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Texto: Rose StoneJuan Antonio Gámez | Fotos: Juan Antonio Gámez

The Libertines entusiasmaron al público del Optimus

The Libertines, una de las actuaciones más esperadas del festival

Octava edición de este festival que aúna grandes cabezas de cartel -Artic Monkeys, The Black Keys y The Libertines- importantes grupos -MGMT, Interpol, Imagine Dragons, Foster the People- y un maravilloso conjunto de bandas que lejos del escenario principal, dejan admirados al público.

Un problema con nuestro medio de transporte nos impidió llegar a la primera jornada, donde The Artic Monkeys habían agotado las entradas, así que contaremos el resto.

A MGMT les han bastado tres LPs para subirse a un escenario y crear un sólido repertorio del mejor rock electrónico y psicodélico; su brutal debut Oracular Spectacular (2007), Congratulations (2010) y MGMT (2013). Los de Connecticut tienen muy claro que en su repertorio nunca faltará “Time to Pretend” ni “Kids”, pero su propuesta va mucho más allá de estos megahits, planteando un conjunto compacto de melodías para envolver y transportar al público hasta su universo lisérgico.

Al empezar el concierto por la tarde, esa primera parte quedó visualmente un poquito deslucida, aunque a Andrew VanWyngarden no pareció importarle mucho y hasta hizo un brindis a la inmensa luna llena ya presente. Pero una vez desaparecida la luz del sol, pudimos disfrutar completamente de las estupendas proyecciones 3D, incrementando si cabe aún más esa atmósfera  psicodélica a base de guitarras y teclados.  Otra guinda más para nuestro viaje alucinante fue versionar “Introspection” de Faine Jade y finalizar su concierto con un colosal poderío electrónico, digno de la mejor fiesta ibicenca.

MGMT demostraron por méritos propios ser lo más destacado en esta edición del NOS Alive.

Después llegaban The Black Keys evidenciando que la industria discográfica se comporta como Saturno devorando a sus hijos, incluso a aquellos en la cima de su éxito. Attack and Release (2008), Brothers (2010) y El Camino (2011) son unos discazos y cualquier selección de temas para un concierto son acierto seguro, pero Turn Blue (2014) va por otros derroteros y no encaja con ellos.

The Black Keys plantearon el show intercalando a presión los temas de su último álbum y el resultado es un altibajo de emociones, pasando de la fascinación al aburrimiento más soporífero canción tras canción hasta terminar desesperando al público. Si a eso unimos unos lamentables visuales,  utilizando los efectos más cutres y las transiciones más patéticas consiguen que la gente pierda fuelle conforme pasa el tiempo. Sólo al final, cuando parte del público ya se había marchado, exhibieron toda su potencia musical y visual con “Little Black Submarines” + “I Got Mine” consiguiendo la total reconciliación.

Dan Auerbach y Patrick Carney son unos referentes musicales, incluso sin un sonido espectacular la fuerza de sus grandes canciones y su buen hacer emocionan al público, pero al ofrecer un concierto tan irregular pisan tierras movedizas.

Cerraron la noche Buraka Som Sistema, como jugaban en casa el público estaba totalmente volcado, bailando frenéticamente sus ritmos kuduro y ragga. Un concierto que al principio fue muy divertido, pero terminó siendo bastante repetitivo, salvo para sus muchos incondicionales que gozaron de lo lindo sin parar.

La última jornada empezó a pleno rendimiento con Unknown Mortal Orchestra, los neozelandeses son increíbles, su cantante Ruban Nielson parece hermano de Aníbal Gómez – Ojete Calor – ataviado con gorra digna del mejor bazar hindú de la ciudad y unas gafas de empollón. Pero que no engañe su aspecto, este tipo de voz nasal es un genio de la guitarra. Comienza las canciones con la dulzura de melodías lo-fi que evolucionan rápidamente a unas hipnóticas notas afiladas. Despliega de tal manera sus habilidades punteando que, sin darte cuenta,  pasas del ruido de su trasteo a estar engullido en su universo psicodélico de alto octanaje. Cada tema es un lucimiento: acariciando apasionadamente las seis cuerdas con breve momento de melodía y voz, para rematarlo a brutales guitarrazos. A todo esto, Ruban está perfectamente compenetrado con el resto del trío (bajo y batería) que trituran los acordes de sus instrumentos alcanzando un sonido denso, compacto y abrumador.

Los lisboetas Paus presentaban su segundo disco Clarão (2104) ante un público absolutamente entregado. Su directo es la gran baza que les abre las puertas de muchos festivales, y una vez más dejaron bien claro desde el principio su total entrega en cuerpo y alma. Con la fuerza de dos baterías atronadoras liderando el frente del escenario y en retaguardia bajo más teclados, creando un sonido envolvente. Positivismo, ritmos hipnóticos y percusiones tribales para deleite de los presentes.

Foster the People

Los californianos Foster the People dejaron una sabor agridulce con su actuación

Después le tocaba el turno a dos bandas de masas: Bastille con un pop meloso de estribillos fáciles que desató la locura adolescente, brazo en alto balanceando los teléfonos móviles y Foster the People con un planteamiento pop-rock sintetizado, pensado para exhibición de Mark Foster. Los californianos tienen un producto formalmente agradable, visualmente agradecido pero conforme interpretan los temas el resultado es una propuesta musical muy liviana.

Como colofón del festival llegaba la reunión de The Libertines, tan deseada noticia nos alegró enormemente sobretodo después de la última visita de Pete Doherty arrastrando un aspecto deplorable, haciendo temer por el fin de su carrera musical e incluso de su vida. Ambas cabezas pensantes demostraron al aparecer en el escenario que están en buena forma y con ganas de hacerse escuchar de nuevo. Sus hits funcionan estupendamente, sólo deben mejorar la continuidad entre canciones y eliminar muchos tiempos muertos que deslucen. Con todo ello, están deseosos de convencer para retornar cuanto antes al sitio que les corresponde en la escena del rock. Además tanto Carl Barât como Pete Doherty vuelven a tener esa complicidad, disfrutando muchísimo juntos; si a eso unimos un magnífico batería y un bajista con buen oficio -sabedor que las miradas se posan en sus dos compañeros- conforman  un gran grupo para seguir dando alegrías de rock vibrante.

Concluye Optimus (NOS) Alive demostrando nuevamente ser un festival de lo mejor organizado, muy variado en sus propuestas, haciéndose valer como alternativa para un público deseoso de grandes nombres y grandes bandas.

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