El Museo de Zaragoza volvió a ceder su patio interior para la representación de cuatro maravillosos trabajos que, nos hacen caer en la cuenta que ya arrancó la vigésima edición de este festival perteneciente a la Red Acieloabierto.
LACERDA. Cataluña
EL BAILE DE LA ZURDA.
Coreografía: Edward Tamayo
Interpretación: Edward Tamayo, Johann Pérez, Aina Lanas, Valentina Azzati
Yo siempre he sido un firme defensor de que tener conocimientos y dominio de la técnica académica de la danza, nos proporciona la libertad necesaria para poder contar lo que queremos contar. Sin embargo, si ello no se “baila” es una mera “reproducción obediente” de nuestros cuerpos: Algo así como si uno se hubiese alienado en medio de un proceso de aprendizaje, dado que se ha llegado a confundir los medios con los fines.
Ahora bien, El baile de la zurda es un buen ejemplo para entender que una vez que se consigue moverse como uno pretende, es cuando se empieza a interpretar y a bailar una pieza de verdad, y más aún si cabe, si se trata de una creación propia. Así, los integrantes de esta compañía catalana estaban llevando a cabo un homenaje al mero acto de bailar: sea de forma colectiva, con pasos propios de diversos géneros… El caso es que fueron tan lejos con este trabajo que, es difícil no amar la danza tras haberlo visto.
Los integrantes de LaCerda ocuparon todo el espacio con movimientos pequeños que dibujaban vectores a diversas direcciones, o bien con desplazamientos grupales que amoldaban el aire a su gusto y disfrute. Encima, no había forma de predecir lo que estaría por hacer, tanto es así que se me llegó a pasar por la cabeza que, ni ellos tenían coreografiada toda la pieza. Tal y como si hubieran dejado todo a la escucha grupal y al arduo trabajo colectivo que habrán recorrido todos estos profesionales como un equipo. Lo cual me aboca a afirmar que, el rigor y el compromiso por lo que se está haciendo, no debería asociarse, necesariamente, por asumir dinámicas “castrenses”, en el momento de que uno se haya decantado por representar lo que uno quiere representar, emplazando a bailar al unísono a un grupo de intérpretes.
Está tan bien compuesto El baile de la zurda que, las repeticiones de algunas de sus frases coreográficas aportaban más información y profundidad al contenido que estaban transmitiéndonos a los que conformábamos el público. He allí el cómo una pieza netamente formal es mucho más elocuente que las que apuestan por formatos del tipo narrativo. Y lejos de menospreciar a lo anterior, el punto está en que no hemos de olvidar que la danza es una disciplina abstracta, y un vehículo capaz de transcender a los objetos de estudio de la semántica, y si me apuráis, también de la semiótica. Por ello y mucho más, esta obra da pie a investigaciones multidisciplinares. ¡El baile de la zurda es una absoluta delicia!
MARIA GANZARAÍN. Aragón. (Estreno)
CAMPO ABIERTO
Coreografía e interpretación: María Ganzaraín
Prepararse para bailar supone transitar una suerte de “ritual” que deja disponible a nivel físico y mental a nuestros cuerpos. Todo esto va más allá de prevenir lesiones o estar concentrados en lo que tenemos previsto para materializar la sesión en cuestión. A dónde quiero llegar, es que Campo abierto es un trabajo en el que María Ganzaraín nos representa y recrea los diversos modos de en entrar a estados corporales y mentales para bailar. En los cuales pasar por distintas emociones, calidades de movimientos y demás cosas por el estilo, son los medios para que se dé lugar a la danza.
Les hablo de una de esas piezas en la que uno se atreve a explorar en su interior, cavando por debajo de sus propias entrañas e imaginario del mundo. Si bien es cierto que muchas piezas que recorren estos senderos terminan siendo “exhibicionistas” y pretenciosas. Por el contrario, esta profesional asentada en Aragón ha obrado con verdad y convicción. Por tanto, entiendo que este trabajo debería leerse como un síntoma de lo que está germinando dentro de una bailarina y creadora que, dará de qué hablar en los próximos años.
Además, María Ganzaraín, en el fondo, no hizo más que “jugar” en escena, tal y como si fuese una improvisación al que uno se “arroja” sin buscar ni evitar cosa alguna, signo su generosidad, apertura y valentía. Dicho esto, es evidente que Campo abierto está montada al milímetro, lo que me invita a pensar que pocos profesionales de cierta edad abordarían semejantes proyectos. Es decir: una persona que se ha ido familiarizado con puñado herramientas, pero todavía se está buscando a sí misma, recurre a diversas estrategias para saber quién es y para saber cómo baila en realidad.
En esta línea, el poema que nos recitó no era más que un conjunto de reflejos de lo que habita en cada uno de nosotros los seres humanos, pero de no “detonarlos” como lo hizo esta profesionales, pues, uno depende de la suerte para reencontrarse con todas sus potencialidades. María Ganzaraín ya conoce cuál es la ruta que ha de tomar para continuar estando y siendo en el mundo, no esperar más a la muerte como quien está sentado en una parada de autobuses.
ELIAS AGUIRRE. Comunidad de Madrid
FLOWERHEADS
Coreografía: Elías Aguirre
Interpretación: Mario González, David Eusse, Elías Aguirre
Elías Aguirre y su equipo nos ha sumergido en los confines de una jungla en la que habitan una serie de personajes que, por un motivo u otro, todavía no teníamos noticia de su existencia. Por tanto, no nos queda más remedio que recurrir a cosas “equivalentes” generadas por el ser humano, en su búsqueda de reconocerse a sí mismo mediante su particular representación de la Naturaleza. En mi caso personal, a mí me ha ayudado tener presentes a los singulares personajes de las películas de los Estudios Ghibli y los que forman parte del videojuego Hollow Knight.
Al mismo tiempo, he relacionado sus movimientos con aquellos que podemos encontrar en la danza contemporánea, en el teatro físico o las danzas urbanas. A dónde quiero llegar con todo esto, es que estos profesionales alcanzaron tal grado de extra cotidianidad que durante la representación de Flowerheads, tenía serias dudas de que eran seres humanos. Y a pesar de que todo sucedía ante nuestros propios ojos, era complejo descifrar qué personajes Elías Aguirre, David Eusse y Mario González estaban interpretando, como también, qué tipo de relación había entre los mismos. Lo cual se traduce en que tras la exhaustiva investigación que habrán transitado sólo estos profesionales tienen acceso a ese mundo que han representado en Flowerheads, dándoles margen a seguir ahondando en todos los sentidos. Sin olvidar, que en la música de Ed is Dead encontraron un aliado para que todo esté perfectamente ambientado, aunque no se colocó en escena atrezo alguno, y seguimos teniendo el mismo fondo que las otras piezas que fueron programadas esa tarde de junio en el Museo de Zaragoza.
En definitiva, Flowerheads me parece un trabajo divertido, inteligente, enigmático y muy maduro. ¿Qué más se le puede pedir a una pieza de artes escénicas, para traspasar fronteras y ampliar nuestros conocimientos y experiencias?
CARLA SISTERÈ. Cataluña.
THE SAD – MAD METHOD
Coreografía: Carla Sisterè
Intérpretes: Carla Sisterè y Ana Sagrera
Tal y como si de un cuenta cuentos dramatizado se tratase, Carla Sisteré y Ana Sagrera nos llevaron de la mano por una historia tan barroca como disparatada. Exactamente, lo que pasa cuando se aborda la condición humana desde el punto de vista de un clown: un filósofo que mantiene un pie en la realidad que todos compartimos, y otro lo intenta posar en un plano bizarro en el que, por ejemplo, cabe la posibilidad de que el petróleo se extraiga de exprimir una mazana. Eso sí, es casi irrelevante si el clown “fracasa” durante su aprendizaje de que de las mazanas no sale el petróleo, la clave está en cómo éste lidia con ello, y cómo no, de qué manera, nosotros los espectadores, nos sentimos interpelados.
Así, las integrantes de esta compañía catalana fueron capaces de hacer verosímil algo que, en otros contextos, parecería una excentricidad. Y en esa verdad que hubo en cada una de sus acciones, se desveló el qué consiste estar balanceándose en vida, porque nada es estable y predecible. En esa vorágine se desenvuelven los roles que interpretan estas dos profesionales que dieron con la tecla que cohesiona toda la formación que llevan consigo en artes escénicas en una pieza corta. En este medida, The Sad- Mad Method ilustra a aquellos que todavía mantienen cuentas pendientes con lo beneficioso que es relacionar diversos códigos y lenguajes, con el fin de que las creaciones en las que se embarque, sean lo más consistentes y completas posible.
Era muy emocionante sentir que The Sad- Mad Method podría terminar de miles de maneras, y además de tener la seguridad de que se podría alargar horas. De hecho, defiendo que cualquier tema que se introdujesen ellas hubiera sido útil para ahondar en la vulnerabilidad que tanto nos caracteriza, ya que detrás de todos esos lloros, carcajadas que bordeaban el delirio o los envalentonamientos…, allí estaba una persona que está aprendiendo a ser más íntegra y consciente de su condición. Sin lugar a dudas que, el estudiar filosofía, las ciencias naturales o las ciencias sociales nos amueblarán nuestras cabezas de conceptos y datos, pero ello carece de sentido cuando no le sacamos una traducción que se adapte a nuestro cotidiano, y justo de esto se trata aprender a vivir; y por supuesto, es lo que leí de The Sad- Mad Method.
Por todo esto que les aproximo y muchas cosas más, no me contengo en compartirles que ha sido el trabajo que más me he reído y divertido de lo que va la temporada 2022-2023. Y si además, uno se topa con intérpretes que se la pasan bien haciendo algo con rigor, inteligencia y corriendo el riesgo de parecer un par de “mamarrachas”, pues, consiguen a un fan para toda la vida que desearía ver este trabajo al menos unas dos veces más.






