La noche del 20 de septiembre de 2026, el Espacio Turina será testigo de un acontecimiento musical singular y tremendamente evocador: Manuel de la Luz y Manuel Imán con el espectáculo «Manos que hablan».
Esta cita promete ser uno de los diálogos instrumentales más sugerentes, íntimos y sorprendentes de toda La Bienal, al reunir sobre un mismo escenario a dos músicos de trayectorias, estéticas y formaciones aparentemente dispares, pero unidos por la universalidad de las seis cuerdas.
Por un lado, tenemos a Manuel de la Luz, uno de los grandes valores de la guitarra flamenca actual, portador de un toque nítido, luminoso, de técnica cristalina y profundamente enraizado en su Huelva natal. Por el otro, encontramos a Manuel Imán, una auténtica leyenda viva de la música en Andalucía, pionero de la fusión, figura clave del rock andaluz (con bandas míticas como Goma o Imán Califato Independiente) y un maestro en la guitarra eléctrica, acústica y los sonidos del blues y el jazz.
«Manos que hablan» es exactamente lo que su título promete: una conversación profunda, sincera y sin intermediarios entre dos mentes creadoras, donde las palabras son sustituidas por acordes, arpegios y silencios compartidos. En un festival dominado históricamente por la narrativa del cante, este espectáculo es un oasis instrumental que demuestra la inmensa capacidad del flamenco para actuar como lenguaje integrador. La guitarra flamenca de la Luz actuará como el ancla rítmica y modal, aportando la tensión de las escalas andaluzas, mientras que los fraseos de Imán aportarán un color armónico diferente, expandiendo los horizontes sonoros del recital hacia texturas más etéreas y eléctricas.
El público asistirá a una masterclass de sensibilidad. Veremos cómo una alegría o unas cantiñas pueden teñirse de melancolía blusera, o cómo un estándar de jazz puede ser reinterpretado bajo la métrica implacable de la bulería o los tanguillos. No es un simple cruce de estilos, sino la fusión genuina de dos almas musicales maduras que se escuchan, se respetan y se complementan. Es la celebración de la guitarra en todas sus dimensiones; una experiencia emocional donde las manos de ambos intérpretes tejerán paisajes sonoros que prometen quedar grabados en la memoria de los aficionados más eclécticos y abiertos de mente.


