Hay algo incómodo —y por eso mismo estimulante— en sentarse ante una obra que no intenta embellecer la agonía. La Patética, el nuevo trabajo de Miguel del Arco, coloca en el centro del escenario la palabra “morir” y deja que los actores respiren alrededor de ella.
Tienes que aprender a vencerte a ti mismo
La premisa es conocida: un director de orquesta enfermo, obsesionado con grabar la Sinfonía n.º 6 de Chaikovski, dialoga —literalmente— con el compositor ruso mientras su propio cuerpo empieza a fallar. Pero la obra no se limita a esa idea potente. Lo que realmente articula la función es el pulso entre la voluntad de trascendencia y la evidencia del límite.
En ese territorio se mueve Israel Elejalde, que compone un protagonista incómodo, brillante y por momentos insoportable. No busca la simpatía del público. Su Pedro es lúcido hasta la crueldad, consciente de su talento y también de su caducidad. Elejalde maneja con precisión los cambios de temperatura del personaje: del sarcasmo a la vulnerabilidad, del delirio casi eufórico a la sequedad del diagnóstico. No hay victimismo en su interpretación; hay resistencia.
El resto del elenco aparece como un perfecto contrapunto. Inma Cuevas aporta una energía terrenal que aterriza las escenas más discursivas. Su presencia equilibra la densidad conceptual con algo más físico, más inmediato. Emilio Buale, con su contención habitual, introduce silencios elocuentes en un texto que podría desbordarse fácilmente. Fran Cantos y Francisco Reyes sostienen el andamiaje dramático con solvencia, mientras Juan Paños y Manuel Pico completan un conjunto que se mueve con cohesión poco frecuente en repartos amplios.
Miguel Del Arco, también autor del texto, evita la solemnidad que una historia así podría invitar a subrayar. Hay humor —a veces áspero— y hay ironía. La conversación imaginada con Chaikovski se presenta como necesidad mental: el artista habla con quien cree que puede comprenderlo. En esa conversación late otra pregunta, menos evidente pero más punzante: ¿Qué significa dejar obra cuando el cuerpo ya no responde?
La dimensión política aparece sin convertirse en consigna. El viaje a Moscú, el marco institucional, la posibilidad de un gesto público final añaden tensión contemporánea a un conflicto que podría haberse quedado en el ámbito íntimo. Aquí el teatro no predica; expone. No dicta una respuesta; muestra una contradicción.
Lo más interesante de La Patética es la sensación de que lo que está en juego, tanto el destino de un personaje como la relación entre creación y finitud. El elenco sostiene esa temperatura sin caer en el exceso melodramático. Y eso, en una obra que habla del final, no es poco.
Intérpretes Emilio Buale, Fran Cantos, Inma Cuevas, Israel Elejalde, Juan Paños, Manuel Pico y Francisco Reyes
Escenografía Paco Azorín
Iluminación David Picazo Diseño
Vestuario Ana Garay
Composición musical Arnau Vilà
Espacio sonoro Sandra Vicente
Ayudante dirección Pablo Ramos Escola
Coach dirección orquestal Asier Eguskitza
Producción ejecutiva Pablo Ramos Escola
Dirección de producción Jordi Buxó y Aitor Tejada
Distribución Caterina Muñoz Luceño
Una coproducción de Centro Dramático Nacional y Teatro Kamikaze
27 y 28 de febrero en Teatro Central de Sevilla
DURACIÓN 2H
ENCUENTRO CON EL PÚBLICO 27 de febrero, tras la representación.




