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Martirio es una fuerza de la naturaleza, y desde su aparición en la escena musical española, ha sido capaz de mezclar de manera orgánica el flamenco con otros géneros, sin perder nunca su esencia. Con una voz rasgada que puede emocionar hasta al más impasible de los oyentes, ha logrado crear una identidad única que va mucho más allá del flamenco tradicional. El viernes 30 de mayo estrena Al sur del Tango en Cartuja Center.

 

Martirio abre una ventana con su nuevo espectáculo, Al sur del Tango,  hacia un universo sonoro que conecta el alma del flamenco con las profundas raíces del tango, esa música apasionada y melancólica que ha marcado la historia de Argentina. Aunque el flamenco y el tango parecen dos mundos distantes, Martirio ha sabido encontrar el punto de encuentro entre ellos, revelando que la distancia geográfica entre España y Argentina no es más que un detalle.

Este espectáculo es, en muchos aspectos, un homenaje a las conexiones culturales entre España y Argentina. La copla, una de las grandes tradiciones españolas, y el tango, que nació en las calles de Buenos Aires, son dos géneros que se han nutrido mutuamente a través de los siglos. Ambos cargan con el peso de emociones universales: el amor, la soledad, el desarraigo, y las pasiones que marcan la vida de todo ser humano. En Al sur del Tango, Martirio y sus músicos no solo exploran estas emociones, sino que las recrean y les dan una nueva vida.

 

El tango y la copla tienen mucho en común

La copla cuenta la historia de la mujer, y el tango de su hombre, pero ambos hablan del mismo amor, de la misma distancia, de la misma pérdida.

 

Para que todo esto sea posible, Martirio cuenta con la colaboración de músicos excepcionales, cuyo talento y conocimiento profundo de sus respectivos géneros son claves para el éxito de Al sur del Tango. El espectáculo está marcado por la presencia de Olvido Lanza (violín), Jesús Lavilla (piano) y Marcelo Mercadante (bandoneón).

Olvido, con su violín, aporta la delicadeza y la profundidad emocional necesarias para hacer que las notas del tango y la copla se entrelacen de forma natural. Jesús, al piano, ofrece una base sólida pero llena de matices, creando paisajes sonoros que van desde lo suave y melódico hasta lo dramático y potente. Por su parte, Marcelo, con el bandoneón, reproduce las melodías del tango logrando captar su alma, con cada acorde marcando un suspiro de melancolía o un estallido de emoción.

 

 

 

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