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Los integrantes de esta compañía asentada en Andalucía, llevan unos cuantos días representando Adama como una de varias de las actividades que ha estado ofreciendo a estudiantes y demás colectivos. Y una de sus paradas ha sido en el Centro Cultural de la Villa, en el que entre sus espectadores también ha estado un grupo de usuarios de AFADI (Asociación de Familias de Ayudas para el Discapacitado). En esta línea, el mismo Mario Bermúdez (Director artístico y cofundador de esta compañía) me recalcó que:

(Adama) la estamos representando para fomentar el conocimiento de la danza en los ámbitos educativos, para así llegar a todo tipo de públicos. Sobre todo los jóvenes, que es necesario aquí en Andalucía, que ellos tengan la oportunidad de ver danza (no sólo la “teatralizada”; sino que además, la netamente física), para que así la gente se inspire y podamos abrir otros caminos y sueños. A saber si alguien encuentra su sueño en la danza….

Por tanto, estamos ante una de esas iniciativas que en muchos casos pasan por desapercibidas, siendo que no son cosas que se programan en los teatros más allá de un acuerdo entre un grupo de entidades muy reducido. Piénsese que aunque que entre los asistentes no vaya a ver ninguna persona con el impulso de practicar esta disciplina (aunque nunca se ha de descartar de ningún modo), sí que vale para generar un potencial público, y no menos importante, para visibilizar lo que es la danza contemporánea: Una disciplina que sigue siendo desconocida y menospreciada en este país.

Lo inquietante de todo esto, es que la mayoría de estudiantes de la especialidad de danza contemporánea de los diversos conservatorios profesionales de España, desconocen la mayoría de las compañías actuales y las que han hecho historia; y cómo no, desconocen la nada desdeñable cantidad de festivales y certámenes coreográficos, de los cuales se disponen en diversos puntos del país. Esto responde a unas dinámicas que han conseguido, que hasta los propios estudiantes de dicha especialidad, tengan la percepción de que en su propio país existe mucho menos de lo que hay en realidad. He allí que si este tipo de “gestos” fueran más fomentados por las instituciones educativas de las Comunidades Autónomas, estarán invirtiendo en el mantenimiento y el desarrollo de quienes ejercen una profesión que no hace más que sumar al patrimonio cultural del país en cuestión.

 

Y justo el que los estudiantes tengan la oportunidad de preguntar lo que fuere a los integrantes de Marcat Dance tras la representación de Adama, les aproxima a un mundo que transciende al acto de representar una pieza que se ha montado para, de ser posible, llevarla de gira por diversos escenarios. Desde luego, tenemos más precedentes en otras compañías andaluzas como DA. TE Danza o Danza Mobile (por decir los primeros ejemplos que me viene a la mente), que llevan unos cuantos años colaborando y enriqueciéndose de este tipo de actividades. Siendo que aunque en ocasiones no lo parezca, de los primeros en beneficiarse de las mismas son los profesionales, en el sentido de que ellos se enfrentan a un tipo de público que no están acostumbrados, invitándoles a hacerse preguntas que quizás en otros contextos no fuesen posibles.

Considero que esta actividad (representación de Adama + coloquio) merecía que fuese cubierta con un interés especial. En tanto y cuanto, se ponga en valor las iniciativas que se salgan de la clásica representación de un espectáculo en un teatro, de los procesos de producción y distribución, o de los entrenamientos diarios. El caso es que la danza propicia mucho más que las cosas que he mencionado, y nosotros las personas que escribimos sobre danza con cierta frecuencia, entiendo que hemos de visibilizar todo aquello que hace que esta disciplina tenga un efecto multiplicador en lo que fuere que esté relacionado con cualquiera de sus ámbitos. Sin más que añadir, les derivo con mis comentarios al respecto de la pieza Adama:

Los integrantes de Marcat Dance nos comentaron en el coloquio, que durante el proceso de investigación y montaje de Adama (en hebreo significa Tierra), ellos indagaron en torno a la idea de que los árboles crecen hacían adentro, mientras sumergen más y más, sus raíces en la tierra en la que están emplazados. A lo que les llevó a preguntarse, el cómo tres árboles se relacionarían bajo una lógica en la que la escucha mutua, y el explorar mano a mano con el otro.

 

Todo ello, mientras los integrantes de Marcat Dance nos estaban exponiendo una realidad, en la que la semántica ha de quedar entre paréntesis para que sea percibida. He allí que no sea necesario entenderla de forma intelectual, pero si tener la generosidad de entregarse de lleno; sino lo que se ve, puede concebirse como algo vacío de contenido.

Precisamente, esa es la razón de que afirme que  Adama es una pieza que nos enseña a ver obras de artes escénicas en las que sus dramaturgias no sean narrativas, o estructuradas de una forma lineal. Más bien diría, que esta pieza en su desarrollo, va emergiendo ideas que son recurrentes en tanto y cuanto confirman una convención…, algo que entre sus integrantes cobra sentido, cuando se vuelve a “invocar” lo que le dio fundación. “No se sabe cuándo fue la primera vez que se bailó” (de hecho eso, hasta resulta secundario para su plena comprensión), pero si nos queda en claro, a nosotros los espectadores, que cada vez que se baila ésta queda actualizada.

Así, este trabajo seculariza una suerte de “celebración a la Naturaleza”: los movimientos que la constituyen ya por sí mismos, son una ofrenda a algo que creo que se les escapa a sus propios intérpretes. Siendo que dichos movimientos, brotan de lo más profundo de sus entrañas, o de sutiles sugerencias que les hace estar en un estado, en el que no parece una pieza que está siendo recreada una vez más en un escenario. Ello demuestra que estos profesionales creen en lo que están haciendo, dotándole a esta creación escénica, credibilidad y misterio.

Sus intérpretes estaban totalmente inmersos. Ellos no usan la “cuarta pared”, más bien yo me decantaría por decir, que se valieron de una lógica interna que les guío al cómo ejecutar cada uno de sus movimientos; al cómo interpretar de modo colectivo, la relación que tenían entre sí durante la representación;  al cómo seducir a nosotros los espectadores, con un magnetismo en que parecía que sea lo que fuere que hicieran, nos tendrían atentos de principio a fin…

Lo más maravilloso de todo esto que les cuento, es que es que esta compañía aún irradia frescura, ganas de seguir profundizando en el mayor desarrollo de su lenguaje propio… Ojalá tengan la sabiduría suficiente para mantener estos pilares entre sus prioridades. De esta manera seguirán acercándose cada día que pase, a la mejor de sus versiones.

 

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