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Pastoreo, desplazamiento y resistencia. Estos son los ejes de Ser Pastora, la nueva creación de la coreógrafa Laura Morales que aterriza ahora en el Teatro Central.

 

Antes del estreno, hablamos con la bailarina y coreógrafa Laura Morales para desgranar los hilos que conectan la trashumancia con la escena contemporánea, el desgaste invisible que arrastran los procesos de creación y la fragilidad de unos circuitos culturales que no dejan de estrecharse. En el corazón de la pieza late una pregunta que nos interpela:

¿Cómo sostener hoy una práctica artística definida por la precariedad, el movimiento perpetuo y la necesidad de habitar, siempre, un tránsito constante?.

Tanto el campo como la cultura no pueden estar sobreviviendo siempre por amor al arte y a los cuidados

 

Foto: Juan Antonio Gamez

 

¿Qué puede tener en común una bailarina y coreógrafa de contemporáneo con una pastora de ovejas? De entrada, poco o nada. Pero en Ser Pastora, de Laura Morales, esa conexión se vuelve tan evidente que llega a escocer. Olvidaos de los paisajes de postal o de la nostalgia bucólica para Instagram; aquí lo que se pone sobre la mesa es la precariedad más cruda. La pieza utiliza el viaje estacional de los pastores para hablarnos de algo mucho más actual: lo difícil que es sobrevivir en la creación contemporánea cuando los circuitos se estrechan y lo único que te mantiene en pie es, literalmente, la vocación.

“Si no hago esto, me derrito”. Es lo primero que te suelta la coreógrafa durante la charla y, la verdad, te deja el cuerpo frío. Es una declaración de supervivencia pura. Al final, el campo y la cultura se parecen en lo fundamental: ambos habitan siempre la cuerda floja, aguantando como pueden dentro de estructuras que se caen a pedazos. La obra nos baja a la tierra de un plumazo para recordarnos que el arte no es un adorno, sino una necesidad básica, aunque a veces se nos olvide (o nos obliguen a olvidarlo).

 

Nuestras cañadas reales son los pocos circuitos y espacios de residencia que quedan

 

 

Foto: Juan Antonio Gamez

 

Lo que más cala de la propuesta es cómo reconfiguramos el concepto de las “cañadas reales”. Esas rutas históricas por las que antes circulaba el ganado son hoy, para quien se dedica a la danza, las residencias, las salas de ensayo y los teatros públicos. Pero el diagnóstico es gris: nuestras cañadas se están borrando. Hay menos espacios, la competencia es feroz y el día a día se pierde en un bucle infinito de burocracia y formularios. Y seamos realistas: por mucho que ames tu oficio, de la vocación no se come, y menos cuando el buzón se llena de denegaciones sistemáticas.

Ante este panorama, lo que está salvando los muebles son los proyectos pequeños. Esas iniciativas independientes, muchas de ellas asentadas en el mundo rural, que se han convertido en verdaderos refugios de dignidad. Son redes frágiles, por supuesto, pero son las que de verdad aguantan el tirón cotidiano de la danza hoy en día.

Crear desde la sequía

 

Hay una cantidad de artistas increíbles en este país que directamente dejan de trabajar en la cultura

 

Foto: Juan Antonio Gamez

 

Eso sí, no toda la responsabilidad se queda en los despachos institucionales. Como público, también tenemos lo nuestro. Nos hemos vuelto cómodos: a veces solo vamos al teatro si el cartel lo encabeza el rostro mediático de turno, mientras las salas alternativas se quedan a medio gas. El mensaje de Ser Pastora es un tirón de orejas necesario: hay que arriesgarse, asomarse a lo que no sale en la tele y cuidar el tejido local antes de que sea tarde y cierren nuestras salas.

Es especialmente punzante el contraste que se menciona entre Madrid y otras zonas, como Andalucía. Ese miedo estructural a programar a artistas de la propia tierra por si no se llena el aforo… eso duele. Al final, la conversación te deja con un runrún en la cabeza que tarda en irse:

¿hasta cuándo se puede seguir tirando del carro antes de que el agotamiento te obligue a abandonar el camino?

 

Tenéis que consumir cultura, venid a salas y arriesgaros.

 

Ser Pastora – 8 y 9 de mayo en Teatro Central

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

  • Idea, dirección e interpretación Laura Morales
  • Asistencia de dirección Alessandra García
  • Dramaturgia Julio León / La Ejecutora y Laura Morales
  • Diseño de espacio escénico Julia Rodríguez y Fran Pérez / La Ejecutora
  • Diseño de iluminación Benito Jiménez
  • Diseño de espacio sonoro Isabel Do Diego
  • Diseño de vestuario Gloria Trenado / NANTÚ
  • Creación de peluca Sarah Kceres
  • Diseño de Imagen Dani de Carnealcorte
  • Producción Verónica Morales
  • Distribución Inma Juárez
  • Espacios colaboradores Castillo Palacio Magalia- INAEM, Festival TNT Terrassa en colaboración con el Corralito, Centro Coreográfico La Gomera

 

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