Prepárate porque lo que se viene no es un concierto al uso, sino una auténtica toma de posesión del “subnopop” en pleno corazón del Interestelar Sevilla. Carlos Areces y Aníbal Gómez, los dos cerebros (por llamarlos de alguna manera) detrás de Ojete Calor, demostrarán que el absurdo y el sintetizador pueden convivir perfectamente.
El próximo 16 de mayo de 2026, Sevilla se prepara para recibir una de las citas más delirantes y esperadas del año con el aterrizaje de Ojete Calor, quienes llevarán su inconfundible “subnopop” al corazón del festival Interestelar. Carlos Areces y Aníbal Gómez no solo se subirán al escenario para repasar sus grandes éxitos, sino que se convertirán en uno de los platos fuertes de una programación que siempre apuesta por la diversidad y la energía desbordante, transformando el recinto del festival en una liturgia del absurdo y la ironía fina. La experiencia de ver a este dúo en el marco de un evento tan multitudinario como el Interestelar garantiza una comunión de purpurina, disfraces imposibles y miles de personas gritando verdades incómodas envueltas en melodías que parecen rescatadas de una gasolinera de los años ochenta, creando un contraste fascinante entre la infraestructura de un gran festival y el espíritu deliberadamente cutre de sus propuestas.
Lo verdaderamente magnético de esta fecha es cómo los himnos generacionales de la banda, como “Viejoven” o la ya mítica “Mocatriz”, cobran una dimensión nueva al aire libre, donde la vergüenza ajena se eleva a la categoría de superpoder colectivo ante una audiencia entregada al humor chanante. No faltarán esos dardos envenenados contra los clichés de la sociedad moderna, desde los expertos de barra de bar en “Opino de que” hasta la catarsis colectiva que supone su versión de “Agapimú”, que promete poner el festival patas arriba bajo el cielo de mayo. La energía que despliegan en directo es una mezcla explosiva de fiesta de fin de curso descontrolada y rave de bajo presupuesto, ejecutada con la precisión de quienes saben perfectamente que están haciendo algo brillante bajo una apariencia de caos absoluto.
Además, contar con Ojete Calor dentro de la programación del Interestelar asegura que la jornada del 16 de mayo sea recordada por su surrealismo y sus constantes cambios de vestuario que desafían cualquier ley del buen gusto. Los monólogos entre canción y canción, cargados de esa guasa tan particular, encontrarán en el público del festival el caldo de cultivo ideal para una noche de liberación absoluta. Si tienes pensado asistir, olvida cualquier atisbo de compostura; a este concierto se viene a sudar, a saltar y a celebrar que, en el fondo, todos somos un poco “subnopop”. Será una oportunidad única para dejarse llevar por el delirio de dos genios que han conseguido que lo ridículo sea, irónicamente, la propuesta más inteligente y divertida de la escena musical actual.



