estuvieras vomitando y escupiéndole el texto a Jason”. Llevar ese desbocamiento emocional, a la par de estar siendo sujetada por dos compañeras, podría hacer que yo estuviera “ensuciando”  el trabajo de quienes tenía más cerca.

Y aunque al público esto le podría impresionar, yo sabía que en el fondo, les estaba entorpeciendo las cosas a mis compañeras. Al ir con más energía de la que cuentas, me dejaba caer, o lo que fuera. Ya que estaba pendiente de la emoción.

He ahí que crea que lo más difícil a la hora de hacer teatro, es encontrar el equilibrio entre la emoción y la técnica.

-Por suerte ustedes tienen un director, que por ejemplo, puede llegar a valorar darle un giro al haber un intérprete, que ha respondido fuera de lo previsto inicialmente. Sea para que ello se resuelva de una manera más sencilla para el intérprete, o para decir que el mismo puede ir más lejos.

Supongo que esa es una de las labores de un director, por más que los intérpretes tengan aún muchas correcciones que integrar en su interpretación.

J.M Mudarra: Al final son más críticos con ellos mismos, que yo con ellos.

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

 

Javier Martín: Para mí Mudarra, en cuanto al análisis de lo que hemos hecho, le considero  un espejo.

Hace mucho que Mudarra no me da una corrección, en la que yo me quedase mirándole con dudas sobre lo que me acabara de decir.

Thais N. Izquierdo: Ahora la duda es, cómo le hago para hacer lo que me pide.

J.M Mudarra: Ha llegado el punto en el que aplico en ellos, la psicología inversa. Les digo: “Vale está bien, lo haremos así”. Luego me voy  pensando que se han quedado rayados, porque saben que eso no debe quedarse así.

Ya son muchos años juntos, tengo que sorprenderles para entrar dentro de ellos, y así ir desactivando sus mecanismos de defensa. Dado que si un actor está a la defensiva, no puede haber encuentro: es un hecho que yo conozco sus trucos, y ellos conocen los míos.

-Eso sucede también en escena, siendo que en el momento en que surge un descuido, uno tiene que reconducirlo, haciendo parecer que uno no se ha equivocado.

Sandra Pozo: Claro. Incluso se puede partir un objeto en medio de una escena. Por ejemplo: en una actuación teníamos que lanzar un objeto en un escenario al aire libre, en donde la pared del fondo no tenía tope, o sea, que había un pequeño foso. Entonces yo le tenía que lanzar un objeto a un compañero, y en ese momento de efusividad, el objeto se cayó fuera del escenario.

Al final nos mirando haciendo una especie de pausa, y seguimos porque estábamos todos muy integrados.

J.M Mudarra: Este funcionamiento lo da entrenar juntos, y ello los compenetra.

-Entonces no hay diferencia entre un entrenamiento regular, y un ensayo de una pieza concreta, que pronto será la fecha de su representación.

J.M Mudarra: En un entrenamiento o en medio de una gira, nos valemos de la misma filosofía…, o incluso en la celebración del cumpleaños de alguno de nosotros. Esto se basa en la escucha de unos con los otros, para que así todo sea colectivo.

La idea es que a  nadie le falte nada, y que todos cumplan su misión.

Sandra Pozo: Hay personas que quizás no han seguido en la compañía, porque en su filosofía de vida no entra el “y tú más”. Es decir: si yo me equivoco he de tener la iniciativa de decirle que yo me he equivocado, y el otro dirá, que en realidad se ha equivocado él.

Claro que los hay que no están en esta compañía, por motivos económicos, o porque su proyecto de vida les lleva por otra dirección.

J.M Mudarra: Eso es un acto de humildad. Por ejemplo: si dos intérpretes hacen un porté, y uno de ellos falla en algo, ambos quedarán perjudicados. Así que al final, los dos se responsabilizan, y seguimos avanzando.

No entramos en discusiones, siendo que nos alejaría de nuestra calma interior.

Sandra Pozo: Fuera del escenario, Mudarra nos fomenta eso, dado que hay personas que nos les sale de primeras. Es decir: para llevarnos bien, no hemos de criticarnos. Imagínate si estas fuera con una compañera fumando un cigarro, y mientras te pones a criticar a algún compañero. Cuando retomemos el entrenamiento, ello se notará.

J.M Mudarra: Claro que pueden haber debates y discusiones, pero al igual que en cualquier familia. Eso sí, siempre con respeto.

Las Bancates. Sennsa Teatro

Las Bancates. Sennsa Teatro

 

-Aunque hay sensibilidades que difieran de lo que ustedes están diciendo, el hecho es que este tipo de planteamientos inciden que al hacer teatro, se debe ser hacer de forma profesional.

Existe un lastre en las artes escénicas, en el momento en que su práctica se toma como “ocio y tiempo libre” ¿Cómo combatir eso?

J.M Mudarra: Te lo respondo explicándote los conceptos de: profesional, profesionalista, diletante y amateur.

Profesional es el que ama su profesión. Éste puede dedicarse a ella sólo los lunes, o todos los días, pero siempre da todo lo que tiene. Todo ello con honestidad, pasión, verdad…

Un profesionalista es el que relaciona su profesión con economía. O sea: Esa persona que dice que es profesional de algo, porque vive de lo que le da retribución económica. Por tanto, hay gente considerada amateur que puede tener carácter profesional (es decir, que trabaja y lucha como un profesional).

El diletante es el que todo le da igual, es un amateur malo, y no se implica en lo que hace.

De hecho la palabra amateur, está relacionada con la palabra amor.

Sandra Pozo: También hay que recoger los camerinos. Es decir: si has actuado en un teatro, no los debes dejar hechos un desastre.

O si están unos compañeros ensayando una escena, y uno decide salir a fumar un cigarro mientras tanto. Yo diría que a lo mejor te viene mejor repasar cosas, o ver si te conviene conocer más lo que hacen tus compañeros en aquella escena, etc…

J.M Mudarra: Por ejemplo Coco Villarreal (bailarían y maestro de danza butoh), es un pedazo de profesional. Porque se implica cien por cien en su trabajo, cobre o no cobre, mereciéndoselo o no.

Hay que luchar por cobrar siempre, por el trabajo que hacemos.

Patri Jiménez: Cuando te pregunta la gente si se puede trabajar, haciendo teatro, o cuando te piden que llores… Mi forma de enfrentarme a eso, en venir aquí, “limpiarme”, calentar, etc…, ya no sólo son las horas de entrenamiento físico; sino que luego, cuando llegas a casa, has de seguir recopilando más información, o viendo vídeos para sacar más inspiración.

Hay gente que no se ha molestado en buscar más información, e intentar comprender de qué se trata el teatro. Por tanto, lo mejor es trabajar desde uno mismo.

-Uno no se sacrifica de esta manera para pasar un “buen rato con unos amigos”. Hay una responsabilidad con el legado que nos dejaron los que nos precedieron, y con el público.

J.M Mudarra: Claro. El público espera y demanda, buenos profesionales.

Thais N. Izquierdo: Es un acto de amor. Es decir: esto no consiste en autocomplacerse, sino en algo similar a hacer el amor con alguien.

Igual que me he de respetar a mí misma, he de respetar al otro.

J.M Mudarra: Es importante que el público venga abierto a una representación, pero también en nuestra tarea abrirlo.

Thais Núñez Izquierdo: Por tanto, una no sabe cómo va a venir el público.

J.M Mudarra: Hay quienes nos ha dicho que han venido con una idea, y han salido del teatro “revolucionados”.

Javier Martín: El fin de semana pasado nosotros impartimos un curso, que fue muy especial (se refiere el del 12 y 13 de junio. En el que hubo un curso intensivo titulado: ¿Qué te mueve? Intensivo de Teatro físico: cuerpo creativo, movimiento y emoción). Nosotros en esos casos, entramos como compañeros al lado de personas que provienen de otros sitios, y entiendo que más que ellos llevarse una serie de técnicas (que también), ellos se llevan una vivencia, algo que se les queda dentro, y no se puede explicar con palabras.

A través del entrenamiento, de la comunicación que se forma a la hora de buscar hacerse con esas herramientas, uno llega a conmoverse.

Desde luego al público hay que atenderlo, pero pensando en cómo han sido mis últimos dos años, en donde Sennsa ha estado con un cartel en el que no he figurado yo: Eso no me ha importado. Porque yo no dejo de entrenar con la misma ilusión cada día, esto te va cambiando como persona.

J.M Mudarra: Estar aquí para nosotros es como hacer una oración: es como estar en contacto con Dios, o la entidad divina de cada uno.

Thais N. Izquierdo: Unas de las cosas básicas que decía Grotowski es: El teatro es un encuentro entre el actor y el espectador. Y la vez ello hace que sea una especie de “encerrona”, para el espectador.

Y aunque los espectadores puedan salir del teatro, puede pasar que si entran pensando que van a echarse un buen rato. Y de repente,  se dan cuenta: ¡Esto es otra cosa! Esta obra va de indagar sobre mí, sobre mis miedos, etc…

Esto es bonito, porque cuando en la vida te “zarandean” de esa forma, eres lo que eres en ese momento, sin preparación alguna.

J.M Mudarra: Al final el espectador agradece la provocación, incluso que le hagas dudar de sus propios pensamientos.

Dead Hamlet. Sennsa Teatro

Dead Hamlet. Sennsa Teatro

 

-Aunque ustedes no sean los primeros en escoger textos clásicos como Hamlet, o Las Bacantes (por decir un par de ejemplos, dentro de vuestro repertorio), para darles vuestra lectura, y vuestra forma de llevarlos a escena. Creo que eso tiene algo que ver con reivindicarlos, mostrando que son textos atemporales.

Lo cual me parece estimulante y esperanzador, dado que a pesar del paso de tantos siglos, aún éstos siguen siendo tan radicalmente actuales ¿Cómo abordáis estos textos durante el montaje de vuestras obras?

J.M Mudarra: Hay tres patas: la primera es la visión que le doy como director, la segunda es la visión interpersonal, es decir, entre los intérpretes. Y la tercera está involucrada, con la visión del público.

Yo les propongo una obra que puede que les guste más o menos, pero el recorrido se va dando en el proceso de ensayos, en las giras…, en definitiva, entre todas personas que hemos participado en el desarrollo de estas tres patas.

En Las Bacantes, Dionisos se enfrenta contra el poder establecido, o Dionisos contra Penteo ¿Yo quién soy: Dionisos o Penteo? Todo ese proceso individual catárquico, hace que la obra sea atractiva.

Mis actores saben que cuando les presento un  texto, el montaje será dramático, radical…, y hablará de cosas que nos preocupan.

Sandra Pozo: Al enfrentarme a textos como Las Bacantes, me di cuenta que hay cosas de mí en el personaje que interpreté, y así me plantee qué se siente interpretarlo. Por tanto, es necesario que una  se vea en medio de un proceso de cambio, para que el personaje que una interpreta, llegue a impactar al público.

La cuestión estuvo en buscar la forma en la que mi cuerpo se convierta en el de una amazona, no de hacer de amazona.

Thais N. Izquierdo: Mudarra enfoca las obras de tal forma de que no sólo se hable de la muerte en sí; sino que a la vez, tratan de cómo uno se enfrenta a la muerte en sí. O de la manera de cómo él dirige el tema de los poderosos, cuando trabajamos con el texto de Hamlet.

En la dirección de Mudarra siempre está presente una crítica, mientras él va sacando su mundo interior, al ponerlo en diálogo con el texto.

Cuando me llega uno de estos textos a mis manos, me hago todas estas  preguntas. De hecho a los diecisiete años, interpreté un papel en la sirvienta, en la que tenía que ser cómplice de la sociedad. Y durante el proceso, muchas veces me llegué a sentir cómplice, aunque no haya habido un maltrato: al final me terminaba callando la boca, por miedo a meterme en dónde no me llamaban.

J.M Mudarra: Nuestros recursos de teatro corporal o físico, nos ayudan porque los podemos utilizar a la hora de pensar en los espectadores, como individuos independientes. Es decir: La idea es que cada persona que integre al público, medite qué hay de Penteo en sí mismos. Dado que este lenguaje junto al texto, aportará una simbología.

 Por eso Lorca decía:”¿Por qué vamos al teatro para ver lo que pasa, y no a ver lo que nos pasa?”

La cuestión está en que Hitler no está tan muerto, y allí está lo peligroso.

Javier Martín: Hay muchos que te preguntan ¿De qué va la obra? Luego les animo a sentarnos a tomarnos un café, para contarles. Al final, lo que busca la gente es un argumento, al tener ganas de que le cuenten una historia.

Partimos todos nosotros, de eso de que queremos entender, y estamos perdiendo la capacidad de sentir.

J.M Mudarra: Eso tiene el peligro de terminar construyendo un discurso narrativo, o explicativo.

Sandra Pozo: Con lo interesante que es ver dos cuerpos en movimiento en una pieza de danza. Y hay quien tras vernos en escena, nos han dicho: “no me he enterado de nada”. Les preguntas ¿Por qué? Al hablarte de lo que vieron de la relación entre los personajes; les terminas diciendo que lo han entendido todo.

J.M Mudarra: En una de nuestras obras, había un personaje que siempre llevaba un maletín, y se jugaba con que no se sabía que había en su interior. En mitad de la obra, se abre y sale arena blanca (que en ese caso, habíamos usado azúcar); momento en el que todos los personajes se quedan expectantes, para que al final se cierre el maletín y siga la obra. Con dicha acción, hay quien estará el resto de la obra pensando el significado de estos hechos,  porque no es posible quedarse sólo con una metáfora.

A veces se te acercan y te preguntan qué ha significado esto y lu otro. Nosotros les preguntamos qué ha sido para ellos esa arena blanca del maletín. Uno te dice, los huesos triturados de las personas asesinadas por el personaje del profesor de esta obra. Otro, te dice el paso del tiempo, al parecerle un reloj de arena ¡Eso es lo fantástico!

Luego me preguntan qué significa eso para mí, y les digo: “Todavía no lo sé”.

-Vosotros en vuestra “burbuja” de trabajo, llevan todo muy claro, hasta que la pieza se presenta ante un público. Lo cual es síntoma, de que consiguen que se materialice lo que le da sentido hacer un montaje.

-Sandra Pozo: Nosotros siempre trabajamos pensando en el espectador, un espectador de esta época, uno que le gusta la rapidez. Estamos ante un público muy diferente, al que vio por primera vez Las Bacantes.

-¿Qué contrastes habéis percibido, en lo que respecta a los recibimientos de los teatro en los que habéis actuado?

J.M Mudarra: Afortunadamente, la gente ya nos va conociendo, y saben a lo que van. Ahora bien, los feedback que recibimos son diferentes.

Thais N. Izquierdo: En Ecuador llegó un momento en el que daba hasta vergüenza, por el exceso de atenciones que nos ofrecían. Lo cual está relacionado, con que los latinos son más efusivos y cariñosos.

J.M Mudarra: También pueden llegar a ser más severos, cuando hay alguna cosa que no les gusta.

Thais Núñez Izquierdo: Era un gusto cuando salíamos de los camerinos, porque terminabas hablando de cosas que a una le comprometía. Al darme cuenta que de seguir en esa conversación, me hubiese hecho falta estudiar sobre más cosas de Grotowski, Artaud, o danza butoh.

Sandra Pozo: Esto no nos ha pasado en España…

Quizás ello esté relacionado con que en Ecuador hay una tradición de teatro ritual. Un teatro que todavía está anclado en lo shamánico: algo más puro, que proviene de las raíces.

Y aunque ellos hayan estudiado otro tipo de teatro, aún se sigue haciendo eso. Por tanto, al ver algo con un lenguaje europeo saben lo que están viendo; aunque no estén demasiado acostumbrados a  este tipo de lenguaje en escena.

Thais N. Izquierdo: También está esa idea de que se valora más, lo que viene de fuera.

J.M Mudarra: Cuando fuimos a Italia, la experiencia fue fabulosa. O en Francia, donde en todos los sitios de ese país en lo que hemos estado, hemos tenido grandes recepciones.

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

 

-¿Y qué tal en Andalucía?

J.M Mudarra: También, a pesar de que aquí te encuentras un público más tradicional. Sin embargo, los que van a vernos están buscando nuestro lenguaje.

Hay un espectro de la población entre veinte y cuarenta años, mujeres casi todas, que siguen nuestro trabajo.

Sandra Pozo: Tuvimos una experiencia muy bonita con una actuación en el instituto Tartessos de Camas (provincia de Sevilla). En donde llevamos una actuación en contra de la violencia de género, representando un fragmento de nuestra obra, Mujeres Eternas. Había personas de entre catorce y dieciséis años, que creían que iban a ver otra cosa, y conseguimos “atraparlos”.

Thais N. Izquierdo: Yo recuerdo hacer Las Bacantes en el Castillo de San Jorge (ciudad de Sevilla). Hay una escena en la que no se habla, y se simula entre otras cosas, que Dionisos y una bacante están haciendo el amor. Entre el público había una chica que estaba acompaña de un familiar (tendría unos trece años)  que identificó, perfectamente, lo que estaba pasando, y nosotros estábamos usando un lenguaje danzístico ¡Esto me parece maravilloso!

J.M Mudarra: Cuando llevamos Dead Hamlet a varios pueblos a través de la diputación provincial de Sevilla, pensábamos que esta obra tenía un lenguaje demasiado abstracto, para el público que nos íbamos a encontrar ¡Y funcionó! En Pilas, nos decían que era lo mejor que habían visto.

-Aún existen personas que continúan con diferenciar en bloques, al teatro físico, con la danza, o la danza- teatro ¿Con los días que corren, hasta qué punto tiene sentido conservar esas etiquetas?

J.M Mudarra: Para mí es similar a diferenciar a un hombre de una mujer, o diferenciar a un venezolano con un español.

Sandra Pozo: Eso es poner etiquetas.

J.M Mudarra: En los sentimientos, no hay nada que diferencie a un venezolano de un español.

Para nosotros no hay distinción entre el teatro físico, el teatro gestual, la danza o el canto. Son expresiones artísticas donde hay una comunicación.

-De todas formas, existe una afinidad entre los lenguajes contemporáneos de la danza y el teatro. Esa insistencia de separarlos más allá de una utilidad formal, quizás responda a una manera de promocionar un espectáculo.

J.M Mudarra: Yo me pregunto ¿Esto es teatro o esto es danza: desde ahora, desde que todo esto empezó? ¿O acaso es una separación propia del siglo XIX?

Cuando empezó todo esto, el teatro, la música, y la danza: eran lo mismo. Era una expresión que posibilitaba una comunicación con nuestros ancestros.

Ello era el rito de la tribu, se remitía al movimiento de los árboles con el cuerpo. Y no creo que ningún shamán dijera: “ahora hago danza, y cuando hable, estaré haciendo teatro”. La clave está en que son diferentes modos de expresión, en determinados momentos.

Sandra Pozo: Si se me da la ocasión de ir a ver danza o una ópera, yo lo disfruto. He visto cosas que al mismo tiempo, era música, eran danza, eran teatro…

Javier Martín: Se usan las etiquetas de una manera excluyente, más que de una manera incluyente.

-Cambiando de tema. Vosotros tenéis un registro extraordinario de alumnos que consiguen superar las pruebas de acceso de escuelas de artes dramático, tras vuestra formación ¿Cómo lo habéis conseguido, y en qué consiste dicha formación?

Sandra Pozo: Quienes impartimos las clases, somos Thais y yo.

Thais N. Izquierdo: Lo que hacemos es transmitir el tener disciplina, el rigor, el disfrute…

-Ello forma parte de un actor integral…

Thais N. Izquierdo: ¡Exacto! Al principio les hacemos una entrevista en la que hablamos de cómo funcionamos, para que sepan en dónde se van a preparar. Así tanto nosotros como ellos, elegimos se van a estar con nosotros o no, en este proceso.

Si Sandra o yo vemos que un alumno se está rascando mientras nosotras estamos hablando (eso es lenguaje corporal), o vemos que te hacen demasiadas preguntas como signo que no confían en nostras…

Sandra Pozo: Les decimos que mejor no vengan a pasar un mal rato.

Thais N. Izquierdo: Nosotras no sólo les preparamos para la prueba de acceso a una escuela de arte dramático; sino que además, muchas de las herramientas que les aportamos, les van a servir en su carrera, y fuera de ella.

Para mí es intrínseco en esta formación, hablarles de filosofía  y de metodología de trabajo.

Sandra Pozo: Esto tiene que ver con revalorizar la profesión. Es decir: al inculcarles que a un ensayo no se ha de llegar tarde (todos los días no te puede pasar algo), que uno tiene que tener su agua, su estuche  y su cuaderno…,  para cada sesión.

J.M Mudarra: Todos los años ellas tienen gente que vienen, de Valencia, Madrid, etc…

Thais N. Izquierdo: Yo no puedo dar clases sin hablar de que hace un tiempo, yo era una persona muy desordenada…

Sandra Pozo: Hubo un padre que después de la muestra de nuestros alumnos, me dijo que no sabía si su hijo debería estudiar arte dramático. Pero me reconoció que desde que ese muchacho estaba con nosotras, él hacía la cama todos los días, estudiaba sin tener el móvil cerca, etc…

Thais N. Izquierdo: Hacemos que todas las personas que pasan por aquí, coman de todo, salvo si tienen alguna alergia, o sean vegetarianos/veganos.

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

 

-Cuando viene un alumno que no ha estado aquí antes, evidentemente, tendrá dinámicas “no profesionales” (por así decirlo) ¿Cómo distinguís que ese alumno requiere más tiempo de trabajo, al que se ve que no va a responder a vuestras correcciones?

J.M Mudarra: Lo decide él, porque en esta casa se trabaja de una manera determinada.

Thais Núñez Izquierdo: Hay una serie de hábitos y normas que aquí se tienen que cumplir. Eso sí, no vamos a pedir que en los primeros días lo sepan hacer todo, porque están en un proceso de familiarización.

Por eso Sandra y yo, en las primeras semanas les indicamos por dónde se deben llevar las cosas. Al tiempo se van, o ellos van evolucionando.

Una persona que no sabe hace y lu otro, se le puede ayudar para que se ponga a trabajar. Por eso una buena actitud es importante.

J.M Mudarra: Por otro lado están los cursos monográficos que llamamos SET. Los cuales permiten vivencias, encuentros con otras personas.  E incluso acercar a otras personas nuestras técnicas, hábitos, etc…

Sandra Pozo: Se crea un vínculo, porque en esos contextos, todos somos iguales.

Javier Martín: Los que vienen aquí nos aportan cosas que yo no puedo describir, y entreno regularmente, con auténticas bestias del teatro.

Cuando se entregan de esa manera, comparten su sudor con nosotros. Lo cual me da esperanza a que esta forma de hacer teatro tiene futuro.

J.M Mudarra: Nosotros no hemos inventado nada, porque estamos metidos en una corriente de teatro en la que creemos.

Sandra Pozo: Hace un par de cursos estuvo con nosotros, una chica que tiene un 2% de visión.

J.M Mudarra: Ella llamó y preguntó si podría asistir, y le dijimos que por supuesto.

Thais N. Izquierdo: En el ejercicio de “seguir al líder”, uno va haciendo una cosa y el resto debe seguirle. Y esa chica no veía lo que marcaba el que hacía de “líder”, entonces Mudarra estuvo todo el tiempo cerca de ella, murmurándole lo que tenía que hacer.

Sandra Pozo: Hubo un hombre de sesenta cinco años, que se metió en este trabajo, se metió en la atmósfera que se crea aquí. Y en ello en dos días,  a veces parece  que nos conocemos de toda la vida.

Thais N. Izquierdo: Hay quien viene a nuestros cursos (sea los de preparación a alguna escuela de arte dramático, o los monográficos) reconociéndonos que lo que necesitan es que le den caña, aunque saben que pueden “pasarlo mal”. Pera al final, llegan aquí  y no se quieren ir.

Los alumnos te agradecen por el nivel exigencia física y mental. Y justo vienen buscando eso.

Sandra Pozo: Cuando yo veo que algún alumno de las pruebas de artes dramático, necesita más tiempo, yo me quedo con él.

J.M Mudarra: Ellas aman lo que hacen, y se lo transmiten a sus alumnos.

Patri Jiménez: Cuando fui alumna de Sennsa, noté un cambio en mí, que me ha llevado a ser una persona totalmente distinta.

Al principio no entendía lo que me querían decir, pero yo confiaba en lo que sea que me dijeran, ya que todo  tiene un motivo.

Thais N. Izquierdo: El año pasado Sandra se despertaba temprano para llamar a dos alumnos todos los días a las ocho de la mañana, porque los mismos nos habían reconocido que les costaba mucho levantarse de la cama, porque se quedaban hasta tarde estudiando.

La Lección. Sennsa Teatro

La Lección. Sennsa Teatro

 

-Si el alumno responde, el profesor debe de darle el doble de lo que éste le da.

J.M Mudarra: Claro. Además con ellas se pueden sentir machacados, pero no juzgados.

Patri Jiménez: Yo me acuerdo de una clase en la que Thais nos dijo: “en cuanto os vayáis de aquí, llamar a vuestro abuelos para quedar un día”.

Me di cuenta que estaba tan inmersa en los estudios y todo, que al final les llamé, y estuve con mis abuelos una tarde.

J.M Mudarra: Este método está basado en la fe y en la confianza. Por eso yo quería que estos actores estuvieran aquí en esta entrevista. Además estoy convencido que este proyecto seguiría, perfectamente, con la misma filosofía si yo no estuviera.

-¿Cómo diferenciar una cosa que forma parte de vuestro modo de enseñar, con algo que puede ser interpretado como invasivo en la vida personal de alguien?

J.M Mudarra: La clave está en la intensión y en el cómo lo vive cada persona. Por ejemplo: en el deporte de elite a los profesionales, se les exige tener un peso determinado, y éstos lo toman como algo que está intrínseco a su trabajo.

Lo que pasa es que nosotros los actores y actrices, podemos llegar a ser muy tiquis miquis. Y en cuanto aparece alguien con una metodología inspirada en el mundo del deporte, el trabajo en equipo, en donde se busca la autosuperación…, hay quien lo puede considerar una invasión.

Si tú entiendes que mi intensión no es invadirte, no tiene por qué haber algún problema. Quizás esa persona se sentiría invadida en cualquier otro sitio.

Mis actores y actrices se lo toman como una ayuda, para que el trabajo del grupo sea mejor. Ellos lo entienden como algo que forma parte de una red de hábitos personales y de grupo. Y además aquí no se  engaña a nadie: les decimos a todos cómo funcionamos.

-¿Qué le dirían ustedes a quien dice que hace cosas fantásticas, sin tener por qué haber reproducido vuestros hábitos?

J.M Mudarra: No pasa nada, vete a otro grupo.

Sandra Pozo: Nosotros trabajamos con nuestros cuerpos, y hemos de cuidarlos.

J.M Mudarra: A lo mejor quien achaca a esto y lu otro como invasivo, no ha estado en buenas compañías, o las mismas no han sido profesionales.

Cuando los integrantes de un equipo deportivo profesional, están en medio de una concentración antes de un partido, no pueden hablar con sus mujeres.

Grotowski hacía una cosa que se le llamaba “el descanso silencioso”. El cual consistía en que los actores no podían hablar en los descansos ¿Eso es invasivo? Ello responde a conservar la concentración necesaria, durante el tiempo que dure el trabajo.

-¿Cómo hacer entender ese mensaje, en una época  en la que vas a una clase de danza o de teatro, y al permitirse un tiempo de descanso de quince minutos, todos cogemos el móvil?

J.M Mudarra: Por ejemplo, si alguien empieza una relación de pareja  con una persona, y uno de ellos dice que acostumbra ir a comer con su madre todos los sábados. Ello puede ser tomado como una imposición, o como una forma de hacer familia.

Javier Martín: Se trata de tomar conciencia de que estos hábitos, al menos en mi caso, me han venido bien para hacerme crecer como actor. Y tras trabajar con otras compañías, puedo decir que no he tenido ningún problema.

Más allá de que sea mejor o peor actor, todos los directores que he tenido, me han dicho que es un placer trabajar conmigo.

Si no crees en esto, lo mejor es no estar en Sennsa.

Thais N. Izquierdo: El adquirir estos hábitos, es un proceso que cada uno debe vivir de manera individual.  Yo empecé muy chiquitita en este grupo, hacía lo hacía porque Mudarra me lo ordenaba, no porque creyera en lo que me decía.

En ese momento no tenía la suficiente inteligencia ni madurez, para ver a dónde me llevaba lo que me decía Mudarra.

A día de hoy no soy desordenada, me ha favorecido no tener ningún problema con mis compañeros. Dado que mi vestuario o mis materiales, no están hechos un desastre, de lo contrario, les estaría provocando un caos.

J.M Mudarra: Con el paso del tiempo, hemos descubierto que quien quiere trabajar sin normas o sin liderazgos, en realidad quiere mandar por detrás. De esa manera, no hay normas que nos protejan a todos.

Sandra Pozo: ¿Qué es ser libre? ¿Acostarte a las dos de la madrugada?

-Supongo que ustedes me están hablando, de una mentalidad que responde a la conservación de una comunidad.

J.M Mudarra: Exacto ¿Qué ocurre? Como nosotros no tenemos ningún miedo, ni complejo…, no es nuestro problema que alguien se tome las cosas de un modo u otro.

Patri Jiménez: También es un ejercicio de humildad: hemos de callar esa vocecita del ego, y hacerlo.

J.M  Mudarra: Nosotros fomentamos la buena alimentación, el descanso, que se respeten a todos los compañeros…

Thais N. Izquierdo: El teatro es grupo, porque esto depende de muchas personas. Y en las giras se hacen convivencias en las que no sólo hay actores; también está el director, los técnicos de luces y sonido… Por ejemplo, si nos tenemos que duchar ocho personas, tiene que haber agua caliente para todos.

J.M Mudarra: A esto yo le llamo respeto. Ya el mismo Eugenio Barba “obligó” a sus compañeros de su compañía, a recorrer el mundo en pareja, para aprender técnicas de teatro que luego se las inculcarían a él.

El que está con este método debería aceptarlo con cariño, y quien esté incómodo por dentro, eso debe ser un sufrimiento pasarlo.

Javier Martín: Al fin al cabo, son cosas que se dan en un ambiente de amistad.

J.M Mudarra: A mis actores yo les digo, que cuando nos vayamos de un teatro hemos de despedirnos de los técnicos. Y si se da el caso que tus padres no te han enseñado a despedirte, ya te lo enseñaré yo. Esto es necesario porque estás dejando mal  a torda la compañía.

Sandra Pozo: A nosotros nos recuerdan en los teatro de los pueblos (entre otras cosas), por el buen trato que le hemos dado a los técnico ¡Eso también es ser un profesional!

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

Sennsa Teatro. Foto: Juan Antonio Gámez

 

-Cambiando de tema. En otras ocasiones de la historia de las artes escénicas, las mismas se han enfrentado a muchos desafíos para sobrevivir  en sus cientos de años de existencia (lo digo por el tiempo de pandemia en el que estamos sumergidos) ¿Qué hace que sean tan especiales las artes escénicas?

Sandra Pozo: Ello incide mucho en la persona, lo cual está enlazado con la capacidad de subsistencia del teatro.

Cuando te dedicas a esto de una forma profunda y ritual, es que eres teatro. O sea: Cuando alguien entiende el teatro como su forma de vida, esa persona va a resistir. Si es que al final, todos terminamos volviendo a nuestras raíces.

J.M Mudarra: Cuando es una necesidad no sólo está relacionado con una cuestión de “exhibicionismo”; sino que además, con algo interno. Una necesidad que no es posible renunciar a ella, porque es algo que se lleva en el inconsciente.

Los que nos dedicamos a esto como pasión, nos es imposible que lo dejemos. Sería como dejar a tu familia, o tú amor.

Javier Martín: Además, si el teatro no desaparece, es porque no hay nada que lo sustituya. Entendiendo el teatro como un encuentro (tal y como lo decía Grotowski).

Como entretenimiento han aparecido cosas que lo han ido supliendo. Pero como encuentro…Creo que esto está directamente relacionado, con la propia antropología del ser humano.

Thais N. Izquierdo: Yo siempre he escuchado  que el teatro ha subsistido después de grandes acontecimientos (guerra, la peste en la Edad Media, etc…). Y el teatro tuvo que volver, porque la gente tiene necesidades, tiene pasiones…, y el que no sabe expresarlo de otra manera, lo hace a través del teatro, la danza, o la música.

Ello deriva de que nosotros los seres humanos, precisamos comunicarnos pase lo que pase. También es una vía para empatizar: para saber si a  uno le pasa lo mismo que al otro.

Sandra Pozo: Cuando nació el cine, o la televisión; hay quien dijo que el teatro moriría.

Y luego siguen habiendo personas que quieren ver cosas en directo. Por ejemplo: asistiendo a los espectáculos del Festival Circada saliendo a la calle. O cuando hemos actuado en el teatro romano de Santiponce (provincia de Sevilla), éste se llenó.

Javier Martín: El día en que se acabe el teatro institucional, y se cierren las salas. Saldremos a hacer teatro.

-En esa línea ¿Qué se ha visto interrumpido de vuestra actividad, tras la irrupción de esta pandemia?

J.M Mudarra: No nos interrumpió ningún proyecto. Acabábamos de finalizar uno, aunque la verdad, que estábamos a las puertas de iniciar con algo nuevo.

Sandra Pozo: Además, en aquél momento acababa de ser mamá, y Thais estaba embarazada.

Thais N. Izquierdo: En ese sentido, nos vino bien el parón. Aunque sé que suena mal, y hay gente que se ha visto muy perjudicada con todo esto.

En diciembre de 2019, tras nuestra última actuación en el Teatro Távora (ciudad de Sevilla), decidimos que estaríamos un tiempo indeterminado de cambio de ritmo, siendo que Mudarra necesitaba un tiempo como director.

Sandra Pozo: Lo más problemático es que tuvimos que dejar el otro local, dado que con la pandemia tendríamos menos ingresos.

-¿Estáis trabajando en un nuevo proyecto?

J.M Mudarra: Estamos en medio del montaje de una obra llamada, “Memoria de la ceniza”, que está basada e inspirada en la obra de Las Troyanas de Eurípides, y otros autores, y otros textos filosóficos.

Su temática va entorno a las violencias: la violencia que se da en las guerras, la violencia de pensamiento… Esta obra es de teatro físico/danza, hay gestualidad, poesía. La misma será un paso adelante en nuestro lenguaje artístico.

El texto es una dramaturgia mía sobre esos autores, con el asesoramiento literario de Sergio Tallafet. Quien me propone numerosas  lecturas, como también, tenemos muchas discusiones sobre literatura, teatro y demás cosas por el estilo.

-De aquí a final  del presente año ¿Habrán más actuaciones vuestras, o quizás un nuevo curso monográfico de teatro?

J.M Mudarra: En verano haremos un nuevo curso, aunque todavía no hemos fijado una fecha.

También seguiremos ensayando, daremos un espacio al descanso…, todo ello para que nuestras cabezas estén bien preparadas, para hacer un buen trabajo.

-¿Hay perfilada una fecha de estreno para vuestra nueva obra, “Memoria de la ceniza”?

J.M Mudarra: Se estrenará en diciembre de este año. Al mismo tiempo, tenemos previsto hacer una gira, dado que hay teatros que nos han programado con otras obras, y nos han comunicado que estarían encantados de programarnos nuevamente.

-¿Hay algo que les gustaría añadir?

J.M Mudarra: Sennsa es una idea, un proyecto, un sueño y una familia. Y de allí parte todo lo que hacemos.

 

 

 

 

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