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Hay procesos de creación en los que es natural que la idea que les dio pie, esté presente como si de un eco se tratase. Empezando porque no todas las piezas precisan recurrir a modelos narrativos, otras les bastan imágenes, frases…, a las cuales hacer alusión hasta alcanzar su autonomía.

 

En esta línea, los integrantes de esta compañía belga, nos presentan a Voice Noise como una respuesta a que a lo largo de la historia han sido silenciadas las voces de las mujeres, independiente, de lo que han aportado a la constitución de lo que podríamos llamar “civilización”. Así que estos profesionales pusieron en valor a aquellas voces a través de una multitud de canciones y otros elementos que compusieron al espacio sonoro, conformando una atmósfera, en la que aunque el tiempo sigue corriendo como estamos acostumbrados, el “paisaje” y sus habitantes son susceptibles de cambiar con tan sólo poner a operar una pauta que altere las interacciones entre los mismos y, no menos importante, su forma de ser y estar.

Pero, insisto, esto sólo fue el punto de partida de Voice Noise, puesto que en escena salieron a relucir las peculiaridades de cada uno de sus intérpretes a través de solos y demás recursos de composición, que se aunaron a momentos corales en los que parecía habían “fundado” un mundo en el que su “combustible” proviene, precisamente, de todas las modalidades de esas voces femeninas.

En paralelo, también cabe disfrutar de esta pieza tratando de descifrar cuáles son las causas que desencadenaban a las acciones individuales y colectivas de sus intérpretes; las que consiguieron dejar a la obra en suspensión varias veces; etc.… Lo cual sólo maestros de la dirección y la composición escénica como lo es Jan Martens, tienen a su alcance. Sino no se explicaría de manera formal y conceptual el que la pieza se haya extendido hasta los cien minutos de duración, con la misma frescura con la que empezó.

 

Foto: Phile Deprez

 

 

Es más, si Jan Martens/ Grip y su equipo se lo hubiese propuesto, aunque sea como un “juego”, Voice Noise pudo haberse prolongado media hora más sin ningún tipo de perjuicio, porque todo tenía un sentido y un significado por sí mismo, haciendo irrelevante que cada una de sus partes fuesen traducibles o no en palabras. Esta es una de las cosas que erigen a la danza contemporánea como una de las disciplinas más abstractas y, en ocasiones, crípticas que hay (siempre y cuando que se sea consecuente con las premisas que uno ha introducido en escena). Sin olvidar, que es factible que nos topemos con una creación que se vale de este lenguaje como vehículo para comunicar algo (lo cual está en consonancia con la razón de ser de las artes escénicas), lo que no debería suceder bajo ningún concepto, es exponer algo que está vacío de contenido (sea de tipo formal o no), por más que haya gente “moviéndose en el espacio” enfrente de unas personas que, circunstancialmente, harían de las veces de público.

No basta con auto percibirse como un “profesional-especialista” para vivir de la “renta” que nos proporciona tener a nuestros cuerpos instruidos en una técnica que esté previamente fundamentada, y tampoco fiarnos de nuestras capacidades de “resolver” de uno encontrarse en un aprieto durante una función y demás cosas por el estilo. Ya que bailar, entre otras cosas, supone saber conducir a otra dimensión la temática que dio lugar a que se esté sobre un escenario. Allí es dónde localizo parte de la profunda relación que existe entre la danza contemporánea y la filosofía.

 

Foto: Phile Deprez

 

 

Por tanto, si no hay contenido que sustente a una creación y, en consecuencias, a la dirección de unos intérpretes, no hay danza (incluyendo, por supuesto, a las improvisaciones que se comparten ante un público), es decir: Es insuficiente y “hueco” todo discurso que se apoye en “lo espontáneo” (por más que surja de una buena intención), porque justo esta “espontaneidad” se debió haber estado trabajando incontables horas, a través de un sinfín de fórmulas destinadas a una creación en concreto guiadas por un director, porque si no se cae en dinámicas cercanas al “lo que me sale”. Por si queda alguna duda, les hablo de aquello que dotó de credibilidad y calidad al trabajo de los profesionales que han estado involucrados con Voice Noise.

Sinceramente, Voice Noise es de las mejores piezas que he visto en lo que va de temporada. Además, me resultaba tan relajante y enriquecedor pasar por la experiencia de presenciar a este trabajo, que creo que habitar un “hogar” debe parecérsele.

 

 

 

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