El ciclo itinerante Escena con Voz sortea la complacencia institucional para diseccionar la violencia de género mediante una hibridación de dramaturgia y dialéctica en Sevilla, Córdoba y Granada.

 

La Asociación de Directoras de Artes Escénicas de Andalucía (ADA) sigue empeñada en producir obras que sacudan a la sociedad. Y menos mal. Apoyadas por el Instituto Andaluz de la Mujer, han armado Escena con Voz. Una itinerancia que va a pasearse por Sevilla, Córdoba y Granada este mes de octubre.

El hilo argumental es abordar la violencia de género de frente. Hablan de la asfixia silenciosa que permea lo cotidiano. Esa violencia simbólica, pequeñita, casi educada, que toleramos con una sonrisa apretada y que empapa hasta el último rincón de nuestra queridísima industria cultural.

 

 

El dos de octubre arranca el asedio en Sevilla. Laura López dirige Mi tiempo no tiene memoria. Una sacudida que exige renunciar al letargo. Al día siguiente, cuando el eco de la función todavía raspa un poco en la garganta, Gema Otero y Cristina Domínguez se sientan a hablar. Bajan el texto a la calle. Recogen las piezas rotas que la obra ha dejado por el suelo del patio de butacas y asumen las grietas.

 

 

En el municipio cordobés de Posadas, el planteamiento se invierte. Primero la cabeza y luego la carne. El día nueve, Michela Accerenzi y Carmen Serrano cimentan el sustrato discursivo. Preparan el cuerpo. Porque el día diez cae sobre el escenario La verdad de Blanche Dubois, bajo la dirección de Leonor Pelayo. Y confieso que aquí impera la devoción. Llevábamos décadas lapidando al personaje de Tennessee Williams. Relegada a la histeria arquetípica o a la neurosis clínica, bajo esa mirada patriarcal tan cómoda y tan nuestra. Ya era hora de sostenerle la mirada sin condescendencia. Un rescate absoluto.

El itinerario culmina su despliegue en Albolote, Granada. Allí el cruce es casi temerario. El 16 de octubre, la socióloga Carmen Ruiz Repullo y la creadora Patricia Trujillo se sientan a diseccionar la maquinaria del machismo contemporáneo. Teoría pura. La exégesis previa al impacto. Al día siguiente, Trujillo expone el cuerpo sobre las tablas. Literalmente. Niña dá la lúh  es una pieza que, entre otras cosas, zarandea el modelo tradicional de entender la historia.

 

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