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Billy Herron (Panamá, 1978) es productor, compositor, guitarrista y multiinstrumentista. Es fundador y director de Folk Lab Studio, compañía que brinda servicios de producción musical y de desarrollo de proyectos que combinan sonidos folclóricos y tradicionales con tecnologías de producción musicales de hoy. Es exmiembro de la banda de rock panameña Los 33. Es egresado de Villanova University en el año 2000 con un título en mercadeo y luego de Berklee College of Music en el 2007, donde estudio Producción Musical e Ingeniería de Sonido. Con experiencia en el estudio produciendo Rock, Jazz, Música Folklórica y Afro-caribeña, ha colaborado con los más reconocidos artistas panameños en producciones discográficas y bandas sonoras.

Foto: Afro Headshot

Foto: Afro Headshot

 

Su instrumento principal es la guitarra. Además, es uno de los pocos intérpretes de armónica blues en Panamá, siendo artista representante de la reconocida marca Hohner. Desde el año 2005, trabaja en la organización del Panama Jazz Festival. En el 2010 empezó a colaborar con el equipo de Admisiones de Berklee College of Music. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Danilo Pérez, organización panameña que desarrolla programas de educación musical para niños y jóvenes en riesgo y promueve la música como herramienta de cambio social. Es también parte del comité evaluador para las becas de la Fundación Cultural Latin Grammy.

Javier Medina Bernal: ¿Desde qué edad te atrapó la música?

Billy Herron: Desde que tengo memoria. Recuerdo alguna clase de guitarra que tuve a los cinco o seis años. Luego, durante los años críticos de la dictadura, mi tío Víctor Méndez Fábrega (q.e.p.d.) nos daba clases a mis primos (sus hijos) y a mí. Cuando cumplí los doce años, retomé clases con un profesor particular durante algunos años. Vengo de una familia a la que le gusta mucho la música y las reuniones sociales donde se tocan y cantan canciones.

J.M.B.: ¿Tus padres qué rol han jugado en tu educación musical?

B. H.: No siempre estuvieron de acuerdo con que me dedicara profesionalmente a la música, pero pese a ello me apoyaron.

J. M. B.: ¿Cuándo tuviste tu primera guitarra y de qué modelo y marca era?

B. H.: A los cinco años, no recuerdo marca ni modelo. A los diez o once, recuerdo tener una Yamaha de aprendiz, que sonaba bastante bien.

J. M. B.: ¿Qué fue primero, la guitarra o la armónica? ¿Cuál prefieres?

B. H.: A veces siento una atracción muy fuerte por la armónica, pero la mayoría del tiempo me inclino por la guitarra. Es un instrumento más propicio para componer, arreglar o trabajar en canciones.

J. M. B.: ¿Qué te gusta de tocar armónica?

B. H.: Es un instrumento sumamente pasional, es una natural extensión de tu voz. Siempre le puedes buscar un espacio en cualquier ensamble, porque tiene un sonido muy peculiar, muy poca gente la toca. Solo hay que saber usarla y no sobrecargar. Soy muy apasionado del blues, y la armónica es un instrumento casi primordial en este género.

J. M. B.: Háblame sobre tus influencias como guitarrista, ¿Cuáles son tus héroes guitarrísticos?

B. H.: George Harrison, Hendrix, Alex Lifeson (Rush), John Frusciante, Manuel Galbán, de Cuba, Bill Frisell. Y siempre me han inspirado los sidemen o algunos multiinstrumentistas menos protagónicos que han tocado o tocan con artistas que admiro, como Jesse Ed Davis, Steve Cropper, Cornell Dupree, Greg Leisz, David Hidalgo, Mark Ribbot.

Foto de perfil en redes sociales

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J. M. B.: ¿Qué piensas de los guitarristas virtuosos que tocan muy rápido?

B. H.: Es como cuando estas tranquilo en la autopista y te pasa un auto rapidísimo al lado con un motor muy ruidoso, solo pienso «Que le vaya bien». Es decir, los respeto y admiro su talento y dedicación, pero no es mi carrera ni mi objetivo. Estoy más enfocado en la búsqueda de un buen sonido y la armonía en general en todos los aspectos de la música.

J. M. B.: Escoge: Gibson o Fender.

B. H.: Fender Telecaster.

J. M. B.: ¿Qué grandes intérpretes de la armónica nos puedes recomendar?

B. H.: En la diatónica y blues : Little Walter Jacobs, Sonny Boy Williamson II, Kim Wilson, Charlie Musslewhite, Charlie McCoy, Howard Levy.
En la cromática: Stevie Wonder, Roni Eytan, Franco Luciani, Gabriel Grossi, Antonio Serrano (España) y por supuesto Toots Thielemans.

J. M. B.: Cuéntanos sobre tus colaboraciones con músicos como Danilo Pérez, Los 33, Osvaldo Ayala.

B. H.: Danilo Pérez es mi mentor y mi amigo, un increíble compositor, pianista, activista social y emprendedor. He colaborado en el estudio con él produciendo algunas grabaciones. Soy parte de la junta directiva de la Fundación Danilo Pérez, ONG que promueve la educación musical y el uso de la música como herramienta de cambio social. Creo en su visión y en la música que hace, es un panameño ejemplar. Los 33 fue donde inicié como profesional de la música, donde entendí a lo que realmente me quería dedicar. Estoy eternamente agradecido con ellos. Qué te puedo decir de Osvaldo Ayala, es un extraordinario intérprete y principal exponente a nivel internacional de nuestra música folclórica, no he escuchado a nadie que transmita ese nivel de pasión y sentimiento. En Osvaldo Ayala, voz y acordeón son uno. He trabajado en varias producciones con él. Siempre está abierto a cualquier invento y experimentación. Siento que su voz/acordeón deberían ser declarados patrimonio de la humanidad.

Foto: Luis Cantillo

Foto: Luis Cantillo

 

J. M. B.: Háblanos sobre Los Beachers.

B. H.: Son una manifestación sonora de la fusión de estilos que se da en Panamá. Combinan el sonido afrocaribeño, calipso, salsas, boleros y cumbias con el soul de Memphis y Detroit, el doo woop y el jazz y tienen un swing realmente único. En ese grupo se combinan casi todas mis pasiones musicales. Además, son un ejemplo de compromiso y disciplina. Su director, Lloyd Gallimore, aparte de su increíble forma de tocar el teclado, es un líder ejemplar tanto en su manejo profesional como en el personal. Estamos conceptualizando una próxima producción y estoy proponiendo que el álbum sea un homenaje a Lloyd Gallimore, quien ha dedicado una vida entera a llenar nuestras vidas de sabor y alegría con Los Fabulosos Beachers de Bocas del Toro.

J. M. B.: ¿Con qué leyendas te gustaría trabajar?

B. H.: Con Rubén Blades, Stevie Wonder, David Byrne, Ringo Starr, Daniel Lanois, Jackson Brown, Pablo Milanés, Peter Gabriel, Omara Portuondo, Keith Richards, Susana Baca, Brian Wilson, David Hidalgo. Pero también con mucha gente actual, como Eduardo Cabra, Dhani Harrison, Sean Lennon, Gaby Moreno, Javier Limón y Haydee Milanés, por ejemplo.

J. M. B.: ¿Te consideras una persona obsesiva? ¿Es importante ser obsesivo en el mundo de la creatividad?

B. H.: No soy tan obsesivo, ya que he visto a personas y músicos mucho más obsesivos que yo. Soy un poco disperso, pienso que por esto soy productor y multiintrumentista, me cuesta mucho dedicarme exclusivamente a una sola cosa. Pero, cuando me comprometo con algo, se activa la obsesión y pongo todos mis talentos al servicio de ello y trato de darlo todo para que resulte lo mejor posible. En mi experiencia, cuando he sido demasiado obsesivo, me he llenado de frustración, lo cual perjudica el proceso creativo y mi estado emocional. He aprendido a fluir y hacer lo mejor que puedo con lo que tengo y sacarle lo mejor a la gente que me rodea intentado llevar un ambiente agradable de trabajo. Trato de generar siempre una buena energía en mi entorno. Ser obsesivo, pues, no siempre es favorable.

J. M. B.: ¿Es importante conocer diversos estilos musicales y estar siempre abiertos a la fusión de géneros?

B. H.: Sin duda, creo que eso define mi trabajo, aunque tengo una formación rocanrolera, me muevo con fluidez entre distintos estilos y me rodeo de músicos y artistas que me ayudan a sentir e internalizar diferentes estilos. Pero más que apreciar estilos de manera forzosa, siento que el aprendizaje se da cuando encuentras canciones que te gustan que resulta que pertenecen a algún estilo no convencional, entonces comienzas explorar esas áreas. Un ejemplo es Yo vengo a ofrecer mi corazón, de Fito Páez. Siempre escuché el tradicional rocanrol de Fito, y cuando escuche ese hermoso tema, me conectó con el folclor sudamericano, y de ahí en adelante he apreciado mucho más las chacareras, las zambas y el repertorio de cuecas y tonadas de Sudamérica. Ese mismo ejercicio lo he experimentado con otros estilos.

J. M. B.: Háblanos sobre el trabajo de reclutamiento de músicos que llevas cabo para Berklee.

B. H.: Por muchos años trabajé para la oficina de admisiones de Berklee, viajando por América Latina, orientando a músicos interesados en los programas de dicha universidad, donde yo mismo realicé mis estudios en producción musical. Es un trabajo que valoro mucho, porque cada joven que conozco me recuerda mi nivel de incertidumbre cuando me estaba decidiendo por emprender estudios en la música, y me hubiera gustado que alguien me diera la orientación que ahora me toca dar.

Con Karla Lamboglia. Foto: Luis Cantillo

Con Karla Lamboglia. Foto: Luis Cantillo

 

J. M. B.: Algún momento vergonzoso que hayas pasado y del cual hayas aprendido.

B. H.: De esos se aprende, pero no se cuentan, ja, ja, ja.

J. M. B.: ¿En qué influye ser padre en la carrera del músico? ¿Compartes tu proceso creativo con tus hijos?

B. H.: Es hermoso y también complicado. Los músicos somos bastante obsesivos con nuestro trabajo y a veces la familia y las responsabilidades como papá te pueden sacar de lo que quisieras estar haciendo en el estudio, pero es parte de la vida, y es nuestro deber formar personas sanas y responsables, con herramientas para enfrentar las dificultades de la vida. Así que, teniendo en cuenta eso, la familia es la producción más importante que tenemos por delante, todo lo demás es pasajero y temporal. A los niños hay que integrarlos en el proceso creativo, y es un ejercicio para todos los papás buscar formas de integrarlos. Por ejemplo, acá están mis hijos en clases de música y estamos aprendiendo canciones juntos. Cuando ellos se aprenden alguna canción sencilla en guitarra, yo trato de acompañarlos en algún instrumento que quiero practicar (lap steel, mejorana, banjo, piano), así practico con ellos en un ambiente divertido.

J. M. B.: ¿Qué tienes en tu playlist de Spotify?, o ¿qué discos tienes en casa?

B. H.: Tengo demasiados playlist en Spotify, según instrumento, estilos, sellos disqueros, temas a estudiar, temas con drum machines, bajos interesantes, armonía de voces. Para cada artista con quien trabajo, creo un playlist colaborativo, para ambos incluir canciones y nutrirnos de música. En casa estoy escuchando vinilos. Tengo a la vista a Curtis Mayfield, Chuck Berry, Robi Draco Rosa Vagabundo, Duke Ellington, Talking Heads, Beach Boys Pet Sound, Blonde on Blonde de Bob Dylan, Lord Panama, calipso en Panamá.

J. M. B.: Diez discos que te llevarías a una isla desierta.

B. H.:
The Beatles – Anthologies 2 y 3.
Stevie Wonder – Best Of.
Antonio Carlo Jobim – Stoneflower.
Beach Boys – Pet Sounds.
Ruben Blades – Siembra.
Bob Marley & The Wailers – Survival.
Miles Davis – Kind of Blue.
Muddy Waters – Woodstock Concert.
Billie Holiday – Essential.
Donny Hathaway – Live.

J. M. B.: Si jugáramos a reemplazar un equipo de futbol, incluyendo al entrenador (un total de doce), con músicos o bandas de cualquier género importantes para ti, ¿quiénes serían esos músicos y bandas?

B. H.: Soy muy malo en deportes y no sigo ninguna liga, pero voy a hacer el intento.
Equipo mundialista
Formación 4-3-3

  • Director técnico: Rubén Blades.
  • Portero: Cindy Blackman.
  • Defensas: John Paul Jones, Sheila E., Ray Barreto, Jim Keltner.
  • Medio campo: Cerati, Dr. John, sección de metales de la Fania.
  • Delantera: Residente, Alicia Keys.

J. M. B.: ¿Qué consejos le das a las nuevas generaciones de músicos?

B.H.: Prepárense con amor y respeto al arte. Aprendan a escuchar, no es solo tocar por tocar. Tengan una conversación con su instrumento y los demás músicos. El instrumento es para pintar el silencio, no para tacharlo y rayarlo. Rodéense de personas mejores o igual a ustedes, busquen mentores. Eliminen el celo y la envidia de sus vidas: a todos nos tocan nuestras oportunidades en el momento preciso, lo único que podemos hacer es dar lo mejor cada instante. Nunca dejen de estudiar. Cultiven el ver la música como un vehículo para servir a los demás, no solamente para servirse a sí mismos.

 

 

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