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Por mucho que intentemos modernizarlos, los museos todavía arrastran ese aire entre sagrado y fúnebre. Es una mezcla de silencio sepulcral, marcos dorados y una quietud de siglos que parece pensada para que el tiempo se detenga y la memoria no moleste demasiado.

Pero, de vez en cuando, llega una artista, abre una brecha y todo se tambalea. Ahí es cuando el museo deja de ser un almacén de cosas bonitas para volver a ser lo que siempre debió ser: un terreno en conflicto. Eso es lo que ocurre con Primi-tiva: como planta a la tierra. La pieza de Kay Zevallos Villegas llega al Thyssen para atravesar las salas, incomodar y transformar al edificio de golpe.

KAY se mueve entre la danza, el teatro y la antropología. Trabaja desde un lugar que a Occidente siempre le ha dado cierto reparo: ese espacio donde el cuerpo todavía recuerda lo político y lo ancestral. En su propuesta mezcla ritos, estética drag y archivo colonial para cuestionar esas historias que, durante demasiado tiempo, convirtieron lo indígena en un simple adorno exótico para la vitrina.

Ese guion que parte la palabra Primi-tiva por la mitad sirve para destapar la violencia que arrastra el concepto. Durante siglos, en Europa usamos ese término para señalar lo que nos parecía “atrasado” o inferior. KAY lo coge, le quita el barniz colonial y nos lo devuelve como una raíz que late. Aquí lo primitivo ya no es el pasado, es el origen y la memoria física.

 

Madre-Lupuna, foto-performance y vídeo, 2025. Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana, Iquitos-Perú. Concepto, dirección y performance: Kay Zevallos Villegas (KAY) Captura fotográfica: Musuk Nolte L’Écaille, escultura en látex, algodón, pigmento  natural (achiote), 30 x 33 cm, 2023 © Kay Zevallos Villegas

 

Es inevitable acordarse del Mata Mua de Gauguin, pero aquí la historia es otra. Mientras el francés proyectaba una fantasía para el público europeo, Kay responde con una presencia arrolladora: una drag amazónica, llena de escamas, que recorre el museo como una aparición lunar. Es, a partes iguales, una celebración y un espectro.

En esta obra el glamour no es para evadirse, es un arma. Las lentejuelas funcionan como una armadura y el maquillaje no oculta nada, y te obliga a mirar lo que a veces preferimos ignorar. Con cada gesto, KAY lanza una pregunta incómoda a la institución: ¿Quién decidió qué cuerpos merecían estar en la pared y cuáles fueron explotados mientras se saqueaba su tierra?

En Primi-tiva: como planta a la tierra el cuerpo te vibra cerca, y propone algo que todavía nos cuesta digerir en las instituciones europeas: que el conocimiento no tiene por qué entrarnos siempre por los ojos.

 

  • Hora: 18:00
  • Lugar: Hall
  • Acceso libre hasta completar aforo

 

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