Un festival nunca se da por cerrado hasta que suena la última nota. Y aunque fastidie que un imprevisto te trastoque los planes, a veces el azar te regala sorpresas tremendas. Ha vuelto a pasar en la nueva edición del Canela Party. La caída a última hora de Getdown Services —que avisaron en un comunicado que no podían volar a Torremolinos— ha sido un jarro de agua fría, sí; pero la organización reaccionó con reflejos fichando a Prostitute, una de las bandas más crudas e intensas del underground estadounidense actual. Un chasco perderse al dúo británico, claro, pero son cosas que pasan en cualquier gira internacional.
Nacidos en Dearborn (Míchigan) allá por 2020, en pleno confinamiento (cuando brotaron proyectos a patadas para capear la incertidumbre), Prostitute es de esos grupos imposibles de encasillar. Ellos hablan de un cruce entre post-punk experimental y rock de raíces árabes, aunque verlos sobre el escenario rompe cualquier etiqueta. Sus directos son pura visceralidad. Son shows físicos, tensos y por momentos incómodos, empujados por el magnetismo de su cantante, Moe Kazra, y por un mensaje político suena completamente sincero.
Esa rabia de sus comienzos sigue vivísima en una propuesta que huye sin miramientos de la zona de confort. Fue con Attempted Martyr (2025) cuando terminaron de entrar de lleno en el radar de la prensa internacional, que llegó a definir el álbum como una espiral frenética de violencia, descontrol y deseo. No hacen canciones para complacer ni buscan la palmadita en la espalda: buscan sacudirte.
Más allá del trago amargo, el Canela Party vuelve a sacar pecho de su gran virtud, que es armar un cartel libre de complejos y alejado de los caminos más sobados. Del 27 al 29 de agosto, Torremolinos será otra vez el punto de encuentro de la escena alternativa más inquieta. Por sus escenarios pasarán nombres como Unknown Mortal Orchestra, Sandré, Baiuca, CERVATANA, Deafheaven, FUET!, Melody’s Echo Chamber o Nation of Language, reflejo de una diversidad sonora donde conviven sin despeinarse el pop psicodélico, la electrónica de raíz, el blackgaze, el post-punk y el indie más peleón.


