Seleccionar página

El próximo 6 de julio se representará en el Teatro Romano de Itálica (Santiponce), Pausa Forçada, de la mano de CADAC. Companhia Alentejana de Dança Contemporanea. Trabajo que formará parte de la programación del Festival Anfitrión en esta localidad de la provincia de Sevilla.

 

La cubana Marianela Boán tiene más de cincuenta creaciones en su trayectoria profesional. Las cuales han sido representadas en América, en el Mar Caribe y en el continente europeo, siendo que muchas de sus obras han sido fruto de encargos por compañías residentes en los Estados Unidos, Cuba, República Dominicana o Portugal. Sin olvidar, que su labor docente se ha desarrollado en tantos sitios como los que ha llevado sus piezas en teatros y festivales de reconocimiento internacional.

Se cuenta que dentro del laboratorio de su compañía DanzAbierta (con sede en La Habana), Boán ha desarrollado una metodología de performance llamada “Danza Contaminada”, la cual integra el uso de la voz, la emoción, la postura, el gesto, la imagen, el lenguaje, etc. En una estructura de collage basada en la coreografía. Para Boán, su proceso creativo es inseparable del proceso sociocultural vivido por la vanguardia artística cubana de los años 1980 y 1990.

 

CADAC es una estructura  de creación artística profesional que nación en junio de 2018, en la ciudad de Beja (Portugal). La creación de esta compañía de danza había sido planteada desde hace varios años por algunos creadores de la ciudad (bailarines, actores, músicos y artistas plásticos) porque sentían la necesidad de suplir la ausencia en la región.

Uno de los objetivos de su constitución es el establecimiento de puentes con los creadores del espacio iberoamericano, fomentando el diálogo entre creadores  de ambos lados del Atlántico, diálogo que ha sido casi inexistente en los últimos años.

 

Por tanto, estamos ante una creación nacida de trayectorias que de un modo u otro, nos ofrecerán registros y dinámicas a las cuales no estamos acostumbrados. Por ello es tan importante asomarse a este tipo de montajes, porque nos recuerdan qué otros modos hay de componer, más allá de las compañías que conocemos por razones tan contingentes como el lugar de nacimiento, el de residencia o influencias artísticas a las que nos hemos expuesto hasta ahora. Sin más que añadir, les dejo con un adelanto de Pausa Forçada:

Deseo de abrazar, danzar, besar y no poder. Querer seguir, salir, moverse y no conseguirlo. Colocamos el mundo en pausa con todos nosotros dentro. Pausas forzadas que nos hacen vivir una misma cosa repetidamente, sin ver.

Cuatro personajes intentan movilizar sus vidas forzadas y hacer una pausa, usando todos los recursos posibles para retomar sus rituales y afectos interrumpidos. Bancos de bar y maletas transforman sus cuerpos, sus movimientos y la geografía del espacio.

 

 

Comparte este contenido