Seleccionar página

Como no podía ser de otra forma, Icónica Santalucía Sevilla Fest volvió a brillar en su edición 2025 con una organización impecable y un despliegue técnico de primer nivel. El corazón monumental de la Plaza de España acogió una velada musical que conjugó tres estilos tan dispares como complementarios —punk combativo, mestizaje político y funky andaluz—, en una cita que logró reunir a varias generaciones en un mismo clamor: música, conciencia y celebración.

 

El pistoletazo de salida lo dieron los sevillanos Reincidentes, quienes jugaron en casa y lo demostraron desde el primer acorde. Su punk-rock afilado y sin concesiones desplegó toda su rabia lúcida con un repertorio que apeló a la memoria colectiva. Ni el calor de la tarde frenó la entrega del público, que coreó con entusiasmo temas como “Vicio”, “¡Ay! Dolores”, “La republicana”, “Grana y oro” o “Aprendiendo a luchar”. Himnos atemporales que todavía hoy resuenan con fuerza en quienes no han perdido la conciencia crítica.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

Uno de los momentos más celebrados de su actuación fue la aparición del también sevillano Albertucho, que subió al escenario para interpretar junto a la banda “Los hijos de la calle”. Un guiño a la escena local y un gesto emotivo que arrancó una ovación cerrada. El cierre, con “Andalucía entera”, fue pura reivindicación identitaria y musical, poniendo broche a un set enérgico y directo al corazón.

Entre actuaciones, Icónica volvió a demostrar por qué se ha consolidado como uno de los festivales mejor organizados del país. Cada intermedio sirvió no solo para oxigenar al público, sino para transformar el escenario con rapidez y precisión, asegurando que cada banda contara con el entorno y la sonorización adecuada. Un lujo logístico que rara vez se menciona, pero que aquí fue visible y digno de aplauso.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

Con el ambiente ya caldeado y el compromiso político flotando en el aire, llegó el esperado regreso de La Raíz. Tras siete años de silencio, los valencianos volvieron a Sevilla con fuerza renovada, abriendo con “A la sombra de la sierra”, dejando claro que la chispa seguía intacta.

Lo que siguió fue un recorrido sin freno por sus grandes himnos: “Muérdeles”, “Borracha y callejera”, “La voz del pueblo”, “Elegiré”, “Radio clandestina” o “El lado de los rebeldes”, intercalando discurso político sin tapujos —desde Palestina a la huelga del metal—. El público respondió con el mismo ímpetu, transformando la plaza en una olla a presión de conciencia y emoción compartida.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

El clímax llegó con “Entre poetas y presos”, que fue mucho más que una canción: fue comunión, memoria y desahogo colectivo. Una interpretación redonda que selló una actuación vibrante, sentida y de regreso triunfal.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

Y cuando la intensidad parecía haber tocado techo, O’Funk’illo tomó el relevo para convertir la Plaza en una auténtica pista de baile al aire libre. Su “funky andaluz embrutessío” volvió a hacer estragos entre el público, que no dejó de moverse ni un segundo durante un set cargado de flow, desparpajo y virtuosismo.

Temas como “Rulando”, “En el campito”, “Nos vamos pal Kely” y el infalible “A jierro” desataron una fiesta colectiva en la que el carisma de Andreas Lutz fue tan protagonista como la técnica impecable de una banda en estado de forma. Mención especial para Pepe Bao, cuyo bajo sigue siendo uno de los más reconocibles y arrolladores del panorama nacional, dejando estelas de slap que sacudían el suelo.

 

Foto: Juan Antonio Gámez

 

La noche del 20 de junio quedará sin duda entre las más memorables de esta edición del Icónica Fest. Lo que comenzó con la furia incendiaria de Reincidentes, se transformó en compromiso poético con La Raíz y culminó en explosión funk de la mano de O’Funk’illo. Tres bandas, tres estilos, tres formas de entender la música… pero un mismo resultado: un público emocionado, entregado y agradecido bajo el cielo de Sevilla.

 

 

 

Comparte este contenido