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La verdadera grandeza del Monkey Week no se mide en los nombres de gran tamaño en su cartel, sino en aquellos que forman sus cimientos. Perderse cual arqueólogo entre los escondites de su abrumadora programación, donde esperan cientos de nombres por descubrir, se convierte en una necesidad vital para quien entiende la música como un territorio de hallazgos. Del 19 al 21 de noviembre en El Puerto de Santa María, es en las distancias cortas y en los escenarios más recónditos donde se cocina el futuro.

 

Cualquier melómano que sea usuario habitual de festivales sabe que la experiencia más gratificante de uno de formato urbano consiste en dejarse llevar por la intuición, olvidarse de los horarios y de la programación y adentrarse a ciegas en un escenario a priori secundario, o no, para salir de allí con una nueva devoción y un nuevo ídolo a quien sacrificarle tiempo y vida. En esa labor de rastreo entre la maraña de propuestas emergentes, hay este año una nómina de nombres que queremos destacar en ACHTUNG! ya sea por su singularidad, por su urgencia o por su capacidad para reescribir los códigos del underground.

 

 

 

Comenzando por el flanco andaluz más post-todo, Construimos Escaleras encarnan a la perfección el misterio y la efervescencia de la escena malagueña. Nacidos de un garaje en el barrio de Fuente Olletas (cerca del rótulo de la tienda de cortinas que bautiza uno de sus temas, Cortinahogar) y apadrinados por Carlangas en Caries Records, este quinteto integrado por Iván, Samu, Fausto, Paul y Nilsson transita un momento de definición fascinante. Su propuesta conecta el groove post-punk y el funk primitivo con una forma muy del sur de entender la psicodelia y el baile, bebiendo de referentes como Talking Heads, Gang of Four o de los sevillanos Fiera. Tras publicar su sorprendente primer álbum, Ecléctico y al pie, su paso por El Puerto promete ser una auténtica fiesta de agitación física y discurso claro.

 

 

 

Desde tierras barcelonesas llega Paco Te Quiero, banda que nació en 2022 como una broma entre amigos, seis estudiantes que se conocieron en la escuela de cine, y que ha terminado consolidándose con la publicación de su primer larga duración, Hay un pez naranja en el suelo del metro. El disco, que nace en una etapa de incertidumbre total y de resistencia urbana, secuestra la narrativa cinematográfica para hablarnos sobre la experiencia de sentirse extranjero y asfixiado en la gran ciudad. Si aún no los conoces, podemos adelantarte que su sonido se sitúa entre la melancolía pop, las texturas hipergranuladas de pedaleras gigantes y el shoegaze guitarrero de bandas como Alvvays, DIIV o The Pain of being pure at Heart. Un colectivo en toda regla subido al escenario para mostrarnos sin tapujos y con honestidad todo el chorro emocional que les fluye por dentro mientras te destrozan los oídos. Bravos.

 

 

En el apartado de las apuestas internacionales verdaderamente audaces, gracias este año a la colaboración con la AECID que hará también posible la presencia de los congoleños Fulu Miziki o de las tanganicas The Zawose Queens, la presencia del keniano Kabeaushé promete desde ya ser uno de los seísmos de la edición. Originario de Nairobi y vinculado al sello Nyege Nyege Tapes, el artista y su alter ego, the Shé, traerán a El Puerto una propuesta eufórica que mezcla sin complejos hip-hop old-school, pop futurista y rave desbordante. Consolidado tras arrasar en festivales de todo el mundo con su último trabajo, Hold on to deer life, There´s a black boy behind you!, sus directos trascienden el concierto convencional para convertirse en ceremonias colectivas de energía celestial, baile desenfrenado y altas dosis de teatralidad.

 

 

El contrapunto en el cartel de libertad, libre albedrío y riesgo absoluto lo protagoniza una alianza impredecible sobre las tablas, el que forman los zaragozanos Rosin de Palo y la arpista Alba Calva. Los maños, Mario y Samuel, curtidos en el conservatorio pero poseídos por un instinto indomable y punki que los sitúa en la primera posición de la lista de herederos de Za!, se unen a las texturas delicadas de Alba Calva para conseguir una experiencia sonora abierta que se basa en la improvisación en directo, la percusión, el contrabajo y la exploración libre. Tras haber demostrado de lo que son capaces en escenarios como el del Paraninfo, esta suma perfecta de tres propone un encuentro fascinante entre el art-punk de distorsión y la escucha activa de vanguardia, donde los disfraces, el ruido, la locura, los gritos y el virtuosismo sin ataduras garantizan uno de los momentos más lisérgicos del festival.

 

 

Y para cerrar este mapa de joyas ocultas, hablamos ahora de La Jvnta. Su presencia este año en el Monkey Week sintetiza la capacidad del festival para dar cabida a los cruces y propuestas más estimulantes, en este caso entre la electrónica de raíz, el compromiso político y la agitación andaluza. Afincados en Sevilla y arropados por Calaverita Records y por su flamante debut de larga duración, Por ahí van los tiros, el cuarteto reformulado (formado ahora por Adriana Puentes, Álvaro Morato, Ismael Prieto y Mugre) cultiva lo que ellos mismos han bautizado como post-punk neomudéjar. Su sonido surge de la tensión guitarrera y los violines eléctricos, de la rumba y las cadencias latinas y también de letras que abordan la memoria histórica y la urgencia social sin caer en panfletos baratos. De su paso por El Puerto de Santa María se espera un directo expansivo y profundamente combativo.

 

 

Descubrimientos como estos que os recomendamos en ACHTUNG! recuerdan la necesidad innegociable de que sigan existiendo refugios culturales de la naturaleza del Monkey Week. En una industria musical cada vez más claudicada por la tiranía del algoritmo, los números de escuchas y la hipertrofia acartonada de los macroeventos hechos a golpe de talonario, santuarios como este funcionan como auténticos ecosistemas de resistencia. Espacios donde el riesgo artístico prime sobre la rentabilidad inmediata y donde el público acuda no a confirmar lo que ya conoce, sino a dejarse sorprender por lo insospechado. Al fin y al cabo, solo en la oscuridad algún bar perdido o bajo las bombillas de colores de una pista de coches de choque en El Puerto de Santa María cobra verdadero sentido ese histórico y acertado lema que nos invita a adelantarnos al tiempo y escuchar hoy los grupos del mañana.

 

 

Monkey Week 2026 El Puerto de Santa María: Brújula, salitre y vanguardia

 

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