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Todavía arrastramos ese cliché del artista solitario que se encierra en su estudio a esperar la inspiración, pero si pisas el taller de la sudafricana Kimathi Mafafo, la idea se te cae con todo el equipo. Para su última exposición en Berlín (Passion Flower, en la galería Kristin Hjellegjerde), ha preferido dejar a un lado los egos y apostar por la creación colectiva.

 

Kimathi Mafafo trabaja en su proyecto Passion Flower junto a dos bordadoras que se han formado con ella. ¿El resultado? Un lenguaje visual compartido donde cada una aporta su propia caligrafía en la puntada, en un toma y daca constante entre la autoría individual y el saber compartido. Al final, lo que vemos no es una exposición al uso, sino un registro vivo, táctil, hecho de puras complicidades. Es una forma preciosa, además, de dinamitar esa vieja jerarquía colonial que siempre ha arrinconado los oficios domésticos como “artesanía menor” frente a las mayúsculas de las Bellas Artes. Sisters in Union, una de las piezas centrales, lo resume a la perfección: pura fuerza colectiva.

 

Sisters in Union I, 2025. Textil bordado a mano y a máquina 61 x 71 cm (Enmarcado)

 

Todo arranca en un rincón muy íntimo. De niña, su abuela le enseñó una flor tropical que usaban en casa por sus propiedades medicinales, de esas que venían de perlas para calmar los nervios. Esa planta no solo da título a la muestra, sino que funciona como una brújula física y emocional para todo su trabajo. Y ojo, olvidaos por completo del típico bodegón decorativo o de la ilustración botánica relamida de siempre. Aquí, los pétalos encendidos y los zarcillos que se retuercen operan casi como antenas cósmicas, sintonizando algo que no se ve, pero se siente de golpe.

Hay un giro muy interesante en su obra reciente: el retrato va perdiendo terreno frente a paisajes y naturalezas muertas abstractas. Las telas ganan volumen, buscan la escultura. El cuerpo ya no se limita a esconderse entre las ramas; ahora, en las piezas abstractas, la propia anatomía se funde con la vegetación hasta brotar de la tierra.

 

Passion Flowers V, 2026 Textil bordado a mano y a máquina. 79 x 122 cm (Enmarcado)

 

Entrar en la sala te da una buena sacudida. Te topas con una pieza imponente donde una mujer, envuelta en abalorios y brocados dorados, descansa bajo un arco de hojas densas. Pero lo que de verdad te vuela la cabeza es que la luz de la luna parece brotar de los propios hilos. Como si la tela tuviera vida propia, tal cual.

Mafafo consigue esa vibración combinando un trazo botánico milimétrico con zonas donde el hilo va totalmente a su bola, enredándose, anudándose y deshilachándose sin miedo. En esa imperfección buscada hay una fuerza orgánica brutal, idéntica a la vida misma. Rompe las líneas rígidas para entregarse a un azar controlado. Al final, el paisaje te envuelve por completo hasta convertirse en un refugio que ensancha el espacio de quien lo habita.

 

Personage I, 2026 Textil bordado a mano y a máquina. 73 x 43 cm (Enmarcado)

 

Con el ruido de fondo y las prisas que llevamos siempre encima en la ciudad, pararse frente a estas obras es un respiro de los de verdad. Mafafo pasa de estridencias cromáticas. Prefiere arroparnos con negros aterciopelados y tonos tierra que consiguen que el color de las plantas brille con una intensidad casi eléctrica. Las líneas fluyen tanto que parecen salirse de los bastidores, invitándote a una meditación guiada por la propia orografía del hilo.

En el fondo, Passion Flower es un golpe en la mesa a favor de un feminismo de la ternura. Aquí el empoderamiento no pasa por el choque frontal ni por pegar gritos, sino por la introspección, el refugio mutuo y el cuidado de lo vivo. Nos recuerda, con muchísima calma, que las resistencias que de verdad importan se construyen despacio. Hilo a hilo.

 

 

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