Por Antonio Jesús Reyes
Y tenía que ocurrir. Un buenísimo y variadísimo Nocturama acaba con música desde el norte; tres artistas catalanes, uno con sabor andaluz.
El miércoles fue el turno de la actuación que ha sido tildada poseer “una poética inusual, devastadora y electrizante”. La guitarra flamenca de Diego Cortés y la música y las letras de Albert Pla, a veces de ingenuidad infantil, a veces de furia desatada llenaron la noche del jardín del Monasterio De La Cartuja. Bajo el nombre de Tenemos Un Problema, los catalanes ofrecieron un recital sin fisuras, pero bastante polémico, rozando o tocando el delito. Y es que las composiciones de Pla van de lo cuidado a lo surrealista, y es en esto donde el catalán parece no tener límite, de ahí que fuera imposible que fuera del gusto de todos los presentes, combinando en el mismo escenario temas tan dispares como “Soy Rebelde” de Jeanette, que conocimos en la banda sonora de Airbag de Juanma Bajo Ulloa, y “Político Muerto”, entre otros, donde el catalán se pasó tres calles. Muchos estarán aún intentando digerir tanta dicotomía; Albert tocó con su acústica, con su eléctrica (en los tonos u con la temática antes referidos) con Diego, sin Diego, cantando, contando pequeñas historias, otras no tan pequeñas, en el escenario y fuera del escenario, ataviado con una especie de casco con luces, cual minero del espacio exterior.
Apareció Albert enfundado en su ropa de, digamos, campesino medieval con su acústica y un sonoro “yo soy Albert Pla y voy a cantar canciones”. Empezó con “Pepe Botika” de Extremoduro, para deleite de los presentes, a la que siguió el cuento/canción “Corazón”. La siguiente, “La Diferencia”, marcaba la entrada de Diego Cortés, con una guitarra llena de dispositivos para que además de tocar como él toca, producir ruidos para las canciones y narraciones de de Albert. Así, con su robusto cyberflamenco se compenetró al 100% con Albert Pla, siendo esto el punto más fuerte de la actuación; fue un ejemplo de cómo dos artistas tan distintos y tan musicalmente pueden estar tan compenetrados… y disfrutando. También hubo tiempo para que Diego se luciera solo, en una improvisación que incluía “Levantina” y “Entre Dos Aguas”. Más sorpresas, María José Luna se unió a las voces y a la caja en “Lola La Loca” y así, hasta el final del concierto, cuyo punto culminante pudo ser “La Colilla”, una especie de denuncia al imperialismo americano y a todos los demás también. Luego llegó la inmersión de Albert con su casco de luces entre el público, donde interpretó cuatro temas, de los que resaltar “Ciego” y “Joaquín El Necio”. Hacia el final y ya en el escenario, su versión de Lou Reed de “Walk On The Wild Side” en plan rumba, “El Lado Más Bestia De La Vida”, seguido de un duelo de guitarras, aplaudidísimo por el público, y hubiera sido el final del concierto, pero todavía con la incredulidad en el cuerpo, Albert volvió para terminar con “Soñando”… que como broma nos lo hizo pasar por directo, cuando en realidad era playback; el pastel lo dejó descubrir cuando encendió un cigarrillo y empezó a fumar para despedirse.
Intenso, impredecible, y no del gusto de todos, el evento reunió a un más que respetable número de asistentes.
Como contrapartida, para la noche del jueves necesitábamos algo más equilibrado, más suave, más pop, y llegó de la mano de The New Raemon, de nuevo desde Cataluña, con el desánimo de la mano (sólo en sus letras), ofreciéndonos un recital muy cercano gracias a su vocalista, guitarrista y líder Ramón Rodríguez, no por menos se adueñó en solitario al menos de un tercio del concierto.
Llegó Ramón con su acústica y “Verdugo”, a la que siguió la primera versión de Nueva Vulcano, “Te Debo Un Baile”, y otra versión, “Virginia” de David Bazan, y llegó la banda con más canciones de amor desolado. Entre ellas, la segunda, “Cafetera”, genial introducción para aquellos que desconozcan al grupo, cuyo sonido está entre Maga y Love of Lesbian, por decir algo. Sus letras de imposibilidad o complejidad de las relaciones entre hombre y mujer las resumió Ramón en que “no se puede ser heterosexual”, reflejado en casi todas sus canciones como en “El Saben Aquel Que Diu” o en su siguiente, “Kill Raemon”. Entre las más reseñables, “Lo Bello Y Lo Bestia” y “Repartiendo El Sombrero”, de El Problema De Los Tres Cuerpos (2011), que The New Raemon publicaron con Francisco Nixon y Ricardo Vicente. De Libre Asociación (2011), fueron muy aplaudidas “Soñar La Muerte” y más aún “Llenos De Gracia”, con su bella melodía pop de trovador. Bises en acústico con Ramón a solas, como “Mano Izquierda”, de nuevo de Nueva Vulcano. Distendido y haciendo uso de falsa modestia, y a petición del público y casi a regañadientes, cantó un extracto de “Pollo Frito” de los inefables Manos de Topo (y que también aparece en Líneas Convergentes de The New Raemon). A continuación “Elena-na”, la única que Ramón ha escrito hasta el momento siendo feliz, nos contaba irónicamente. “La Dimensión Desconocida” fue un final agradable muy apropiado para el recital. El día 17 de este mes, más tormento suave y pop para tu equipo de sonido con Tinieblas, Por Fin, del que Ramón dará un cambio temático: “No puedes ver la tele durante diez minutos sin sentirte estafado. Sentí que no era correcto cantar sobre otra cosa en este momento, pero lo quería hacer con letras sutiles, no politizando. Es como cagarte en estos señores de una manera elegante. […] En todo caso, se trata de un disco luminoso, creo que el que tiene más matices de todos los que he hecho”.
Y así acabó Nocturama 2012, con más noches de las que se esperaban en un principio, y una organización sin mácula. Música de todos tipos, para todo tipo de gente. Un año más, y cada vez con más éxito de público, el ciclo se sigue consolidando como la gran opción musical del verano hispalense. Más de uno ya estamos pensando en Nocturama 2013.

Los catalanes The New Raemon ponen el punto final a esta edición de Nocturama | Foto Beatriz Hidalgo
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