Se pone en marcha la cuarta edición de Bailando en Plata. Jornadas y Residencias de Creación Artística en Extremadura y Andalucía. Impulsado por la Asociación Andaluza de Compañías y Profesionales de la Danza (PAD), con la colaboración del Ministerio de Cultura y la coordinación de Trans-Forma Producción Cultural, el programa vuelve a activarse durante la primavera de 2026 en municipios que rara vez aparecen en el radar centralista de la danza contemporánea.
En la Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros se escuchará el roce de dos cuerpos que buscarán apoyarse sin invadirse. No habrá música todavía. Sólo respiración, pasos cortos, el peso cambiando de un pie a otro. Cristina Khai y Gracia Ferris llegarán en los próximos días para desarrollar Lo que no crece en el suelo, una pieza que parte de una imagen humilde —una patata— convertida en detonante coreográfico.
La obra indagará en lo que permanece bajo la superficie. Las creadoras han citado el documental Los espigadores y la espigadora, de Agnès Varda, como referencia ética: recoger lo que queda fuera, atender lo que parece menor. Durante la residencia, el dúo profundizará en una fisicalidad basada en la proximidad y el sostén, trabajando la relación como territorio sensible.
Semanas después, en Montalbán de Córdoba, el teatro municipal acogerá el proceso de Ser forastera, la nueva creación de Melisa Calero. El zapateado funcionará como pulso que se verá atravesado por capas electrónicas. La pieza investigará la identidad como territorio inestable, como lugar de fricción entre herencia y desplazamiento. El cuerpo dialogará con códigos diversos sin instalarse definitivamente en ninguno, poniendo en cuestión la idea misma de pertenencia.
En abril, el recorrido llegará a Zalamea la Real. El Teatro Ruiz Tatay abrirá sus puertas a La esquila, proyecto de Charo Martín y Olga Santín. Una pequeña campana —la esquila que marca el pulso de la rondalla del Rosario— servirá como punto de partida simbólico. El sonido organizará el tiempo y propondrá una reflexión sobre el gesto colectivo trasladado al lenguaje contemporáneo. Voz y movimiento se entrelazarán en un proceso que buscará traducir memoria sin caer en la reproducción literal.
El itinerario concluirá en Almendralejo. En el Teatro Carolina Coronado, La Imbuición integrada por Alejandra Ruiz de Alda y Raquel Lao ultiman Somos Oro, una pieza que abordará la juventud desde su doble filo: potencia y vulnerabilidad. La creación explorará la necesidad de trascendencia, el peso de la mirada ajena y la construcción de la feminidad como superficie expuesta. La fisicalidad oscilará entre la euforia y la detención, entre el impulso y la conciencia de finitud.
La cuarta edición de Bailando en Plata cambiará la luz, cambiará el suelo, cambiará el ritmo del día en cada municipio. Y en esa variación —en ese desplazamiento hacia contextos menos habituales para la producción contemporánea— la danza encontrará un espacio donde mostrarse, y un lugar donde hacerse.




